Municipio pobre, ciudad rica
Cuadro triste y desgarrador fue el vivido por este servidor cuando formábamos la línea de cajeros de un banco local y vimos que la persona que nos antecedía, un hombre de apariencia sencilla y trabajadora, quien se identificó como funcionario municipal, al hacerle entrega del cheque a la cajera para que procediera a cambiárselo por efectivo, para sorpresa nuestra vimos cómo la joven dependiente del banco le devolvía al señor el comprobante de pago, reiterándole al jornalero que el Municipio de Colón no contaba con fondo suficiente para hacerle efectivo su cheque de la quincena.
Consideré como cruel e inhumano que una persona humilde tenga que trabajar por quince días a sol y agua, para que cuando llegue ese ansiado día te digan que no puedes cobrar tus emolumentos porque no hay fondos, es una irresponsabilidad por parte de los administradores que, producto del mal manejo de los recursos financieros, humildes ciudadanos tengan que experimentar tan penosa situación.
Para nadie es un secreto la situación financiera por la que atraviesa el Municipio de Colón, somos consientes de que estamos en los umbrales de una nueva administración alcaldicia que no debiera repetir los vicios de los pasados alcaldes, quienes nunca llegaron a implementar un instrumento técnico que contribuyera a mejorar la identificación de las necesidades locales en materia de gestión pública.
Los colonenses nos damos golpes de pecho de que somos la provincia que mayor aporte hace al fisco nacional, pero tenemos un municipio en bancarrota que ocupa un séptimo lugar por debajo de municipios de provincias con menos movimiento comercial y con una población más reducida, lo que demuestra que no ha existido una adecuada administración de los insumos financieros municipales, los cuales deben ser orientados por la Alcaldía, bajo una rigurosa planificación financiera que ayude a evitar que los humildes funcionarios se queden sin sus pagos.
No hemos tenido hasta este momento un alcalde que se destaque en la implementación de las recaudaciones económicas que puedan acrecentar las arcas municipales, para hacerle frente al déficit financiero que enfrenta la institución.
Los empleados municipales son víctimas de una mala planificación financiera que lo que ha provocado es la frustrante situación económica, producto de la falta de mejoría en los aspectos administrativos, políticos y financieros con el ánimo de mejorar la capacidad para atender la necesidad de la población municipal trabajadora.