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Nacimiento de Jesús


Las Sagradas Escrituras nos presentan al Señor Jesús como "Emanuel" ("Dios con nosotros").  El Evangelio enfoca esta realidad como noticias de gran gozo, tal como lo anunció un ángel, según Lucas 2:10-12. El nombre "Emanuel" revela una de las características más preciosas del Dios Altísimo: "no está sobre o contra nosotros, sino que está con y en nosotros, a nuestro lado y favor". Es una verdad alentadora que no siempre es fácil de entender y/o aceptar en estos tiempos en medio de un mundo cargado de injusticias, inequidades, maldades, adversidades y frustraciones. 

Cuando Jesús nació, también hubo adversidades como las de hoy en día, que de alguna manera trataron de opacar el sentido de la palabra "Emanuel".  El nacimiento de Jesús, (traducción al idioma castellano de "Yeshúa" que significa "El Señor Salva") (Mateo 1:21), provocó la ira de Herodes ("tipo de satanás") con la consiguiente muerte de muchos niños inocentes.

La historia de la Iglesia del Señor  también demuestra padecimientos, guerras y miserias. ¿Ha estado el Señor con las víctimas de los genocidios? ¿Está con nosotros cuando estamos enfermos, empobrecidos, desempleados, tensionados por problemas familiares, heridos por desengaños e inmersos en soledad?   La respuesta a estas preguntas es: "Sí, Dios está con nosotros". 

Muchas veces somos nosotros los que nos alejamos de Él por incredulidad, incomprensión e impaciencia.  En vez de someternos al Señor, pretendemos que Dios se someta a nosotros, olvidándonos que nuestros caminos y pensamientos no son los Caminos ni los Pensamientos del Señor. Pero hay una noticia maravillosa, que por cuanto "Dios es Dios", su voluntad prevalecerá agradable, buena, justa, oportuna y perfecta.  El Poder de su Salvación se pondrá de manifiesto en todo momento.  De esto puedan dar fe aquellos que nos precedieron en el Camino de Dios, entre los que podemos mencionar a Job, Abraham, Jacob, José, los Profetas de Israel, los Apóstoles del Señor y nosotros mismos. Somos diferentes porque en medio de los problemas, por la fe en Cristo, tenemos esperanza, fuerzas, paz y vida eterna.

Las palabras del salmista, que dijo en Salmos 34:1-10, son propicias para proclamarlas en el tiempo en que celebramos la Navidad y siempre: "Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará de continuo en mi boca.   En el Señor se gloriará mi alma, lo oirán los mansos y se alegrarán.  Engrandeced al Señor conmigo y exaltemos a una su Nombre.  Busqué al Señor y él me oyó, y me libró de todos mis temores.   Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. 

Este pobre clamó y le oyó el Señor, y lo libro de todas sus angustias. El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen y los defiende. Gustad y ved que es bueno el Señor, dichoso el hombre que confía en él.  Temed al Señor vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen.  Los leoncillos necesitan y tienen hambre, pero lo que buscan al Señor no tendrán falta de ningún bien."

Los festejos del Nacimiento de Nuestro Señor Jesús deben estar alejados de toda distorsión.  En  2007, que estamos a punto de dejar, al igual que años anteriores, han sido la prueba de que el Señor ha estado y seguirá estando con nosotros.

101 años de Panamá América

 
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