Nadie sabe para quién trabaja
Siempre se ha dicho que la oposición debe conducirse y legislar en función nacional y no simplemente contradiciendo todo lo que surge del gobierno por el simple hecho de emanar de éste. El Diccionario del Instituto Interamericano de Derechos Humanos del Centro Interamericano de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), en una de sus apartes nos dice que "básicamente oposición es un tipo de conducta o de comportamiento político, cuya formalización en las instituciones y en los sistemas políticos ha tenido lugar junto al desarrollo del parlamentarismo y de los partidos políticos". Que la "oposición es expresión de la controversia que tiene lugar en el proceso de formación de la voluntad política y de la adopción de decisiones y se entiende que ella actúa en un marco de respeto y de aceptación de reglas consensuales del juego político".
La oposición cuando no concuerda con la forma de proceder de quienes ejercen el poder debe presentar siempre un programa o curso de acción distinto y ojalá que el actual gobierno, ahora que presuntamente será oposición, recuerde las innumerables ocasiones que demandó de la "oposición" que no criticara por criticar sino que presentara soluciones alternas. O sea, que la oposición no debe ser obstruccionista, no debería ser una oposición de estorbo al desarrollo con el fin de no dejar gobernar y así pretender hacer méritos para ganar la próxima contienda electoral. "Este curso de acción, nos continúa diciendo el aludido Diccionario, ha sido muchas veces un factor clave en la ruptura democrática, pues la carencia de cooperación con el gobierno elimina la credibilidad y la legitimidad del sistema democrático".
La configuración del nuevo gobierno, que asume el poder el primero de septiembre, definitivamente presentará una fisonomía quizás por primera vez observada en nuestro medio y que teóricamente debe arrojar excelentes beneficios pues debemos los panameños usufructuar un gobierno de consenso y beneficio en cuanto a interés social se refiere.
La oposición y gobierno deben actuar siempre sobreponiendo al interés particular el nacional y no limitarse a ver más allá del borde del plato. El gobierno electo ha desarrollado un discurso político tendiente a señalar que el PRD, que concluye su período constitucional el 31 de agosto del presente año, continuará gobernando dada su mayoría parlamentaria, predominio en la Corte Suprema de Justicia, Autoridad del Canal, etc. Se ha llegado incluso a señalar que el resultado de las elecciones del 2 de mayo ha establecido una dictadura legislativa dominada por el PRD. Este tipo de consideraciones, sin desvirtuarlas totalmente, estimamos que tienen un alto contenido demagógico, pero lo que, sin temor a equivocarnos, deseamos expresar es que los únicos responsables de ello es el propio gobierno electo, hoy todavía oposición, que por darle un cariz estrictamente político al referéndum, desaprovechó la oportunidad de eliminar la revocatoria de mandato. Si en aquella oportunidad, agosto de 1998, hubiésemos analizado en forma más objetiva las medidas que se propusieron en el referéndum, hoy día el gobierno electo no estuviera en los aprietos que actualmente confronta pues la mayoría de los legisladores electos del PRD hubiesen tenido plena libertad de acción y muy difícilmente se hubiera producido la situación que hoy con tanto encono lamenta el gobierno electo.
En aquella oportunidad, en nuestra columna del diario Crítica Libre, al referirnos a la revocatoria de mandato, expresamos que "ella es una funesta facultad que existe desde hace algún tiempo en nuestro Organo Legislativo. Hay que acabar de una vez por todas con esta sombría práctica que es la causa de la desmotivación y descrédito del Organo Legislativo. Es la responsable de la desidia de los legisladores, y sobre todo, del hecho que se suscita cuando se discuten los diferentes proyectos de ley y nadie presta atención al orador de turno, pues el voto de los legisladores ya lo ha determinado previamente el CEN de los partidos políticos. El protagonismo de los legisladores se reduce a votar de acuerdo con las instrucciones recibidas. Millones de balboas cuesta a los panameños mantener el Organo Legislativo y sin embargo nada obtenemos a cambio pues las iniciativas en beneficio de las mayorías nunca cuentan con la anuencia de los dueños de los partidos políticos".
"Los partidos políticos han tratado al máximo, con algún éxito, de soslayar el tema, prefieren hablar de helicópteros, avioncitos, etc." Se encargaron de hacernos un lavado de cerebro de que somos los seres más irresponsables e incapaces de manejarnos en democracia. Lograron entretener al electorado con asuntos ajenos a la temática real que se debatía y no entraron a argumentar sobre el tema de la revocatoria de mandato. "No les conviene, decíamos en aquel entonces, porque quedan al descubierto. Prefieren el "statu quo" puesto a que de esa forma continúan manipulando la política nacional e imponiendo su voluntad sobre la de las mayorías. Después se llenan la boca hablando de la independencia del Organo Legislativo. ¿Cuál independencia legislativa? Si los legisladores no son libres, no pueden emitir sus votos como mejor les parezca, están manipulados por los gamonales de los partidos políticos. Entonces todo es una farsa, no hay ni existe la tal independencia legislativa, mientras continúe vigente esta norma 145 de la Constitución Nacional".
"Estamos en presencia de la preciosa oportunidad de acabar, de una vez por todas, con los caciques de los partidos políticos; hacer los colegiados políticos más democráticos y permitir que quienes el pueblo elige, ejerzan una real representatividad de la Nación y de sus electores que, por distintas consideraciones, les dieron su voto".
"Además, con esta independencia que adquirirán los legisladores, de aprobarse las reformas constitucionales, se acaban las famosas líneas del partido y aplanadoras que a tambor batiente aprueban las leyes en la Asamblea Legislativa. Los legisladores no se verán coartados en favorecer tal o cual proyecto, cuando su sano juicio y criterio no se lo indique. Haremos de nuestros legisladores seres pensantes y no meros autómatas que actúan con base a la consigna de los jerarcas de los partidos políticos".
"Esta es una preciosa oportunidad que se nos ofrece a los panameños de hacer nuestra democracia más participativa y acabar de una vez por todas con la partidocracia o dictadura de partidos que se da en la actualidad".
La oposición cuando no concuerda con la forma de proceder de quienes ejercen el poder debe presentar siempre un programa o curso de acción distinto y ojalá que el actual gobierno, ahora que presuntamente será oposición, recuerde las innumerables ocasiones que demandó de la "oposición" que no criticara por criticar sino que presentara soluciones alternas. O sea, que la oposición no debe ser obstruccionista, no debería ser una oposición de estorbo al desarrollo con el fin de no dejar gobernar y así pretender hacer méritos para ganar la próxima contienda electoral. "Este curso de acción, nos continúa diciendo el aludido Diccionario, ha sido muchas veces un factor clave en la ruptura democrática, pues la carencia de cooperación con el gobierno elimina la credibilidad y la legitimidad del sistema democrático".
La configuración del nuevo gobierno, que asume el poder el primero de septiembre, definitivamente presentará una fisonomía quizás por primera vez observada en nuestro medio y que teóricamente debe arrojar excelentes beneficios pues debemos los panameños usufructuar un gobierno de consenso y beneficio en cuanto a interés social se refiere.
La oposición y gobierno deben actuar siempre sobreponiendo al interés particular el nacional y no limitarse a ver más allá del borde del plato. El gobierno electo ha desarrollado un discurso político tendiente a señalar que el PRD, que concluye su período constitucional el 31 de agosto del presente año, continuará gobernando dada su mayoría parlamentaria, predominio en la Corte Suprema de Justicia, Autoridad del Canal, etc. Se ha llegado incluso a señalar que el resultado de las elecciones del 2 de mayo ha establecido una dictadura legislativa dominada por el PRD. Este tipo de consideraciones, sin desvirtuarlas totalmente, estimamos que tienen un alto contenido demagógico, pero lo que, sin temor a equivocarnos, deseamos expresar es que los únicos responsables de ello es el propio gobierno electo, hoy todavía oposición, que por darle un cariz estrictamente político al referéndum, desaprovechó la oportunidad de eliminar la revocatoria de mandato. Si en aquella oportunidad, agosto de 1998, hubiésemos analizado en forma más objetiva las medidas que se propusieron en el referéndum, hoy día el gobierno electo no estuviera en los aprietos que actualmente confronta pues la mayoría de los legisladores electos del PRD hubiesen tenido plena libertad de acción y muy difícilmente se hubiera producido la situación que hoy con tanto encono lamenta el gobierno electo.
En aquella oportunidad, en nuestra columna del diario Crítica Libre, al referirnos a la revocatoria de mandato, expresamos que "ella es una funesta facultad que existe desde hace algún tiempo en nuestro Organo Legislativo. Hay que acabar de una vez por todas con esta sombría práctica que es la causa de la desmotivación y descrédito del Organo Legislativo. Es la responsable de la desidia de los legisladores, y sobre todo, del hecho que se suscita cuando se discuten los diferentes proyectos de ley y nadie presta atención al orador de turno, pues el voto de los legisladores ya lo ha determinado previamente el CEN de los partidos políticos. El protagonismo de los legisladores se reduce a votar de acuerdo con las instrucciones recibidas. Millones de balboas cuesta a los panameños mantener el Organo Legislativo y sin embargo nada obtenemos a cambio pues las iniciativas en beneficio de las mayorías nunca cuentan con la anuencia de los dueños de los partidos políticos".
"Los partidos políticos han tratado al máximo, con algún éxito, de soslayar el tema, prefieren hablar de helicópteros, avioncitos, etc." Se encargaron de hacernos un lavado de cerebro de que somos los seres más irresponsables e incapaces de manejarnos en democracia. Lograron entretener al electorado con asuntos ajenos a la temática real que se debatía y no entraron a argumentar sobre el tema de la revocatoria de mandato. "No les conviene, decíamos en aquel entonces, porque quedan al descubierto. Prefieren el "statu quo" puesto a que de esa forma continúan manipulando la política nacional e imponiendo su voluntad sobre la de las mayorías. Después se llenan la boca hablando de la independencia del Organo Legislativo. ¿Cuál independencia legislativa? Si los legisladores no son libres, no pueden emitir sus votos como mejor les parezca, están manipulados por los gamonales de los partidos políticos. Entonces todo es una farsa, no hay ni existe la tal independencia legislativa, mientras continúe vigente esta norma 145 de la Constitución Nacional".
"Estamos en presencia de la preciosa oportunidad de acabar, de una vez por todas, con los caciques de los partidos políticos; hacer los colegiados políticos más democráticos y permitir que quienes el pueblo elige, ejerzan una real representatividad de la Nación y de sus electores que, por distintas consideraciones, les dieron su voto".
"Además, con esta independencia que adquirirán los legisladores, de aprobarse las reformas constitucionales, se acaban las famosas líneas del partido y aplanadoras que a tambor batiente aprueban las leyes en la Asamblea Legislativa. Los legisladores no se verán coartados en favorecer tal o cual proyecto, cuando su sano juicio y criterio no se lo indique. Haremos de nuestros legisladores seres pensantes y no meros autómatas que actúan con base a la consigna de los jerarcas de los partidos políticos".
"Esta es una preciosa oportunidad que se nos ofrece a los panameños de hacer nuestra democracia más participativa y acabar de una vez por todas con la partidocracia o dictadura de partidos que se da en la actualidad".