Napasto o la inmigración
Con el educador Basilio Dobras padre, me une una antigua y valiosa amistad fraguada en Colón, donde nos tocó vivir intensamente las luces y sombras de una ciudad por la cual no se pasa impunemente. Está muy vivo el recuerdo -como si fuera una de las fotos preferidas de un álbum familiar- de las jornadas literarias en las mesas del café Patricia junto al teatro Colón, donde encendíamos el fuego de la tertulia literaria, en la cual Basilio cocinaba sus buenos versos y sus opiniones sabias.
Hoy es el hijo del poeta, el también colonense médico escritor Basilio Dobras , el que nos entrega Napasto, una obra que me cautivó desde que la empecé a leer. Confieso que el título me desconcertó al principio, pero de inmediato el texto lo aclaró. El gran tema de la obra es la inmigración griega entre los años veinte y noventa del siglo pasado centrado en la ciudad de Colón. No me es extraña la situación pues de parte de padre soy hijo de un inmigrante español luego nacionalizado panameño, y de una colombiana. Cuando joven mis amigos fueron una muestra de la multiculturalidad reinante por ser descendientes de antillanos, asiáticos, kunas, italianos, griegos, árabes caminando por una ciudad donde convivía la iglesia ortodoxa, la católica, la evangélica, la mezquita, el templo chino y las logias a pocas cuadras unas de otras.
La afirmación del escritor peruano Santiago Roncagliolo que “un país es un montón de países” se aplica intensamente en Panamá. Lo que podemos llamar la identidad panameña está armada de variadas identidades pues Panamá es un país multiétnico y pluricultural, pero al mismo tiempo es crisol étnico de un amplio y creciente mestizaje.
En este marco histórico, la novela Napasto logra establecer un contrapunteo entre la realidad del drama del otro lado del océano que generó y selló de recuerdos agridulces la migración, y la realidad del país receptor (Panamá) con toda su sazón y particularidades. La obra nos conduce a lo largo del siglo veinte reconstruyendo temas fundamentales de nuestra historia hasta lo contemporáneo con capítulos tan impactantes como el que inicia así “El silencio absoluto fue el primer indicio del comienzo de la guerra. Pero a ese silencio negro y desgarrador nadie le prestó importancia. Luego vino el estallido de los primeros misiles…” que se ubica en la traumática invasión norteamericana de 1989.
La identidad es un espacio pluricultural, donde se transita con ojos abiertos y oídos receptivos en la interacción de dinamismos culturales pletóricos de complicidades y seducciones. Napasto expresa vigosamente la interculturalidad, al lograr la interacción y sincretismos propios de la sociedad panameña, y nos invita a encontrar las claves de nuevos escenarios que vivimos, pues la globalización y los movimientos migratorios están generando acelerados procesos de interculturalidad internos y externos, muchas veces poseen características de desterritorialidad y descolección. Es decir la pérdida del territorio y de sus colecciones de monumentos, rituales y objetos que eran parte de la identidad de muchos grupos humanos.
Los 29 episodios y casi 300 páginas de Napasto del Dr. Basilio Dobras, meritoriamente Premio Centroamericano Rogelio Sinan (UTP) en novela, constituyen una vigorosa expresión socio literaria que se suma al acervo cultural de la bibliografía literaria nacional y universal con originalidad y fuerza expresiva, destinada a cautivar a los lectores con las historias y andanzas de colectividades aunque la obra lleve el helénico nombre de un hombre. (raulleisr@hotmail.com)