¿Napster?
Es un portal en Internet que permite a sus suscriptores intercambiar archivos que contienen música en un formato genérico (denominado MP3). Napster no vende nada y ni siquiera cobra a sus suscriptores. Sin embargo, este sitio y muchos otros en Internet están bajo escrutinio porque se les considera una amenaza para la industria de la música y los miles de artistas que dependen de las ventas de discos compactos y cassettes y, quizá más importante aún, para toda industria que dependa de protección de derechos de propiedad intelectual.
Desde su lanzamiento hace casi un año, Napster ha amasado unos diez millones de suscriptores, quienes sólo tienen que "download" un programa sin costo alguno para estar listos para intercambiar archivos con los demás suscriptores. No se sabe con precisión el número de canciones que han sido digitalizadas y están disponibles a través de sitios como Napster, pero se pueden obtener los últimos títulos en el mercado. Hay música rock, clásica, jazz y hasta latina. De hecho puede haber lo que sea, hasta títulos no comercializados, ya que el suscriptor es el que pone a disposición de otros lo que tiene, ya sea porque lo ha adquirido, lo ha convertido o lo ha generado por sí solo.
El problema con estas redes de distribución de información, en las cuales se permite copiar y diseminar archivos, es que ponen en peligro la propiedad intelectual de otros, en la medida en que permiten su distribución sin que el propietario reciba beneficio alguno por el fruto de su trabajo. Además de la música, también están expuestos libros, videos y cualquier otra información que pueda ser digitalizada.
Ya las comercializadoras de música han presentado demandas ante los tribunales en los Estados Unidos para tratar de controlar el daño que supuestamente les está causando. Ellos arguyen que estos portales promocionan el intercambio ilegal de propiedad intelectual, lo cual les causa pérdidas que alcanzan millones de dólares.
Sin embargo, esas mismas comercializadoras por años han tratado de restringir la negociación de música a través del Internet en vez de incorporarse a la actividad. Aún si son exitosas bloqueando a Napster y sus imitadores, no tardarán en sumarse otros que busquen satisfacer la demanda, inclusive al margen de la ley. En este sentido Internet está revolucionando la forma tradicional de hacer negocios. Aquellos que le den la bienvenida y ajusten sus prácticas podrán aprovechar el medio. Los que lo resistan serán penalizados por las propias fuerzas del mercado.
Desde su lanzamiento hace casi un año, Napster ha amasado unos diez millones de suscriptores, quienes sólo tienen que "download" un programa sin costo alguno para estar listos para intercambiar archivos con los demás suscriptores. No se sabe con precisión el número de canciones que han sido digitalizadas y están disponibles a través de sitios como Napster, pero se pueden obtener los últimos títulos en el mercado. Hay música rock, clásica, jazz y hasta latina. De hecho puede haber lo que sea, hasta títulos no comercializados, ya que el suscriptor es el que pone a disposición de otros lo que tiene, ya sea porque lo ha adquirido, lo ha convertido o lo ha generado por sí solo.
El problema con estas redes de distribución de información, en las cuales se permite copiar y diseminar archivos, es que ponen en peligro la propiedad intelectual de otros, en la medida en que permiten su distribución sin que el propietario reciba beneficio alguno por el fruto de su trabajo. Además de la música, también están expuestos libros, videos y cualquier otra información que pueda ser digitalizada.
Ya las comercializadoras de música han presentado demandas ante los tribunales en los Estados Unidos para tratar de controlar el daño que supuestamente les está causando. Ellos arguyen que estos portales promocionan el intercambio ilegal de propiedad intelectual, lo cual les causa pérdidas que alcanzan millones de dólares.
Sin embargo, esas mismas comercializadoras por años han tratado de restringir la negociación de música a través del Internet en vez de incorporarse a la actividad. Aún si son exitosas bloqueando a Napster y sus imitadores, no tardarán en sumarse otros que busquen satisfacer la demanda, inclusive al margen de la ley. En este sentido Internet está revolucionando la forma tradicional de hacer negocios. Aquellos que le den la bienvenida y ajusten sus prácticas podrán aprovechar el medio. Los que lo resistan serán penalizados por las propias fuerzas del mercado.