Navidad: Oportunidad para conocer a Dios
Dios con nosotros, nació, vivió y murió; habitó entre nosotros como cualquier otro mortal.
Su nacimiento se dio en condiciones de extrema pobreza: Un pesebre. Habitó entre publicano y pecadores: Pero sin pecar. Murió entre malhechores y fue sepultado entre los ricos. Su vida, ministerio y resurrección cambiaron al mundo, al conquistar el corazón de los hombres por la fe en su Nombre.
El mundo entero, o por lo menos, la población de occidente que profesa la fe en el Hijo del Hombre, celebra el natalicio de Jesús.
La raza humana, incluyendo al rico y al pobre, al intelectual como al lego, al blanco y al negro, al feo y al bonito, el alto y el bajo, corre de un lado para otro. Compras, ventas, entregas, envíos, viajes, fiestas, arreglos, comidas, encuentros familiares y de amistades, expresiones de amor y reconciliación, regalos, tarjetas; en fin, una serie de manifestaciones humanas que hace el entorno de esta celebración: la Navidad.
En medio de este ir y venir, de subir y de bajar, de traslados en aviones y barcos trasatlánticos, en trenes, en autobuses y carros, muchos seres humanos ignoran el significado que entraña esta celebración. El nacimiento de Jesús nos enseña que Dios aún piensa con amor en su creación. De modo que lo sucedido con Jesús allá en el pesebre de Belén, abre las puertas a una dimensión nueva en la relación de Dios con el hombre: El Poder de la Gracia.
El Rey que nació pobre, rodeado de un buey (uno que lleva el yugo) y un asno (uno que carga al hombre libre), nos abre sus tesoros y los comparte con nosotros al darnos a conocer las manifestaciones de Dios con la experiencia de su nacimiento donde hubo milagros, revelación, providencia, paz, gozo y meditación.
Milagros: El nacimiento de Jesús fue un milagro de Dios para la humanidad; desde entonces la puerta de lo imposible está abierta para todo aquel que invoque el Nombre que es sobre todo Nombre. Lucas 1:37.
Revelación: Ante este acontecimiento divino surgió en la mente de José la confusión y la desesperanza, debido a que la sociedad en la que le correspondió vivir, el adulterio era castigado con la muerte: “(...) no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”. Desde entonces Dios interviene en la vida de todos y cada uno de los que requieren de la guía divina para darle luz y conocimiento. Mateo 1:20.
Providencia: Jesús nació en extrema pobreza: “Un pesebre. Allí el que todo lo provee envió las riquezas de la Tierra. Los pastores que vigilaban los ganados llevaron al recién nacido leche fresca y el fruto del campo; y de los palacios envió a los Reyes de Oriente presentando cada uno su oro, su mirra y su incienso. Desde entonces y hasta hoy existe una provisión para todo aquel que cree en su nombre. Mateo 2: 1- 11.
Paz y gozo: Aquella noche un coro de ángeles anunciaban con gozo la buena voluntad del Padre y su abundante paz para con el hombre, pues Jesús es nuestra paz. Lucas 2:13.
Meditación: Aquella mujer, a quien el ángel del Señor le dijo: ¡Salve, muy favorecida!, el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres”, guardaba y meditaba en su corazón todas las cosas acontecidas. Lucas 1: 28.
Por lo tanto, el nacimiento de Jesús nos induce a que meditemos en cada una de las manifestaciones del Señor a favor nuestro, tal cual lo hizo la Madre del Salvador del Mundo: María.
Meditemos, pues, en el verdadero significado de la Navidad y el contenido de este vocablo que se deriva del latín Nativitate, que significa:
Nati: Nacimiento (Os ha nacido un Salvador)
Vita: Vida (En él estaba la vida)
Te: Ti (Os ha nacido)
El Gran significado y misterio de la Navidad lo expresa Jesús mismo en el preámbulo de su gran plegaria pontifical de Juan 17:3.
Vita: Esta es la Vida Eterna
Te: Que te conozcan a ti el Dios Verdadero.
Nati: Y a Jesucristo a quien has enviado.
Entonces, la Nativitate no es más que la oportunidad que tenemos los seres humanos para conocer y aceptar al único Dios verdadero, por medio de Jesucristo el Salvador del mundo, a través de un simple arrepentimiento y una genuina entrega a él.
Feliz Navidad en Cristo Jesús.