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Necesidad de cambios políticos no improvisados


Con perplejidad y verdadero asombro, a la comunidad panameña le está siendo muy difícil durante estos últimos meses de terminación de la administración del gobierno de Ernesto Pérez Balladares, asimilar los repentinos cambios producidos por los "rganos Ejecutivo y Legislativo en el orden político, los cuales sin duda, están incidiendo de manera desfavorable en la economía y los aspectos sociales de nuestro país.
Los medios de comunicación que con sus informaciones, ayudan a crear opinión pública y que en efecto ejercen una creciente influencia en nuestra sociedad, están demostrando las visibles contradicciones, confusiones e inconsistencia entre las filas del gobierno saliente el 31 de agosto.
Esta actitud a todas luces desacertada en el campo político por parte del gobierno de turno, está creando un ambiente de tensiones, presiones y desequilibrios sociales, nada conveniente para nuestro futuro desarrollo nacional.
A todas luces la ciudadanía en general percibe con este comportamiento que los cambios políticos que se vienen ejecutando de manera repentina sin la previa consulta y el análisis severo y desapasionado, resultan ser poco racionales y por consiguiente inconsecuentes con nuestra realidad social por no estar dirigidos a satisfacer las necesidades de la mayoría de la población.
Si bien es cierto que la sociedad panameña en su conjunto, al igual que acontece en el mundo actual, está sometida a grandes transformaciones en su vida cultural, social, científica y tecnología, por efecto de las justas aspiraciones humanas que crean múltiples y crecientes expectativas como lo son la necesidad de vivienda, educación, salud, alimentación y seguridad social, sin lugar a dudas las soluciones no podrán darse para beneficio de los más pobres introduciendo cambios bruscos por contacto o por combustión espontánea, porque no llevan consigo el proceso mental necesario y requerido.
Las más de las veces estos cambios se generan sin que medie una dirección, programación y el planeamiento previo, racional y efectivo. Este tipo de cambios por contacto, es el que ha venido ocurriendo en Panamá y más recientemente en la recta final del gobierno de turno.
En efecto, necesitamos un cambio dirigido, controlado y no improvisado tal como lo ha venido planeando nuestra presidenta electa, doña Mireya Moscoso, para mantener así una acción consciente del gobierno entrante que, junto a la sociedad civil organizada, participe de manera integrada en haras de modificar favorablemente, las diversas políticas, económicas, sociales, culturales y educativas existentes.
Solamente mediante el cumplimiento de determinados fines y metas a nivel local, regional y nacional y dentro de un ambiente de franca correspondencia, entendimiento, comprensión, armonía, confianza y respeto mutuo, donde no imperen las consabidas imposiciones por ninguna de las partes involucradas, sería a nuestro modo de ver, la forma capaz y efectiva de lograr mediante un proceso de cambio dirigido, los resultados y soluciones concretos que todos esperamos impulse el nuevo gobierno de Mireya Moscoso de "Unión por Panamá".

101 años de Panamá América

 
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