Necesidad de insistir en lo mismo
Un respetado intelectual amigo me ha señalado con frecuencia que es necesario repetir las cosas que uno dice o escribe. Se refiere a todos los casos de corrupción y de desgobierno que hemos sufrido por demasiados años. Personalmente quisiera que un historiador repitiera, con lujo de detalles, los crímenes, desapariciones y vejámenes que ocurrieron en los 21 años de la narcodictadura. Considero esto indispensable porque hoy día contamos con una juventud que sabe nada acerca de los horrores cometidos por la citada narcodictadura. De no reiterarse estos hechos, las veces que se pueda, nuestros jóvenes tendrán la excusa de que no sabían nada acerca de los mismos y podrían quedar expuestos, con más facilidad, a sufrir tales horrores y, peor, a cometerlos.
Inclusive, hay hechos todavía más antiguos que deben narrarse una y otra vez, como cuando hubo en Panamá en la década de 1950 tres presidentes en cuestión de un par de días: Daniel Chanis, Roberto Chiari y Arnulfo Arias. Y menciono esto, porque es una lección de nuestra politiquería de siempre y la participación indebida de nuestro único instituto armado. Lecciones que serían de gran beneficio si se conocieran y sirvieran de estímulo para no repetir tamaños errores contra nuestra nación.
Y recientemente, no veo otra forma más efectiva para ayudar al progreso de la democracia en nuestro país, que repitiendo todas las sinvergüencerías cometidas por los perredistas y los arnulfistas: privatizaciones dudosas, concesiones administrativas nunca bien explicadas y justificadas; escándalos sobre licitaciones de los puertos; caso ICA; casas y terrenos en Albrook; visas a chinos; casos Castrillón, Specht y Oranges; intento reelectorero. Todo esto seguido de relojes Cartier, concesiones en Tocumen, bonos del Municipio de Colón, clínicas en Filipinas, cupos en el tránsito, HP-1430, CEMIS, amigo y compadre nombrados en la Corte Suprema; licencias de marinos; combustible del SAN; Cadillacs; ventas de tierras del BHN; préstamos del Banco Nacional; y así sucesivamente.
222...los personajes más notorios que suenan como posibles compradores de la mansión de Punta Mala: Antonio Domínguez y arnulfistas et al; Pérez Salamero y Onasis García. Todos estos allegados a la primera mandataria.
En el presente la repetición del caso de Punta Mala continúa y deberá intensificarse. Primero, la presidenta decidió reformar esta casa de reposo presidencial con fondos del Estado. Aunque en una ocasión habló de usar su propio dinero.
Saltándome lo que todos conocen, y que se ha repetido muchas veces, con toda razón, me refiero ahora a los personajes más notorios que suenan como posibles compradores de la mansión de Punta Mala: Antonio Domínguez y arnulfistas et al; Pérez Salamero y Onasis García. Todos estos allegados a la primera mandataria. ¡Qué casualidad! Me imagino que Mireya deberá estar renegando de su decisión de reformar dicha mansión. ¿O no?
No cuento con suficiente astucia para justificar que todos estos indicios vehementes de corrupción deben repetirse hasta la saciedad. Lo único que se me ocurre es decir que todos debemos reiterarlos, no olvidarlos, porque eso es lo que conviene al país, porque eso lo exige la higiene moral de la nación.
Igual aplica a los escándalos que afloran en el Banco Nacional de Panamá, que estoy seguro mantienen muchas quijadas de abajo completamente caídas y cuidado que las de arriba también. Cabe repetir el caso del BNP que supuestamente iba a vender, o vendió, no recuerdo, tierras al postor que menos ofrecía; también el caso de un préstamo del BNP a la Tenería Tauro, cuyo curador era Onasis.
La mayoría de los casos que he citado los tomé, y no enumeré todos, del artículo titulado "Una libertad corrupta", publicado en La Prensa (28/7/02). En el mismo, el escandalómetro citó 39 casos. No tengo idea cuántos más habría que agregar ahora que han transcurrido otros diez meses. A falta de espacio, termino remarcando que hay que repetir, repetir, repetir, más cuando nadie actúa ni investiga.
¡Qué conveniente es exigir la presentación de pruebas sumarias! Sin embargo exclamo: ¡Viva la repetición, hasta que logremos la investigación y castigo de los delitos!
Inclusive, hay hechos todavía más antiguos que deben narrarse una y otra vez, como cuando hubo en Panamá en la década de 1950 tres presidentes en cuestión de un par de días: Daniel Chanis, Roberto Chiari y Arnulfo Arias. Y menciono esto, porque es una lección de nuestra politiquería de siempre y la participación indebida de nuestro único instituto armado. Lecciones que serían de gran beneficio si se conocieran y sirvieran de estímulo para no repetir tamaños errores contra nuestra nación.
Y recientemente, no veo otra forma más efectiva para ayudar al progreso de la democracia en nuestro país, que repitiendo todas las sinvergüencerías cometidas por los perredistas y los arnulfistas: privatizaciones dudosas, concesiones administrativas nunca bien explicadas y justificadas; escándalos sobre licitaciones de los puertos; caso ICA; casas y terrenos en Albrook; visas a chinos; casos Castrillón, Specht y Oranges; intento reelectorero. Todo esto seguido de relojes Cartier, concesiones en Tocumen, bonos del Municipio de Colón, clínicas en Filipinas, cupos en el tránsito, HP-1430, CEMIS, amigo y compadre nombrados en la Corte Suprema; licencias de marinos; combustible del SAN; Cadillacs; ventas de tierras del BHN; préstamos del Banco Nacional; y así sucesivamente.
222...los personajes más notorios que suenan como posibles compradores de la mansión de Punta Mala: Antonio Domínguez y arnulfistas et al; Pérez Salamero y Onasis García. Todos estos allegados a la primera mandataria.
En el presente la repetición del caso de Punta Mala continúa y deberá intensificarse. Primero, la presidenta decidió reformar esta casa de reposo presidencial con fondos del Estado. Aunque en una ocasión habló de usar su propio dinero.
Saltándome lo que todos conocen, y que se ha repetido muchas veces, con toda razón, me refiero ahora a los personajes más notorios que suenan como posibles compradores de la mansión de Punta Mala: Antonio Domínguez y arnulfistas et al; Pérez Salamero y Onasis García. Todos estos allegados a la primera mandataria. ¡Qué casualidad! Me imagino que Mireya deberá estar renegando de su decisión de reformar dicha mansión. ¿O no?
No cuento con suficiente astucia para justificar que todos estos indicios vehementes de corrupción deben repetirse hasta la saciedad. Lo único que se me ocurre es decir que todos debemos reiterarlos, no olvidarlos, porque eso es lo que conviene al país, porque eso lo exige la higiene moral de la nación.
Igual aplica a los escándalos que afloran en el Banco Nacional de Panamá, que estoy seguro mantienen muchas quijadas de abajo completamente caídas y cuidado que las de arriba también. Cabe repetir el caso del BNP que supuestamente iba a vender, o vendió, no recuerdo, tierras al postor que menos ofrecía; también el caso de un préstamo del BNP a la Tenería Tauro, cuyo curador era Onasis.
La mayoría de los casos que he citado los tomé, y no enumeré todos, del artículo titulado "Una libertad corrupta", publicado en La Prensa (28/7/02). En el mismo, el escandalómetro citó 39 casos. No tengo idea cuántos más habría que agregar ahora que han transcurrido otros diez meses. A falta de espacio, termino remarcando que hay que repetir, repetir, repetir, más cuando nadie actúa ni investiga.
¡Qué conveniente es exigir la presentación de pruebas sumarias! Sin embargo exclamo: ¡Viva la repetición, hasta que logremos la investigación y castigo de los delitos!