Necesitamos políticos jóvenes y honrados
No sé cuán benévola será la historia al narrar la vida de Boris Yeltsin. Creo que por lo menos la razón que dió al renunciar de la presidencia de Rusia merece énfasis especial y que sea motivo de seria y profunda cavilación de todos los políticos del mundo, en especial los nuestros: Rusia necesita en el nuevo siglo políticos jóvenes y no desgastados (La Prensa, 1/1/00, Portada).
Nuestros políticos están desgastados. Principalmente porque no han reducido la corrupción consabida. Recuerdo como si fuera hoy que por allá por 1967 se publicaron dos páginas enteras enumerando las botellas que habían en la Asamblea Legislativa (creo que fue en El Panamá América). La corrupción y el desgaste de los políticos tradicionales fueron razones que alegó en 1968 el "proceso revolucionario" para derrocar al Dr. Arnulfo Arias. Todos sabemos que el remedio fue peor que la enfermedad. La corrupción se elevó a niveles no vistos, con la excepción que de ella pelecharon más ciudadanos de clase media y baja. Se redujo en algo el monopolio que tenían mayormente los gamonales de "frac".
Hoy día, la Asamblea Legislativa, cuya presidencia es respaldada por 4 parlamentarios Saltamontes y 2 verdes, tiene a un buen número de "sus" dirigentes emplanillados. El subsecretario general de la Asamblea gana $7 mil mensuales. Leí que uno de los asesores gana $3 mil. Repito, sus "líderes" más conspicuos están nombrados como asesores. Por ahora, todos forman parte del grupo que piensa formar un nuevo partido, con un nuevo nombre, pero a base del existente Partido Demócrata Cristiano, y que aparentemente respaldará la candidatura de Alberto Vallarino para presidente. Suena igual a la precitada lista de 1967. La lucha continúa.
El mejoramiento de nuestro sistema de justicia, que soñé junto a otras decenas de miles que participamos con vehemencia en la Cruzada Civilista, no se ha dado en mayor grado. Esto se debió a la falta de dinamismo entre los estamentos del Organo Judicial, y a la renuencia de los políticos en posiciones de influencia, quienes repartieron indultos y amnistías sin claros motivos justos o prácticos. La espectacular demolición de la Cárcel Modelo, tipo Hollywood; la autoentrega de un buscado político; y el nombramiento de amigos del mandatario de turno en la Procuraduría General de la República y en la PTJ son gráficos botones de muestra.
Tratando de aportar nuestro grano de arena en la lucha contra todo lo que es corrupción o que se percibe como corrupción, aseveramos que la candidatización de dos políticos, de larga y vieja trayectoria, para magistrados de la Corte Suprema de Justicia, correligionarios de la Presidenta Moscoso, no fue el mejor de los pasos. Como tampoco lo fueron los regalos de relojes Cartier y aretes de oro con esmeraldas para los legisladores. Ese dinero pudo regalarse al Santo Tomás. Ni hablar de las partidas circuitales. En mi opinión, éstas y el FES permitieron al PRD llevar a 34 legisladores a la Asamblea. Casi logran mayoría absoluta. Está por ver si las anunciadas reformas electorales acabarán con las triquiñuelas que son caldo de cultivo de la política desgastada y corrupta que tanto daño hace a nuestro Panamá. Es hora de que en la presente administración se dé por lo menos un primer paso decisivo en la lucha contra la corrupción.
Mi esperanza es que alguien que esté en posición de hacer algo al respecto lea este escrito. Si estoy equivocado que me refuten (no digo que me fusilen, a la Chávez, no vaya a ser que nos surja uno). No sería la primera vez que cometo un error. Y, como dice el distinguido periodista Ramón Jiménez Vélez, ni una palabra más.
Nuestros políticos están desgastados. Principalmente porque no han reducido la corrupción consabida. Recuerdo como si fuera hoy que por allá por 1967 se publicaron dos páginas enteras enumerando las botellas que habían en la Asamblea Legislativa (creo que fue en El Panamá América). La corrupción y el desgaste de los políticos tradicionales fueron razones que alegó en 1968 el "proceso revolucionario" para derrocar al Dr. Arnulfo Arias. Todos sabemos que el remedio fue peor que la enfermedad. La corrupción se elevó a niveles no vistos, con la excepción que de ella pelecharon más ciudadanos de clase media y baja. Se redujo en algo el monopolio que tenían mayormente los gamonales de "frac".
Hoy día, la Asamblea Legislativa, cuya presidencia es respaldada por 4 parlamentarios Saltamontes y 2 verdes, tiene a un buen número de "sus" dirigentes emplanillados. El subsecretario general de la Asamblea gana $7 mil mensuales. Leí que uno de los asesores gana $3 mil. Repito, sus "líderes" más conspicuos están nombrados como asesores. Por ahora, todos forman parte del grupo que piensa formar un nuevo partido, con un nuevo nombre, pero a base del existente Partido Demócrata Cristiano, y que aparentemente respaldará la candidatura de Alberto Vallarino para presidente. Suena igual a la precitada lista de 1967. La lucha continúa.
El mejoramiento de nuestro sistema de justicia, que soñé junto a otras decenas de miles que participamos con vehemencia en la Cruzada Civilista, no se ha dado en mayor grado. Esto se debió a la falta de dinamismo entre los estamentos del Organo Judicial, y a la renuencia de los políticos en posiciones de influencia, quienes repartieron indultos y amnistías sin claros motivos justos o prácticos. La espectacular demolición de la Cárcel Modelo, tipo Hollywood; la autoentrega de un buscado político; y el nombramiento de amigos del mandatario de turno en la Procuraduría General de la República y en la PTJ son gráficos botones de muestra.
Tratando de aportar nuestro grano de arena en la lucha contra todo lo que es corrupción o que se percibe como corrupción, aseveramos que la candidatización de dos políticos, de larga y vieja trayectoria, para magistrados de la Corte Suprema de Justicia, correligionarios de la Presidenta Moscoso, no fue el mejor de los pasos. Como tampoco lo fueron los regalos de relojes Cartier y aretes de oro con esmeraldas para los legisladores. Ese dinero pudo regalarse al Santo Tomás. Ni hablar de las partidas circuitales. En mi opinión, éstas y el FES permitieron al PRD llevar a 34 legisladores a la Asamblea. Casi logran mayoría absoluta. Está por ver si las anunciadas reformas electorales acabarán con las triquiñuelas que son caldo de cultivo de la política desgastada y corrupta que tanto daño hace a nuestro Panamá. Es hora de que en la presente administración se dé por lo menos un primer paso decisivo en la lucha contra la corrupción.
Mi esperanza es que alguien que esté en posición de hacer algo al respecto lea este escrito. Si estoy equivocado que me refuten (no digo que me fusilen, a la Chávez, no vaya a ser que nos surja uno). No sería la primera vez que cometo un error. Y, como dice el distinguido periodista Ramón Jiménez Vélez, ni una palabra más.