¿Negligencia o complicidad?
Hemos leído con indignación en nuestra edición del lunes 13 de noviembre, en la página A-3 que los controles de seguridad fueron obviados en la Caja de Seguro Social (CSS) en la obtención de productos medicinales.
En varias ocasiones no hace mucho tiempo abogamos por la necesidad de impedir la participación en las licitaciones para suministros de productos medicinales a la CSS a quienes ofrecieron aquellos que carecieran de la comprobada eficacia de otros, según la experiencia de los propios asegurados.
Tenemos pruebas irrefutables de que hay medicamentos que la Caja ha suministrado y que son de escasa o total ineficacia.
Nuestras sospechas de que ello se debía a vínculos familiares, compadrazgo o amiguismo no han quedado confirmadas sin que podamos evitar la náusea.
Se ha jugado criminalmente con la vida de muchos en vulgar y repugnante contubernio entre gente de fuera y miembros de la institución. Se trata de un negociado entre réprobos para ganar dinero a costa de la salud y la vida de lo que resultaron víctimas pluralidad de inocentes.
¿Alcanzarán los brazos de la justicia esos malvados?