Negociación del TLC
Comienza bien el ministro de Comercio e Industrias, Joaquín Jácome, cuando manifiesta su compromiso de consultar y mantener constante comunicación con los productores nacionales en su totalidad y no sólo con los del agro, en todo lo concerniente a la negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.
En esta ocasión no podemos permitirnos el lujo de que, una vez entrado en vigencia el comercio similar que suscribió Panamá con El Salvador, los porcinocultores nacionales se quejaran este año de que el arancel de protección de su sector, fijado en 15% no es suficiente para mantenerse competitivos frente a las importaciones procedentes del hermano país centroamericano.
El otro aspecto, sobre el cual hemos venido insistiendo desde un inicio, es en no escatimar en la conformación de un equipo asesor de primera línea, que incluya a expertos locales y extranjeros. La idea es que ese equipo sirva al país en materia de negociación de convenios de ese tipo, lo cual requiere de una gran gama de diversos conocimientos y especialidades. Así lo acaban de aconsejar técnicos chilenos invitados al país por la Cámara de Comercio.
El concepto es que el grupo de especialistas panameños vaya sumando experiencias y conocimientos, beneficiándose de la interacción profesional con los contratistas extranjeros. A Costa Rica, por ejemplo, ese sistema le ha rendido jugosos frutos. El equipo tico viene, desde hace años, siendo jefaturado - bajo al menos tres gobiernos - por la doctora Anabel González, quien ya acumula a su haber la negociación de casi una decena de estos convenios, que incluye como contraparte a países como Chile, Canadá, México y está por terminar el que tiene pendiente con Estados Unidos bajo el paraguas de Centroamérica.
La negociación con Estados Unidos involucra materias claves como propiedad intelectual e industrial, intercambio de bienes y servicios, trasparencia y equidad de reglas, flujo de capitales, etc. Y como dijo el ministro Jácome, es un universo de oportunidades que hay que saber aprovechar. Costa Rica, otra vez, acaba de ganar tres cuotas azucareras adicionales, una de México, otra de Canadá y la última de Chile. Esa es una muestra de los beneficios que podemos conseguir con este tipo de convenios. Pero eso sí, negociados con inteligencia, paciencia y sin prisa.
En esta ocasión no podemos permitirnos el lujo de que, una vez entrado en vigencia el comercio similar que suscribió Panamá con El Salvador, los porcinocultores nacionales se quejaran este año de que el arancel de protección de su sector, fijado en 15% no es suficiente para mantenerse competitivos frente a las importaciones procedentes del hermano país centroamericano.
El otro aspecto, sobre el cual hemos venido insistiendo desde un inicio, es en no escatimar en la conformación de un equipo asesor de primera línea, que incluya a expertos locales y extranjeros. La idea es que ese equipo sirva al país en materia de negociación de convenios de ese tipo, lo cual requiere de una gran gama de diversos conocimientos y especialidades. Así lo acaban de aconsejar técnicos chilenos invitados al país por la Cámara de Comercio.
El concepto es que el grupo de especialistas panameños vaya sumando experiencias y conocimientos, beneficiándose de la interacción profesional con los contratistas extranjeros. A Costa Rica, por ejemplo, ese sistema le ha rendido jugosos frutos. El equipo tico viene, desde hace años, siendo jefaturado - bajo al menos tres gobiernos - por la doctora Anabel González, quien ya acumula a su haber la negociación de casi una decena de estos convenios, que incluye como contraparte a países como Chile, Canadá, México y está por terminar el que tiene pendiente con Estados Unidos bajo el paraguas de Centroamérica.
La negociación con Estados Unidos involucra materias claves como propiedad intelectual e industrial, intercambio de bienes y servicios, trasparencia y equidad de reglas, flujo de capitales, etc. Y como dijo el ministro Jácome, es un universo de oportunidades que hay que saber aprovechar. Costa Rica, otra vez, acaba de ganar tres cuotas azucareras adicionales, una de México, otra de Canadá y la última de Chile. Esa es una muestra de los beneficios que podemos conseguir con este tipo de convenios. Pero eso sí, negociados con inteligencia, paciencia y sin prisa.