Negociar, lección de la Guerra
El estallido de los conflictos es casi siempre resultado del fracaso en entender que es mil veces mejor negociar para llegar a un arreglo, que dejarlos convertir en una guerra. La última librada el mes pasado por Israel contra la guerrilla palestina de Hamas en su frontera sur y contra Hizbulá en el Líbano, por el norte, fue muestra de ello. A la postre, nadie ganó y todos los contendientes perdieron.
Por eso, el renovado interés de Israel de tomar una doble iniciativa para negociar con ambos enemigos la liberación de prisioneros, es positiva. En el caso de Hizbulá, las negociaciones se adelantan en Egipto, con la mediación de la ONU; y en el de Hamas, ya hay contactos a través del Primer Ministro británico, Tony Blair, para una primera reunión entre el premier israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino Mahmoud Abbas. Si el propósito final es la paz, cualquier comienzo, por modesto que sea, es bueno y plausible.
En lo estratégico, advertimos señales que Israel intenta retomar la llamada "hoja de ruta" sugerida por Estados Unidos, para resolver el problema palestino; de modo que, eliminando la presión sobre su retaguardia sur, pueda centrar sus esfuerzos en el norte, frente a su enemigo mucho más peligroso, Hizbulá, que es una especie de gendarme de Irán y Siria en su frontera norte, en el Líbano, de modo que no se vea precisado otra vez a dividir sus fuerzas en dos frentes, de fracasar las actuales negociaciones.