Nelson Mandela
Al celebrar un año más de vida del más prolífico de los luchadores por la libertad de su pueblo, Nelson Mandela, la Comisión Coordinadora de la Etnia Negra Panameña invita al pueblo panameño a reflexionar sobre las grandes virtudes de ese ilustre personaje ante las injusticias del hombre por el hombre, la esclavitud de cuerpo, mente y espíritu; la opresión y la pérdida de valores.
Mandela nunca ha claudicado, aún cuando pretendían menoscabar su espíritu, cuerpo y mente. No ha perdido su visión del futuro, sus esperanzas de una mejor vida y su respeto a sus valores y los de otros. Supo ser humilde ante las adversidades y también en los mejores momentos. Como Presidente de Suráfrica, promovió unas elecciones honestas, limpias y entregó el poder a su sucesor sin intentar eternizarse en el puesto, un hecho sin precedente. Es un ejemplo digno de ser imitado por dirigentes y dignatarios.
Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Transkei sector este del Cabo, Suráfrica. Su bisabuelo fue Rey de la Tribu Tembu y luego su padre Henrio Mandela fue consejero de la familia Real de la tribu. A la muerte de su padre, el Rey Jongintaba Dalindyebo obtuvo su custodia y aseguró que creciera con los mejores modales de bisnieto de Rey y hombre de bien.
Vivió en el palacio real en Mqhekezweni con el hijo del rey, Justice Mtirara, quien se convirtió en su mejor amigo. Mandela completó sus estudios superiores en el Colegio Universitario de Fort Har y en la Universidad de Witwatersrand donde obtuvo su licenciatura en Derecho en 1942. Se afilió al Congreso Nacional Africano (ANC) en 1944 e hizo campaña de resistencia contra las políticas racista predominantes del apartheid del Partido Nacional en ejercicio después de 1948.
Como abogado defendió a todos los negros acusados injustamente. En 1952 fue arrestado y declarado comunista. Nuevamente fue arrestado en 1956 y en 1961 fue acusado de alta traición, encarcelado y sentenciado, meses después fue absuelto. Siguió su resistencia y protesta. Fue arrestado en 1962 y condenado a cinco años de trabajo forzoso. En 1963, cuando arrestaron a los líderes del ANC y del brazo armado Umkhonto Sizwe, Mandela, estando preso, fue acusado de intentar derrocar el gobierno por medio de la violencia. El 12 de junio de 1964, él y ocho copartidarios fueron sentenciados a encarcelamiento de por vida.
Desde 1964 hasta 1982, cumplió su condena en la prisión de la isla de Robben, de Ciudad del Cabo; después fue trasladado a la prisión de Pollsmoour. Durante sus años en la prisión, su reputación creció. Lo aceptaron como el líder negro más significativo de Sudáfrica y se convirtió en un símbolo potente de la resistencia del apartheid. El rechazó constantemente comprometer su posición política para obtener su libertad. Aún en prisión, en condiciones inhumanas, no claudicó.
Su firmeza de carácter y compromiso a la liberación de su pueblo estimuló la resistencia interna.
En una protesta contra las leyes del apartheid, la policía disparó matando a 69 personas, la mayoría con el proyectil en su espalda.
Fue admirado por el mundo entero aumentando la presión internacional contra el injusto encarcelamiento. Lo absolvieron y luego fue liberado el 18 de febrero de 1990, después de 24 años de encarcelamiento injusto.
Ya libre, nuevamente se dedicó a luchar por la liberación de su pueblo y la reestructuración de su organización. En 1991, después de 31 años de clausura, la ANC sostuvo su primera conferencia nacional. Mandela fue elegido su presidente y en 1993 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz. Luego, con la desintegración del Apartheid en 1994, fue electo presidente de Suráfrica y su partido obtuvo la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.
La grandeza de Rolihlahla (Nelson) Dalibhunga Mandela no concluye con la presidencia de la nación más rica de Africa. A él se le reconoce y se le admira por su entereza y respeto a la Constitución y las leyes de su pueblo. Hoy, a los 86 años de edad, Nelson Mandela, en su infatigable peregrinaje por tierras africanas, es una voz altisonante e inspirador.
Mandela nunca ha claudicado, aún cuando pretendían menoscabar su espíritu, cuerpo y mente. No ha perdido su visión del futuro, sus esperanzas de una mejor vida y su respeto a sus valores y los de otros. Supo ser humilde ante las adversidades y también en los mejores momentos. Como Presidente de Suráfrica, promovió unas elecciones honestas, limpias y entregó el poder a su sucesor sin intentar eternizarse en el puesto, un hecho sin precedente. Es un ejemplo digno de ser imitado por dirigentes y dignatarios.
Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Transkei sector este del Cabo, Suráfrica. Su bisabuelo fue Rey de la Tribu Tembu y luego su padre Henrio Mandela fue consejero de la familia Real de la tribu. A la muerte de su padre, el Rey Jongintaba Dalindyebo obtuvo su custodia y aseguró que creciera con los mejores modales de bisnieto de Rey y hombre de bien.
Vivió en el palacio real en Mqhekezweni con el hijo del rey, Justice Mtirara, quien se convirtió en su mejor amigo. Mandela completó sus estudios superiores en el Colegio Universitario de Fort Har y en la Universidad de Witwatersrand donde obtuvo su licenciatura en Derecho en 1942. Se afilió al Congreso Nacional Africano (ANC) en 1944 e hizo campaña de resistencia contra las políticas racista predominantes del apartheid del Partido Nacional en ejercicio después de 1948.
Como abogado defendió a todos los negros acusados injustamente. En 1952 fue arrestado y declarado comunista. Nuevamente fue arrestado en 1956 y en 1961 fue acusado de alta traición, encarcelado y sentenciado, meses después fue absuelto. Siguió su resistencia y protesta. Fue arrestado en 1962 y condenado a cinco años de trabajo forzoso. En 1963, cuando arrestaron a los líderes del ANC y del brazo armado Umkhonto Sizwe, Mandela, estando preso, fue acusado de intentar derrocar el gobierno por medio de la violencia. El 12 de junio de 1964, él y ocho copartidarios fueron sentenciados a encarcelamiento de por vida.
Desde 1964 hasta 1982, cumplió su condena en la prisión de la isla de Robben, de Ciudad del Cabo; después fue trasladado a la prisión de Pollsmoour. Durante sus años en la prisión, su reputación creció. Lo aceptaron como el líder negro más significativo de Sudáfrica y se convirtió en un símbolo potente de la resistencia del apartheid. El rechazó constantemente comprometer su posición política para obtener su libertad. Aún en prisión, en condiciones inhumanas, no claudicó.
Su firmeza de carácter y compromiso a la liberación de su pueblo estimuló la resistencia interna.
En una protesta contra las leyes del apartheid, la policía disparó matando a 69 personas, la mayoría con el proyectil en su espalda.
Fue admirado por el mundo entero aumentando la presión internacional contra el injusto encarcelamiento. Lo absolvieron y luego fue liberado el 18 de febrero de 1990, después de 24 años de encarcelamiento injusto.
Ya libre, nuevamente se dedicó a luchar por la liberación de su pueblo y la reestructuración de su organización. En 1991, después de 31 años de clausura, la ANC sostuvo su primera conferencia nacional. Mandela fue elegido su presidente y en 1993 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz. Luego, con la desintegración del Apartheid en 1994, fue electo presidente de Suráfrica y su partido obtuvo la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.
La grandeza de Rolihlahla (Nelson) Dalibhunga Mandela no concluye con la presidencia de la nación más rica de Africa. A él se le reconoce y se le admira por su entereza y respeto a la Constitución y las leyes de su pueblo. Hoy, a los 86 años de edad, Nelson Mandela, en su infatigable peregrinaje por tierras africanas, es una voz altisonante e inspirador.