Neófitos de la política
En reciente despacho de El Panamá América, la periodista Maribel Cuervo de Paredes critica los nombramientos en la Asamblea, a la vez que propone hacerlos cualitativos a través de concursos universitarios, medida que sin duda restaría el carácter político del órgano; sobre el particular, sólo me resta decir que es un derecho ciudadano opinar y un deber denunciar. Pero la difusión pública de sus planteamientos me ha invitado a opinar sobre la interrogante donde infirió que las designaciones responden a la politiquería de crear puestos y dar empleos a fósiles políticos, que la ciudadanía rechazó en un intento reelectivo; aunque debo aclarar que mis observaciones no responden, precisamente, a una defensa de las personas que su crítico implícitamente identifica, sino porque es uno más de los tantos que revela el concepto equívoco que sobre las consultas electorales priva en una inmensa colectividad de neófitos de la política.
Debo comenzar por indicar que en las pasadas elecciones se presentaron miles de candidaturas a la consulta de 1.2 millones de electores que acudieron y marcaron correctamente las boletas, de esa convocatoria, la inmensa mayoría de las propuestas no recibieron el número suficiente de aprobaciones para ocupar los cargos que aspiraban (aunque debo enfatizar que más de una docena de curules, con toda la responsabilidad de mi afirmación, fueron decididas grosera e impunemente por los Magistrados del Tribunal Electoral y no por el electorado).
La candidata más votada para legisladora por los electores del circuito 8-8 que votaron por los respectivos partidos políticos de su preferencia, fue Maribel Cuervo de Paredes y no el auto proclamado más votado Legislador J. I. Blandón F; sin embargo, los votos a favor del partido Renovación Civilista que la postuló fueron insuficientes, conforme el sistema establecido, para que ella ocupare un escaño legislativo en representación de su colectivo y electores del circuito; mal podemos decir que ella fue rechazada por la ciudadanía y que por tal, es un fósil o un cadáver político insepulto, sencillamente los electores no van a las urnas para rechazar o condenar a nadie (todavía la humanidad no ha desarrollado la modalidad de registrar masivamente censuras o condenas políticas). Más aún, puedo apostar que probablemente hubiera resultado electa de haber sido postulada en una lista de un partido de minoría importante como el PRD o el Arnulfista; hay que entender que se vota en primacía por los partidos, mientras que el voto a los candidatos lo emite el elector únicamente para reordenar el orden de la lista que presenta el partido de su preferencia.
Los corruptores de la política istmeña se las han ingeniado para instituir una multiplicidad de circuitos electorales y, peor, un sistema paralelo para la elección de legisladores por mayoría relativa y otro por representación proporcional (último sistema que el Tribunal Electoral se encarga de frustrar, aplicando una fórmula fraudulenta). Tan amañada configuración electoral (de las que pocos tienen el cuidado de estudiar sus nocivos) encierra la voluntad del elector coaccionando su pulso a las pocas opciones que el sistema da a las posibilidades de triunfo, o sea, es un sistema de la nada representativo - dígase, antidemocrático; de ahí que de haberse instituido uno que asegurare una justa distribución proporcional de la voluntad del electorado, la Sra. Cuervo de Paredes estaría representando, con los finos deseos que la acompañan, los mejores intereses de toda la nación en la Asamblea.
Es justo que le informe que, contrario a su generalizada afirmación, tres de los ex legisladores que fungen como asesores en la actual Asamblea resultaron elegidos de acuerdo al sistema electoral constitucionalmente establecido. Sencillamente no ocupan los escaños debido a las actuaciones de un Tribunal Electoral, cuya rectoría se ha constituido en una malhadada carga tanto para el erario público por sus desproporcionados e inmerecidos salarios como al desarrollo de un proceso electoral eficaz y honesto.
Debo comenzar por indicar que en las pasadas elecciones se presentaron miles de candidaturas a la consulta de 1.2 millones de electores que acudieron y marcaron correctamente las boletas, de esa convocatoria, la inmensa mayoría de las propuestas no recibieron el número suficiente de aprobaciones para ocupar los cargos que aspiraban (aunque debo enfatizar que más de una docena de curules, con toda la responsabilidad de mi afirmación, fueron decididas grosera e impunemente por los Magistrados del Tribunal Electoral y no por el electorado).
La candidata más votada para legisladora por los electores del circuito 8-8 que votaron por los respectivos partidos políticos de su preferencia, fue Maribel Cuervo de Paredes y no el auto proclamado más votado Legislador J. I. Blandón F; sin embargo, los votos a favor del partido Renovación Civilista que la postuló fueron insuficientes, conforme el sistema establecido, para que ella ocupare un escaño legislativo en representación de su colectivo y electores del circuito; mal podemos decir que ella fue rechazada por la ciudadanía y que por tal, es un fósil o un cadáver político insepulto, sencillamente los electores no van a las urnas para rechazar o condenar a nadie (todavía la humanidad no ha desarrollado la modalidad de registrar masivamente censuras o condenas políticas). Más aún, puedo apostar que probablemente hubiera resultado electa de haber sido postulada en una lista de un partido de minoría importante como el PRD o el Arnulfista; hay que entender que se vota en primacía por los partidos, mientras que el voto a los candidatos lo emite el elector únicamente para reordenar el orden de la lista que presenta el partido de su preferencia.
Los corruptores de la política istmeña se las han ingeniado para instituir una multiplicidad de circuitos electorales y, peor, un sistema paralelo para la elección de legisladores por mayoría relativa y otro por representación proporcional (último sistema que el Tribunal Electoral se encarga de frustrar, aplicando una fórmula fraudulenta). Tan amañada configuración electoral (de las que pocos tienen el cuidado de estudiar sus nocivos) encierra la voluntad del elector coaccionando su pulso a las pocas opciones que el sistema da a las posibilidades de triunfo, o sea, es un sistema de la nada representativo - dígase, antidemocrático; de ahí que de haberse instituido uno que asegurare una justa distribución proporcional de la voluntad del electorado, la Sra. Cuervo de Paredes estaría representando, con los finos deseos que la acompañan, los mejores intereses de toda la nación en la Asamblea.
Es justo que le informe que, contrario a su generalizada afirmación, tres de los ex legisladores que fungen como asesores en la actual Asamblea resultaron elegidos de acuerdo al sistema electoral constitucionalmente establecido. Sencillamente no ocupan los escaños debido a las actuaciones de un Tribunal Electoral, cuya rectoría se ha constituido en una malhadada carga tanto para el erario público por sus desproporcionados e inmerecidos salarios como al desarrollo de un proceso electoral eficaz y honesto.