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Neoimperialismo


En esta época de los "neos" tan preñada de neoliberales, neoconservadores y neolaboristas surge un nuevo "neo", el "Neoimperialismo". Tiene como su figura cimera al Comandante Hugo Chávez, cuya nueva constitución Bolivariana prevé la adhesión de otros países a su nuevo imperio. Según el artículo 14 de la flamante Constitución Bolivariana, "La ley establecerá un régimen jurídico especial para aquellos territorios que por libre determinación de sus habitantes y con aceptación de la Asamblea Nacional, se incorporen al de la República". Si a este explícito designio expansionista, le sumamos sus proyectos abiertos y encubiertos de hegemonismo, agregamos un perfil psiquiátrico y un barril de petróleo que no para de subir, tenemos un explosivo cóctel que amenaza la estabilidad y libertad continentales.
Hace poco fuimos informados de la compra realizada por Venezuela, de quinientos millones de dólares en deuda argentina y de otros tantos millones invertidos en deuda ecuatoriana; aparentemente ya está en el aire la Al Yasira latinoamericana llamada TELESUR; escuchamos de su idea de fusionar PDVSA con otras empresas petroleras estatales para crear Petrocaribe, de la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) y de la puesta en marcha de la Alternativa Bolivariana para América (ALBA) en contraste con el ALCA promovido por Estados Unidos. Todo esto tiene como eje a Caracas y a Hugo Chávez como Gran Timonel. Sin embargo, la generosidad del Comandante Chávez no llega al punto de perdonar a Argentina esa de deuda de 500 millones; de hecho Venezuela, en la vena más tradicional del Capitalismo, ya ha logrado una ganancia de 14 millones sólo en la especulación de los títulos; esto a pesar de que el heredero de Bolívar propone que América Latina renuncie al capitalismo y abrace el socialismo.
Tampoco ofrece Chávez a nuestros pobres países vendernos petróleo a precio preferencial. Su generosidad sólo alcanza para vendernos fiado un treinta por ciento de la factura petrolera.
A nadie escapa la sofisticación de esta maraña imperialista. Primero nos presta y nos vende fiado; después nos cobra como el acreedor más garrotero o nos presiona, en la más fiel reproducción de la "Dolar Diplomacy", a someternos a sus demagógicos designios en el campo internacional. Mientras tanto nos bombardea con su TELESUR, organiza en cada país grupos radicales llamados "Círculos Bolivarianos" y financia a las turbas callejeras que ponen sitio a las instituciones democráticas. Al final, con el petróleo en cien dólares el barril depauperando a nuestras clases medias, los pueblos secuestrados por las turbas de los Evo Morales del Continente y las deudas estatales en mora insoluble, nos ofrecerá generosamente la salida planteada en el artículo 14 de la Constitución Bolivariana. Sería bueno que el Gobierno Nacional despierte de la infatuación con Chávez y suba la guardia ante este personaje inestable y peligroso, a quien el propio Cardenal Castillo Lara de Venezuela, recomendó un exorcismo. Por andar mirando hacia Caracas, cuidado y nos lleva el Diablo.

101 años de Panamá América

 
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