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Neoliberalismo y proteccionismo


La polémica que se ha suscitado a nivel mundial, ya hace algún tiempo, y que viene recrudeciéndose en los últimos meses (Seattle-Davos-Chile, etc.) y la muestras expresivas de que estas políticas indiscriminadas de globalizaciones y aperturas van en detrimento profundo de las economías subdesarrolladas, nos indican que si no hay un cambio de rumbo sensato y tolerante, seremos testigos de innumerables y peligrosas explosiones sociales, que pueden desembocar en izquierdas radicalizadas y furibundas.
La próxima reunión de Quebec-Canadá, anticipamos que será un preludio que asomará a la principal ventana económica del mundo. Estas disconformidades sociales ahincarán un colmillo afilado y destructor de las bondades de este nuevo liberalismo salvaje, que ha sido mal llamado neoliberalismo.
Nació en las radicalizaciones del laissez faire. Pero como filosofía apegada a las realidades del mundo ha anunciado siempre que va acorde con los tiempos y el cambio, y su desarrollo ha ido hacia el liberalismo social, que tiene como base fundamental la consideración de la dignidad del individuo dentro del entorno de la sociedad.
Como lo hemos dicho en ocasiones anteriores, no es posible medir con la misma vara de las globalizaciones y de las aperturas a los pueblos desarrollados y los subdesarrollados. Si así lo hiciéramos, estaríamos empujando a los peces gordos para que se coman a los pequeños. Pero es imposible que un agro rudimentario, que no ha tenido tiempo para acoplarse a las nuevas tecnologías y carente de recursos y de financiamientos, pueda con la competencia de una producción rica y subsidiada.
Panamá no ha escapado, con una economía emergente, a estas injusticias de las aperturas y globalizaciones. La casi ruina de nuestro agro se debe a esas políticas iniciadas hace apenas cuatro años. La destrucción de estos mercados es evidente, ya que ni siquiera se dio tiempo para la sustitución de productos. El golpe ha sido certero. Recuperarnos, si es el caso, va a ser difícil y requerirá tiempo. Lo mismo sucede con la industria pecuaria. A nuestra manera de ver, estas políticas globalizadoras y aperturistas tienen que mirar hacia estas distintas realidades y potencialidades de nuestras economías pobres. El enfoque tiene que ser diferente, ninguna economía pobre resistirá las embestidas de las economías ricas indiscriminadamente.
Este nuevo enfoque debe permitirle (hablando de proteccionismo) análisis y estudios necesarios en el camino de las globalizaciones para poder afrontarlas. Es un punto de equilibrio vital el que hay que crear para tratar de ayudar y no destruir. El mundo se encuentra en una encrucijada, en donde estas definiciones deben aclararse inmediatamente so pena de incurrir en injusticias sociales de peligrosidades extremas. Combinar un proteccionismo vital con una apertura necesaria y sensata.

101 años de Panamá América

 
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