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Neoliberalismo y tres años de gobierno


Hay quienes conciben al neoliberalismo como una política creada por grandes corporaciones multinacionales e inversionistas, extremadamente ricos, cuyo propósito es controlar a las sociedades y su fin último acaparar e incrementar sus riquezas. Así, nos vemos inmersos en el criterio estereotipado, que lograron imponer, en el que todo acto contrario es considerado antidemocrático. De tal manera, forzaron los cambios que sólo han generado inequidad, más pobreza y nos inundaron con leyes y temas de globalización, transparencia, anticorrupción, competencia, libre mercado, derechos humanos, aspectos de género, etc., muchos de los cuales han producido en Panamá desempleos, decrecimiento económico y un deterioro en la calidad de vida por seguir esquemas importados que desconocen nuestra realidad. ¡Los resabios del neoliberalismo del siglo pasado siguen cual lobo rampante a tres años de gobierno en pleno siglo XXI!
Así las cosas, con el advenimiento del tercer aniversario de la actual gestión gubernamental, las cifras relativas al presupuesto nacional y a los indicadores nacionales como el PIB, la relación deuda externa PIB, el superávit operacional y el control del déficit fiscal, los altos personeros del gobierno explican por qué no alcanzaron las metas propuestas con razones endebles, en la mayoría de los casos fuera de contexto, y a las que no muchos ciudadanos dan crédito.
Teniendo presente que más de la mitad de los panameños vive en condiciones de pobreza, considero de vital importancia que las autoridades presten atención a los indicadores que guardan relación directa con las políticas y estrategias cuya implementación coadyuvaría a la disminución del desempleo y la pobreza. En este sentido, leí declaraciones de la señora Presidenta de la República, en las que afirmaba que entre las metas más difíciles de lograr para el gobierno, estaban precisamente, pobreza y desempleo. Ello constituyó una oportuna autocrítica, abierta, sincera y que recoge objetivamente nuestra realidad.
No obstante, mientras sigamos permitiendo que los ideólogos neoliberales continúen sembrando su anacrónica ideología entre los partidos de gobierno y de oposición, culpando que fue el modelo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe-CEPAL de 1950, "llámese de sustitución de las importaciones", el causante de todos nuestros males, y desconociendo que la plataforma agropecuaria, agroindustrial y manufacturera que se está destruyendo, dio muy buenos resultados y procuró seguridad y soberanía alimentaria cuando la necesitábamos, es actuar sin medir el daño que se le hace al país.
Es hora pues, que los gremios de empresarios y trabajadores, como grupos de presión organizados, hagan oír sus voces y por medio del tripartismo encontrar soluciones. Se sorprenderán muchos cuando oigan que partidos de derecha, de centro y de izquierda han adoptado este modelo, porque los propios fracasaron. No olvidemos que los reclutadores e ideólogos neoliberales están diseminados por todas partes.
Tenemos en el país dos grandes tesoros, el Fondo de Pensiones de la CSS y el Fondo Fiduciario, que juntos deben sumar cerca de B/.4,000 millones. Ambos, por ley, deben generar crecimiento y desarrollo económico, protegiéndonos así de endeudamientos peligrosos. Sin embargo, allí están, amarrados con regulaciones del supuesto consenso del Diálogo, que no es más que desconfianza. De seguir así, podemos caer en un modelo de un "supra consejo", en el cual la sociedad controle al gobierno y a los partidos políticos, prestándose entonces a las protestas desordenadas y al caos en medio de un caldo de cultivo propicio para madurar en violencia las frustraciones de muchos.
No critico los diálogos que se han dado ni los que están por concluir, aún menos el que se aproxima referente a la Cuenca del Canal. Critico el tiempo perdido, el hambre y las enfermedades de la población y la ganancia de pescadores de río revuelto, obtenida por quienes han promovido las políticas neoliberales por convicción o por omisión. Pregunto: ¿quiénes se quedaron con el sacrificio fiscal del Estado al reducir aranceles? Son ya miles de millones de balboas en reducciones, y sin embargo el precio de la canasta básica de alimentos no disminuye ni remotamente en proporción parecida a la baja de impuestos. ¿Dónde está la economía de escalas que nos darían alimentos e insumos más baratos? Esto es neoliberalismo puro, acumulación de riqueza, acumulada en manos de unos pocos, y eso sí, incremento de la pobreza y el desempleo. Pero no contentos con esto, se ingenian en presentar una reforma tributaria para que sigamos manteniendo las ganancias de los neoliberales o de los neo-ricos, mediante un incremento en los tributos.
En consecuencia, hemos llegado al punto en que debemos importar arroz, sorgo, maíz, productos de tomate, productos de panadería, pastas alimenticias, detergentes, jabones, gasolina, derivados de la industria porcina, pecuaria y avícola, y todo ello porque se ha desmotivado la producción nacional por falta de una política que tome en cuenta al plantel industrial existente, con la consiguiente pérdida de empleos.
Mientras carezcamos de políticas agropecuaria, agroindustrial y manufacturera coherentes e inclinadas a proporcionar beneficio a la comunidad y no sólo a unos pocos, no veremos luz en el camino, y mucho menos habrá desarrollo económico si no conseguimos distribuir adecuadamente los recursos. Y digo recursos, porque la riqueza "per se" no constituye el sustrato exclusivo para lograr el desarrollo; cuando más, crecimiento económico, que dista mucho de dotar a la población de los servicios básicos, educación, salud y sobre todo de un modo productivo para ganarse el sustento en concordancia con la producción nacional. Además, debemos considerar que los sectores aludidos son los que generan mayor cantidad de mano de obra en el inmediato plazo y también los que más tributan en su conjunto. Este tema, que se ha tocado últimamente con ocasión de los cambios en la dirigencia de los gremios empresariales, y supuestamente de gabinete, espero no quede en el tintero, y se constituya en algo más que argumentación y relaciones públicas.
222 Mientras carezcamos de políticas agropecuaria, agroindustrial y manufacturera... inclinadas a proporcionar beneficio a la comunidad y no sólo a unos pocos, no veremos luz en el camino...
Demos una mirada retrospectiva a las bondades del modelo cepalista y a los contenidos de las imposiciones foráneas, para que, en armonía, podamos conciliar políticas y estrategias nacionales de manera congruente, considerando a todos los sectores productivos, para hacer los reajustes necesarios, fortalecer nuestra reconversión y entonces, con la debida protección a lo nuestro, enfrentar con éxito la apertura. Es obvio que no será el turismo, ni la política portuaria, ni un apresuramiento a firmar TLC´S lo que nos sacará a flote.
Una relación en el tiempo nos dará una idea evolutiva de nuestra realidad al respecto: en 1984, el Presidente Barletta comenzó la política neoliberal; en 1986, el Presidente Delvalle aprueba las primeras leyes; Noriega se peleó con los gringos; el Presidente Endara cayó en cuenta que era mejor pasar agachado; posteriormente, el Presidente Pérez Balladares aprobó e hizo los cambios de la receta laboral, económica, industrial, tributaria y agropecuaria, y tuvo un gobierno con algo de dinero a crédito; pero al gobierno entrante, en 1999, le tocaría el período de las vacas flacas porque no habría para préstamos si no se mantenía el modelo. El Presidente Balladares, quien en su oportunidad afirmó que sus reformas económicas no serían fáciles de cambiar y la prueba es palpable, ya que entre los años 1998 y 2002, en aspectos financieros, fiscales y económicos, el gobierno no ha podido realizar variante alguna. Por tal motivo, soy de la siguiente opinión: ¡El neoliberalismo sigue como lobo rampante, listo a cobrar en manada, otra presa más!

101 años de Panamá América

 
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