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¡Ni un minuto más!


Ni un minuto más debemos soportar tanta violencia en el país. El domingo 19 de mayo, se asesinó a Monseñor Altafulla, crimen que nos llenó de luto a todos. Ni un minuto más debemos soportar tantas armas en Panamá. Ese mismo domingo en pleno día, en Colón, un ladrón encapuchado encañonó con una ametralladora a un sobrino mío, despojándolo de sus prendas; y a mi hermana, otro ratero con su rostro descubierto, la amenazó con un revolver robándole un maletín con dinero y billetes de lotería. Afortunadamente un vecino se dio cuenta del atraco, llamó a la policía y se logró capturar a los ladrones en Margarita. El caso está bajo investigación. Tremendo susto.
Cada vez que la policía hace operativos en Curundú, El Chorrillo y otros barrios, las armas salen a relucir en manos de mayores y menores de edad.
Ni un minuto más podemos tolerar tantos crímenes en el país. Ese domingo fatal, que mencioné antes, se anunciaron en TV dos homicidios más. Me confunde y me entristece este acabar con la vida humana en forma tan deprimente: en letrinas, con fuego, descuartizando sus miembros, con ácido sulfúrico, etc.
Nos ahogan estos actos. No hay discriminación de ninguna clase. Los criminales no respetan las edades, ni los rangos. Arremeten con bebés, adultos, ancianos y no les importa si es jefe de familia, ni quién queda huérfano, si es estudiante o empresario.
Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado. ¡Qué lástima!
Ni un minuto más podemos tolerar tanta droga. Esta ha inundado nuestro territorio en mayor escala que las inundaciones en Bocas del Toro. Si se decomisa un cargamento grande en tierra, por mar se trafica el doble. Tenemos mayores ingresos pero menos moral.
Ni un minuto más debemos presenciar la falta de seguridad en las calles, de día o de noche, mientras un porcentaje alto de empleados públicos goza de guardaespaldas a granel.
Ni un minuto más debemos permitir ruinas, con aguas negras, como Renta 5, habitadas por niños, drogadictos y personas que personifican la miseria de cuerpo entero. Es una vergüenza que en todo el país exista 10,865 casas condenadas (El Panamá América, 24.05.02). Todo ser humano nace para vivir, no solamente para sobrevivir. Esta situación grita desesperadamente a la Sra. Presidenta, menos viajes, venta del avión presidencial, tan criticado, y más viviendas dignas.
Ni un minuto más debemos permitir la presente estructuración de la Policía Nacional porque no está laborando adecuadamente. Ese cuento de que "estamos trabajando en eso" no convence a nadie. El Sr. Barés manifiesta que la Policía Nacional es represiva y no preventiva (La Prensa, 5.24.02). Es decir ellos detienen y castigan, pero no evitan. No comprendo este juego de palabras.
111 Me confunde y me entristece este acabar con la vida humana en forma tan deprimente en letrinas, con fuego, descuartizando sus miembros, con ácido sulfúrico, etc.
El Sr. Bares alega que la falta de presupuesto es la causa principal de la pobre ejecución. En eso estoy de acuerdo. Es imprescindible la contención de gastos públicos como la planilla, el alquiler y mantenimiento de tantos carros, y pasar ese ahorro a la Policía Nacional. Que la misma pueda moverse diariamente como lo hace en los días puentes, en los carnavales y la semana santa. No debemos multiplicar nuestras posiciones y reducir nuestros valores. La Policía Nacional deber sentirse orgullosa de trabajar para el país; no lo está por el bajo salario y seguro de vida. Reduzcamos los asesores de la Presidencia y otros despachos y pasemos ese dinero a la Policía Nacional. Si el hampa trabaja en grupos de noche y de día, roba y asesina sin escrúpulo, la Policía, aumentada y bien pagada, deberá actuar más inteligentemente y con mejor criterio; sin esconderse cuando hay balaceras entre las pandillas, como manifestó una señora de El Chorrillo, por televisión.
Por protección no dejemos pasar un solo día sin rezar. De diálogo en diálogo pasará mucho tiempo antes de que este gobierno se movilice contra la oscura cara de Panamá.

101 años de Panamá América

 
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