Nicaragua ha dado gran ejemplo
Casi nunca hemos visto en América Latina un ejemplo de responsabilidad frente a la justicia como lo acaba de expresar Nicaragua con la condena de 20 años de cárcel a su ex presidente Arnoldo Alemán por el delito de lavado de dinero y otros conexos. Las instituciones que imparten la justicia en ese país le ha dicho a muchas naciones que primero está la patria y su prestigio que los nombres y apellidos, así como los poderes económicos, sociales y gubernamentales.
Quien le roba al Estado, a su patrimonio, y quien lesiona el prestigio y la imagen de la nación debe ir a la cárcel, no importa su nombre y su apellido. Eso es lo que acaba de expresar la justicia de Nicaragua a la mayoría de los países de América con la condena a su ex presidente. Si las diferentes naciones, inclusive la nuestra, hicieran lo mismo con los que manejan el destino de los pueblos, esos desgreños administrativos y burocráticos desaparecerían de los ambientes políticos de cada país.
Es un pecado de lesa patria robarle al Estado sus recursos y su economía de parte de los que manejan el destino de los pueblos a sabiendas que la patria nos pertenece a todos. Causa pena y vergüenza observar y escuchar las acusaciones y cuestionamientos que se hacen los gobiernos de turno en contra de los recursos del estatales sin que las autoridades hagan algo para castigarlos, al menos que sean adversarios o que no pertenezcan a los clanes sociales, económicos, políticos y de gobierno en cada período administrativo.
Esas acusaciones en contra de altos funcionarios casi siempre quedan sin efecto por la desidia y las presiones de los grandes intereses quedando burlada la sociedad y la patria. Mientras en la mayoría de los países, incluyendo el nuestro, no se apruebe una ley de fundamento, carácter y obligatoriedad donde ningún gobierno y su burocracia al terminar su período administrativo pueda salir del país hasta tanto no lo sometan a una investigación o se haga un audito minucioso y exhaustivo para conocer cuál fue su conducta en sus respectivas funciones con el Estado, sobre todo cuando sabemos que han existido gobiernos que en el momento de estar en el poder se han creído que la patria es un patrimonio de familias. Mientras esa ley no se haga efectiva, los desgreños y acusaciones entre gobierno y gobierno no dejarán de existir en perjuicio de la patria y de los panameños.
Quien le roba al Estado, a su patrimonio, y quien lesiona el prestigio y la imagen de la nación debe ir a la cárcel, no importa su nombre y su apellido. Eso es lo que acaba de expresar la justicia de Nicaragua a la mayoría de los países de América con la condena a su ex presidente. Si las diferentes naciones, inclusive la nuestra, hicieran lo mismo con los que manejan el destino de los pueblos, esos desgreños administrativos y burocráticos desaparecerían de los ambientes políticos de cada país.
Es un pecado de lesa patria robarle al Estado sus recursos y su economía de parte de los que manejan el destino de los pueblos a sabiendas que la patria nos pertenece a todos. Causa pena y vergüenza observar y escuchar las acusaciones y cuestionamientos que se hacen los gobiernos de turno en contra de los recursos del estatales sin que las autoridades hagan algo para castigarlos, al menos que sean adversarios o que no pertenezcan a los clanes sociales, económicos, políticos y de gobierno en cada período administrativo.
Esas acusaciones en contra de altos funcionarios casi siempre quedan sin efecto por la desidia y las presiones de los grandes intereses quedando burlada la sociedad y la patria. Mientras en la mayoría de los países, incluyendo el nuestro, no se apruebe una ley de fundamento, carácter y obligatoriedad donde ningún gobierno y su burocracia al terminar su período administrativo pueda salir del país hasta tanto no lo sometan a una investigación o se haga un audito minucioso y exhaustivo para conocer cuál fue su conducta en sus respectivas funciones con el Estado, sobre todo cuando sabemos que han existido gobiernos que en el momento de estar en el poder se han creído que la patria es un patrimonio de familias. Mientras esa ley no se haga efectiva, los desgreños y acusaciones entre gobierno y gobierno no dejarán de existir en perjuicio de la patria y de los panameños.