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Ninguna nueva nación


Los propagandistas del PRD siguen escribiendo artículos para engañar a los incautos. Pero mientras más escriben, más revelan las contradicciones de la candidatura de Martín Torrijos.
Por una parte, confirman que el PRD es un partido militarizado, no sólo porque fue fundado por los militares sino porque sus adeptos siguen "la línea" trazada por la cúpula como soldaditos (Janson Pérez, La Prensa, 22 de marzo de 1999).
Ese partido se sacude su pasado militar. Hace poco, Pedro Miguel González, quien se atreve a ser candidato por Santa Fe a pesar de pertenecer a la familia Vernaza que atropelló inmisericordemente al padre Héctor Gallego, se refirió al PRD como "un buque de guerra" (La Prensa 31 de marzo de 1999).
El título de un artículo reciente por Miguel E. Delgado A., "Hasta el fin" representa la lealtad incondicional de quienes reciben las órdenes desde arriba sin cuestionarlas (El Panamá América 28 de marzo de 1999).
Esa clase de lealtad está totalmente fuera de lugar en un sistema democrático. Los miembros de un partido jamás deben perder el sentido crítico; jamás deben aceptar que se les trate como un rebaño de ovejas. Eso sucedió en Alemania con los nazis del Partido Nacional Socialista, con consecuencias que aún lamenta la humanidad. Sucedió en Panamá cuando el PRD siguió a Noriega hasta el fin, lo que nos costó la terrible invasión de 1989.
La contradicción estriba en que el PRD es un partido militarizado panameño, pero los dirigentes que dan las órdenes están entregados a intereses extranjeros.
Esto se ve clarito en el artículo de Delgado donde recomienda a Martín Torrijos "porque la realidad global exige una mente plástica y un brazo elástico". Esa es la actitud de los dirigentes del PRD, de plasticidad y acomodo ante el rambocapitalismo que enriquece a los inversionistas de Wall Street a expensas del mundo subdesarrollado.
Una mente plástica y brazo elástico demostraron tener el Presidente Ernesto Pérez Balladares, los legisladores del PRD y los candidatos de la nómina "Nueva Nación", Martín Torrijos, Raúl Arango y Laurentino Cortizo, porque no dieron su brazo a torcer ante los requerimientos de las IFIs y la OMC.
Delgado alaba los "cuadros técnicos y Profesionales" del PRD. Es otra contradicción porque esa imagen del PRD no se compagina con la gran cantidad de sus miembros que se escaparon de responder ante la ley porque 216 fueron indultados por Pérez Balladares y 140 indultados por Altamirano Duque. Entre éstos hay dirigentes perredistas sindicados por los delitos de peculado, enriquecimiento ilícito y asesinato. La aplanadora del PRD en la Asamblea Legislativa trató de dar amnistía a 945 sujetos para permitir no sólo el retorno a la vida política de decenas de norieguistas "hasta el fin", sino también de liberar los 15 millones dólares que se les habían incautado.
El periodista Federico Meléndez V. es otro propagandista del PRD que se contradice (El Panamá América, 27 de marzo de 1999). Aunque Meléndez asegura que Martín va a construir una nueva nación, no dice que lo acompañan en la nómina los perredistas de siempre, candidatos a legislador harto conocidos en el ámbito político.
¿Qué clase de nueva nación van a construir Gerardo González, Alberto Alemán Boyd, Rigoberto Paredes, Franz Weber, Elías Castillo, Balbina Herrera, Lucho Gómez, Miguel Bush, Roberto Abrego, Jerry Wilson, Héctor Alemán, Julio Shaik, Olivia de Pomares, César Pardo, Abelardo Antonío, Camilo Gozaine, Yadira González, Lorenzo Sotero Alfonso, Carlos Afú, Magdalena de Durán, Rogelio Paredes, Renato Pereira, Tomás Altamirano Mantovani, César Sanjur, Manuel de la Hoz, Benicio Robinson y Pedro Miguel González?
Con tales legisladores, ninguna nueva nación se puede construir. Con ellos seguirán el mismo entreguismo, las mismas partidas circuitales, la misma corrupción.
Por otra parte, ¿qué clase de gobierno hará Martín Torrijos, si Pérez Balladares ha nombrado a familiares o amigos personales en la Corte Suprema, la Contraloría, la PTJ, el Tribunal Electoral y la Junta Directiva del Canal?
¿Qué cambios puede hacer Martín cuando desde el referendo, Pérez Balladares ha promovido un conjunto de instituciones y leyes que, como dijo El Siglo, reorganizan aspectos vitales del funcionamiento del Estado como lo son una nueva autoridad para los puertos y la marina mercante, otra para el transporte, una nueva Corte Suprema y una nueva ley para reglamentar la radio y la televisión? (El Siglo 24 de marzo de 1999).
A propósito, ¿dónde está el anteproyecto de Código Penal que establece nuevas cortapisas a la libertad de prensa, aquel que estipula 18 meses a tres años de prisión o su equivalente en multas para el que divulgue noticias "falsas, exageradas o tendenciosas", o propague "rumores que pongan en peligro la economía nacional o el crédito público"?
Será que el PRD está esperando que pasen las elecciones para aprobar un Código Penal redactado por el asesor presidencial Luis Carlos Cabezas, José Juan Ceballos y Ana Belfon. Tan increíbles han sido las restricciones sobre la libertad de expresión que el periodista internacional Andrés Oppenheimer las ha denunciado (El Heraldo de Miami 9 de julio de 1998).
El Gobierno PRD ha otorgado a la Cable & Wireless el poder de entrar a oficinas y domicilios privados para verificar el contenido de las computadoras. La Procuraduría intercepta teléfonos. Los torrijistas anuncian la reorganización de los batalloneros.
Los propagandistas del PRD tratan de ocultar el hecho de que Pérez Balladares toma medidas para gobernar dictatorialmente tras bastidores. Si Martín Torrijos es elegido por los incautos, es de esperar que el PRD convocará a otro referendo para cambiar la Constitución con el objeto de acortar por cinco años el período que Pérez Balladares debe esperar para ser candidato a la presidencia.
Si se mantiene el PRD en el poder, habrá una dictadura peor que la de hoy, porque estaremos con la soga al cuello pero Martín dirá que "yo no fui" y no habrá forma de probar que Pérez Balladares maneja el país a su antojo.
El PRD habla de nueva nación, pero si dejamos que continúe en el Gobierno, seguirá la construcción de carreteras que destruyen el ambiente y empobrecen el erario público, las minas que corrompen la tierra, los hospitales sin medicinas, las escuelas sin maestros, los agricultores y ganaderos en bancarrota, la nación endeudada, la corrupción a grande escala, los atropellos contra la libertad de expresión, y las mentiras de los funcionarios de gobierno ante un pueblo que reclama justicia.
El PRD siempre deja atrás una estela fatal. Habla de lo nuevo porque no quiere que miremos su pasado espantoso. A inicios de la administración de Pérez Balladares, el PRD decía que se trataba de la "Nueva Era". Ahora, para ocultar la debacle de Pérez Balladares, procura engañarnos con "Nueva Nación".
Panameñas, panameños: les ruego que comprendan que sólo negándoles el voto a todos los candidatos del PRD para eliminar a ese partido del escenario político, podremos rescatar a esta nación.

101 años de Panamá América

 
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