Niños de bajo rendimiento académico
¿Quiénes son los niños que tienen bajo rendimiento? Son aquellos que no están funcionando de acuerdo a su capacidad. Esto se determina en base a su rendimiento en el pasado, así como de su aptitud y capacidad general. No existe una explicación física o mental por su falta de rendimiento y todo indica que lo que está afectado es su área emocional y, en especial, su motivación hacia el estudio. Lo primero que cabe preguntarse es por qué no está rindiendo de acuerdo a su capacidad.
En algunos casos existe un agotamiento académico. El niño está sometido a mucha presión, a demasiadas actividades y queda inmerso en un mundo lleno de estrés. Al tratar de satisfacer las exageradas expectativas de los padres, el niño termina agotándose y exhibiendo señales físicas, como dolores de cabeza, de estómago e insomnio. Es importante buscar siempre el justo equilibrio en la familia, dejar tiempo para el juego, la imaginación y el descanso. En este punto, cabría reflexionar haciendo las siguientes preguntas: ¿Su hijo está disfrutando mientras aprende? ¿Parece estar asustado o ansioso en lugar de entusiasmado por las nuevas experiencias? ¿Cuándo fue la última vez, por ejemplo, que contempló con su hijo una puesta de sol o un amanecer? ¿Lo ha hecho alguna vez?
En otros casos, el bajo rendimiento se debe a todo lo contrario, unas escasas expectativas. El padre o madre que no aliente el estudio y al esfuerzo, que subestime las capacidades de su hijo, estará formando un niño con una actitud de "no puedo", perdiendo todo interés por el logro académico. Los problemas emocionales son otra gran traba para el rendimiento escolar. Al existir, muchas discusiones o peleas en el hogar, un inminente divorcio o la muerte de un familiar, el niño terminará abrumado o deprimido y difícilmente tendrá la energía suficiente para salir airosamente en la escuela. Lo más seguro es que busque la atención de sus padres, precisamente a través de las malas notas.
Por otro lado, existe el niño con una mala imagen de sí mismo, que se cree incapaz de alcanzar el éxito o de influir en su entorno. Para este niño, el mismo fracaso confirma su creencia en cuanto a su incapacidad. Sin embargo, se le puede ayudar enseñándole que sí puede hacer las cosas bien; recompensando y elogiando sus pequeños logros. Nunca lo compare con otros niños y con sus hermanos y ayúdele a sentirse orgulloso en actividades con las que pueda complacerse, como el uso de computadoras, el deporte o cualquier habilidad que posea. Lo importante es utilizar esto para elevar su autoestima. Si tiene un niño con bajo rendimiento en casa, primeramente hable con él, adopte una actitud de apoyo y afecto. Asegúrele que lo más importante es su amor incondicional hacia él o ella y que juntos buscarán una salida hacia el éxito escolar.
Organícese y ayude a organizar el trabajo escolar de su hijo, pero sobre todo, dele espacio para experimentar, para aprender responsabilidad y perseverancia.
En algunos casos existe un agotamiento académico. El niño está sometido a mucha presión, a demasiadas actividades y queda inmerso en un mundo lleno de estrés. Al tratar de satisfacer las exageradas expectativas de los padres, el niño termina agotándose y exhibiendo señales físicas, como dolores de cabeza, de estómago e insomnio. Es importante buscar siempre el justo equilibrio en la familia, dejar tiempo para el juego, la imaginación y el descanso. En este punto, cabría reflexionar haciendo las siguientes preguntas: ¿Su hijo está disfrutando mientras aprende? ¿Parece estar asustado o ansioso en lugar de entusiasmado por las nuevas experiencias? ¿Cuándo fue la última vez, por ejemplo, que contempló con su hijo una puesta de sol o un amanecer? ¿Lo ha hecho alguna vez?
En otros casos, el bajo rendimiento se debe a todo lo contrario, unas escasas expectativas. El padre o madre que no aliente el estudio y al esfuerzo, que subestime las capacidades de su hijo, estará formando un niño con una actitud de "no puedo", perdiendo todo interés por el logro académico. Los problemas emocionales son otra gran traba para el rendimiento escolar. Al existir, muchas discusiones o peleas en el hogar, un inminente divorcio o la muerte de un familiar, el niño terminará abrumado o deprimido y difícilmente tendrá la energía suficiente para salir airosamente en la escuela. Lo más seguro es que busque la atención de sus padres, precisamente a través de las malas notas.
Por otro lado, existe el niño con una mala imagen de sí mismo, que se cree incapaz de alcanzar el éxito o de influir en su entorno. Para este niño, el mismo fracaso confirma su creencia en cuanto a su incapacidad. Sin embargo, se le puede ayudar enseñándole que sí puede hacer las cosas bien; recompensando y elogiando sus pequeños logros. Nunca lo compare con otros niños y con sus hermanos y ayúdele a sentirse orgulloso en actividades con las que pueda complacerse, como el uso de computadoras, el deporte o cualquier habilidad que posea. Lo importante es utilizar esto para elevar su autoestima. Si tiene un niño con bajo rendimiento en casa, primeramente hable con él, adopte una actitud de apoyo y afecto. Asegúrele que lo más importante es su amor incondicional hacia él o ella y que juntos buscarán una salida hacia el éxito escolar.
Organícese y ayude a organizar el trabajo escolar de su hijo, pero sobre todo, dele espacio para experimentar, para aprender responsabilidad y perseverancia.