Niños-soldado: Lápices de colores por pistolas
El pasado 12 de febrero se celebró el primer aniversario de la entrada en vigor del Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño. El objetivo, abordar la problemática de los niños-soldado. Según UNICEF, son más de 350,000 los niños de 40 países de todo el mundo que empuñan armas en conflictos bélicos. Son 111 gobiernos los que han firmado este protocolo. Estados Unidos es el único país considerado desarrollado que no se ha adherido a él. El 7 de noviembre de 2002, la ONU presentó un informe en el que se denunciaba a gobiernos y guerrillas de todo el mundo por reclutar a niños en sus filas. Países como República Democrática del Congo, Burundi, Somalia o Liberia y guerrillas de Afganistán, Uganda, Colombia o Nepal pasan a ser punto de mira de esta acusación. Han pasado más de tres meses y aún se desconocen las medidas que se tomarán contra ellos. Produce escalofríos imaginar que van a quedar impunes por semejantes atrocidades.
Las formas de reclutamiento son diversas. Incentivos políticos, aislamientos forzados e incluso secuestros son prácticas empleadas para "convencer" a los más pequeños de su incorporación a filas. En otras ocasiones, un simple plato de comida es argumento suficiente para que un niño hambriento se deje arrebatar su infancia y abandone su vida. Estos miles de niños no participan en una guerra por rivalidades con sus enemigos, ni siquiera como venganza porque han visto cómo mataban a sus padres. Participan obligados, y en demasiados momentos, por intereses económicos de empresas, ya no gobiernos, a las que sirven. Tal es el caso de los más de 5,000 niños que participaron en la guerra de Sierra Leona por el control de los diamantes.
Parte de ellos combaten ahora como mercenarios en el país vecino de Liberia, ya que es lo único que saben hacer. Las niñas no se libran de los conflictos armados. Se emplean como esclavas sexuales, casándose con los líderes guerrilleros o satisfaciendo los deseos carnales de las tropas. Muchas de ellas adquieren enfermedades de transmisión sexual como el SIDA, falleciendo con poco más de 15 años y dejando varios huérfanos que morirán poco después. Los niños-soldado aparecen, vivos o muertos; las niñas, raramente. Mientras que el Tribunal Penal Internacional considera un crimen de guerra el reclutamiento de niños menores de 15 años, la Convención de los Derechos del Niño condena la práctica si la edad es inferior a los 18. ¿Uno de los primeros pasos a dar no sería la unificación de criterios?
En el Centro St. Michael de Sierra Leona se desarrolla un programa de rehabilitación para intentar deshipotecar el futuro de estos niños, una auténtica quimera. Para ello se les pide que realicen dibujos, en los que afloran balas, familias asesinadas o amigos muertos. Los análisis de sangre realizados demuestran que fueron drogados en muchas ocasiones para poder acudir al campo de batalla y así matar, violar o mutilar a sus enemigos. La tecnología no ayuda a parar esta situación. El desarrollo de las armas ligeras facilita el uso a los niños y cualquiera puede llevar, no sólo una pistola, sino una ametralladora. Unos 14,000 niños colombianos menores de 10 años son miembros de las guerrillas. En Birmania, 70,000 niños, algunos de sólo 11 años, forman parte del ejército. El 30% del ejército del Partido Comunista de Nepal no supera los 14 años.
En el Congo, el grupo insurgente de Thomas Lubanga tiene reclutados a más de 30,000 niños. En unas declaraciones en una radio local, el mismo dirigente reconoció este hecho, pero comentó que "son voluntarios".
Muchas familias denuncian que cada una de ellas tiene que realizar una contribución a la causa ya sea con dinero en efectivo, una vaca o un niño. Esa es la voluntariedad de la que habla. Cientos de miles de niños han perdido la vida en conflictos en los que no tenían nada que ver. Son verdugos, asesinos, pero en el fondo, son víctimas, muertos en cuerpos de niño, repletos de odio. No sólo pierden su infancia, su presente, también un futuro al que jamás podrán aspirar.
En los próximos meses la ONU tendrá que dictaminar qué medidas tomar contra los culpables de los reclutamientos y demostrar que las preocupaciones por la infancia no se limitan a meros papeles firmados.
* Agencia de Información Solidaria.
(chselpes@yahoo.es)
La Declaración de Oporto (Portugal), bajo la presidencia del Pimer Ministro Antonio Guterres, correspondiente a la Cumbre VIII del año de 1998, concentra la atención sobre la globalización y la integración regional. En su artículo 2 repite la fórmula sobre la democracia como principio básico de la comunidad iberoamericana tal que se expresó desde las primeras Declaraciones. Sin embargo, deja pasar la oportunidad de considerar los retos que le plantean a la democracia pluralista los cambios socioeconómicos y culturales de la globalización y los procesos de integración regional, tales por ejemplo el debilitamiento del Estado nacional, el contexto normal de la democracia, y la necesidad de democratizar las instancias internacionales decisivas, etc.
La Cumbre IX de 1999 se celebró en La Habana, bajo la Presidencia de Fidel Castro Ruz. Prosiguió con la atención a la globalización iniciada en la Cumbre previa de Oporto, pero la consideró bajo el aspecto de "la actual situación financiera internacional" y sus "implicaciones sobre el crecimiento y el desarrollo de Iberoamérica..."Si algunos círculos esperaban que dicha Declaración, porque se firmaba bajo la presidencia del Presidente Castro contendría alguna consideración a favor de la democracia "popular" de inspiración marxista-leninista, que aún persiste en importante medida en el Estado cubano debió sentirse defraudado. Al inicio de la Declaración, se repitió "el firme compromiso de cada uno de los gobiernos de fortalecer y hacer efectivo el funcionamiento de las instituciones democráticas, el pluralismo político, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos y libertades fundamentales, incluido el derecho al desarrollo". Y en el párrafo siguiente se reiteraron los principios de soberanía, de la no intervención y otros principios conexos..
Lo que caracteriza la Declaración de La Habana que enfatiza los grandes desafíos que la globalización plantea "para avanzar en la reducción de las desigualdades económicas y sociales". Por ello, retomando el tema de la justicia social que se trató en la Declaración de Margarita, la de La Habana considera que "la actuación de nuestros gobiernos tiene como objetivo básico la búsqueda de la justicia social... con el fin de proteger a los sectores más pobres y vulnerables y la ampliación de la cooperación internacional en condiciones de equidad como vía para apoyar a los países y regiones menos desarrollados de Iberoamérica." La justicia social predomina en esta Declaración, pero no se acompaña de un modelo de democracia popular
En la Declaración XI de Lima, bajo la presidencia de Alejandro Toledo, sin duda en la medida del resurgimiento relativo de tendencias militaristas, se advierte: 3. Reafirmamos " la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil legítimamente constituido, en el marco constitucional de nuestros estados." Además, se destaca la iniciativa de dicho Presidente "para promover la disminución de los gastos de defensa y canalizar mayores recursos en la lucha contra la pobreza". Y se enfocan consideraciones sobre otros asuntos militares críticamente.
En la medida en que la corrupción ha sido la otra gran fuente de inestabilidad de varias democracias iberoamericanas, expresan que: "4. La estabilidad y transparencia de la democracia, tanto en sus aspectos constitutivos como en su funcionamiento, constituyen un imperativo."
Por otra parte, consideran que el respeto a los principios democráticos es el punto de referencia de la vinculación iberoamericana y la base para la cooperación política entre nuestros países. Y al atenerse a las normas de la de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tácitamente aceptan la instancia de las Naciones Unidas con respecto al comportamiento de sus respectivos países en materia de los derechos humanos.
Vale la pena destacar, además, la importancia que se le reconoce a la dimensión cultural. Se considera necesario apoyar acciones que "consoliden una cultura democrática y el Estado de derecho e igualmente que aseguren la transparencia y eficacia en la acción gubernamental ". Junto con ello, se reconoce el derecho de cada pueblo a su identidad cultural.
(ariyan@sinfo.net)
La tesis planteada por Sánchez Cárdenas es que Torrijos es un candidato a lo interno del PRD, pero no para competir con los candidatos de los otros partidos.
Panamá necesita un buen liderazgo con probada experiencia, con voluntad de devolverle el rumbo al país, advirtió el antiguo Ministro de Vivienda.
Dijo que el hecho de que el PRD no haya desarrollado una verdadera oposición al gobierno ha sido la causa del nacimiento de la tercera fuerza a través de la candidatura de Guillermo Endara. De igual forma vaticinó que la tercera fuerza va a adquirir mayor solidez política.
Las formas de reclutamiento son diversas. Incentivos políticos, aislamientos forzados e incluso secuestros son prácticas empleadas para "convencer" a los más pequeños de su incorporación a filas. En otras ocasiones, un simple plato de comida es argumento suficiente para que un niño hambriento se deje arrebatar su infancia y abandone su vida. Estos miles de niños no participan en una guerra por rivalidades con sus enemigos, ni siquiera como venganza porque han visto cómo mataban a sus padres. Participan obligados, y en demasiados momentos, por intereses económicos de empresas, ya no gobiernos, a las que sirven. Tal es el caso de los más de 5,000 niños que participaron en la guerra de Sierra Leona por el control de los diamantes.
Parte de ellos combaten ahora como mercenarios en el país vecino de Liberia, ya que es lo único que saben hacer. Las niñas no se libran de los conflictos armados. Se emplean como esclavas sexuales, casándose con los líderes guerrilleros o satisfaciendo los deseos carnales de las tropas. Muchas de ellas adquieren enfermedades de transmisión sexual como el SIDA, falleciendo con poco más de 15 años y dejando varios huérfanos que morirán poco después. Los niños-soldado aparecen, vivos o muertos; las niñas, raramente. Mientras que el Tribunal Penal Internacional considera un crimen de guerra el reclutamiento de niños menores de 15 años, la Convención de los Derechos del Niño condena la práctica si la edad es inferior a los 18. ¿Uno de los primeros pasos a dar no sería la unificación de criterios?
En el Centro St. Michael de Sierra Leona se desarrolla un programa de rehabilitación para intentar deshipotecar el futuro de estos niños, una auténtica quimera. Para ello se les pide que realicen dibujos, en los que afloran balas, familias asesinadas o amigos muertos. Los análisis de sangre realizados demuestran que fueron drogados en muchas ocasiones para poder acudir al campo de batalla y así matar, violar o mutilar a sus enemigos. La tecnología no ayuda a parar esta situación. El desarrollo de las armas ligeras facilita el uso a los niños y cualquiera puede llevar, no sólo una pistola, sino una ametralladora. Unos 14,000 niños colombianos menores de 10 años son miembros de las guerrillas. En Birmania, 70,000 niños, algunos de sólo 11 años, forman parte del ejército. El 30% del ejército del Partido Comunista de Nepal no supera los 14 años.
En el Congo, el grupo insurgente de Thomas Lubanga tiene reclutados a más de 30,000 niños. En unas declaraciones en una radio local, el mismo dirigente reconoció este hecho, pero comentó que "son voluntarios".
Muchas familias denuncian que cada una de ellas tiene que realizar una contribución a la causa ya sea con dinero en efectivo, una vaca o un niño. Esa es la voluntariedad de la que habla. Cientos de miles de niños han perdido la vida en conflictos en los que no tenían nada que ver. Son verdugos, asesinos, pero en el fondo, son víctimas, muertos en cuerpos de niño, repletos de odio. No sólo pierden su infancia, su presente, también un futuro al que jamás podrán aspirar.
En los próximos meses la ONU tendrá que dictaminar qué medidas tomar contra los culpables de los reclutamientos y demostrar que las preocupaciones por la infancia no se limitan a meros papeles firmados.
* Agencia de Información Solidaria.
(chselpes@yahoo.es)
La Declaración de Oporto (Portugal), bajo la presidencia del Pimer Ministro Antonio Guterres, correspondiente a la Cumbre VIII del año de 1998, concentra la atención sobre la globalización y la integración regional. En su artículo 2 repite la fórmula sobre la democracia como principio básico de la comunidad iberoamericana tal que se expresó desde las primeras Declaraciones. Sin embargo, deja pasar la oportunidad de considerar los retos que le plantean a la democracia pluralista los cambios socioeconómicos y culturales de la globalización y los procesos de integración regional, tales por ejemplo el debilitamiento del Estado nacional, el contexto normal de la democracia, y la necesidad de democratizar las instancias internacionales decisivas, etc.
La Cumbre IX de 1999 se celebró en La Habana, bajo la Presidencia de Fidel Castro Ruz. Prosiguió con la atención a la globalización iniciada en la Cumbre previa de Oporto, pero la consideró bajo el aspecto de "la actual situación financiera internacional" y sus "implicaciones sobre el crecimiento y el desarrollo de Iberoamérica..."Si algunos círculos esperaban que dicha Declaración, porque se firmaba bajo la presidencia del Presidente Castro contendría alguna consideración a favor de la democracia "popular" de inspiración marxista-leninista, que aún persiste en importante medida en el Estado cubano debió sentirse defraudado. Al inicio de la Declaración, se repitió "el firme compromiso de cada uno de los gobiernos de fortalecer y hacer efectivo el funcionamiento de las instituciones democráticas, el pluralismo político, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos y libertades fundamentales, incluido el derecho al desarrollo". Y en el párrafo siguiente se reiteraron los principios de soberanía, de la no intervención y otros principios conexos..
Lo que caracteriza la Declaración de La Habana que enfatiza los grandes desafíos que la globalización plantea "para avanzar en la reducción de las desigualdades económicas y sociales". Por ello, retomando el tema de la justicia social que se trató en la Declaración de Margarita, la de La Habana considera que "la actuación de nuestros gobiernos tiene como objetivo básico la búsqueda de la justicia social... con el fin de proteger a los sectores más pobres y vulnerables y la ampliación de la cooperación internacional en condiciones de equidad como vía para apoyar a los países y regiones menos desarrollados de Iberoamérica." La justicia social predomina en esta Declaración, pero no se acompaña de un modelo de democracia popular
En la Declaración XI de Lima, bajo la presidencia de Alejandro Toledo, sin duda en la medida del resurgimiento relativo de tendencias militaristas, se advierte: 3. Reafirmamos " la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil legítimamente constituido, en el marco constitucional de nuestros estados." Además, se destaca la iniciativa de dicho Presidente "para promover la disminución de los gastos de defensa y canalizar mayores recursos en la lucha contra la pobreza". Y se enfocan consideraciones sobre otros asuntos militares críticamente.
En la medida en que la corrupción ha sido la otra gran fuente de inestabilidad de varias democracias iberoamericanas, expresan que: "4. La estabilidad y transparencia de la democracia, tanto en sus aspectos constitutivos como en su funcionamiento, constituyen un imperativo."
Por otra parte, consideran que el respeto a los principios democráticos es el punto de referencia de la vinculación iberoamericana y la base para la cooperación política entre nuestros países. Y al atenerse a las normas de la de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tácitamente aceptan la instancia de las Naciones Unidas con respecto al comportamiento de sus respectivos países en materia de los derechos humanos.
Vale la pena destacar, además, la importancia que se le reconoce a la dimensión cultural. Se considera necesario apoyar acciones que "consoliden una cultura democrática y el Estado de derecho e igualmente que aseguren la transparencia y eficacia en la acción gubernamental ". Junto con ello, se reconoce el derecho de cada pueblo a su identidad cultural.
(ariyan@sinfo.net)
La tesis planteada por Sánchez Cárdenas es que Torrijos es un candidato a lo interno del PRD, pero no para competir con los candidatos de los otros partidos.
Panamá necesita un buen liderazgo con probada experiencia, con voluntad de devolverle el rumbo al país, advirtió el antiguo Ministro de Vivienda.
Dijo que el hecho de que el PRD no haya desarrollado una verdadera oposición al gobierno ha sido la causa del nacimiento de la tercera fuerza a través de la candidatura de Guillermo Endara. De igual forma vaticinó que la tercera fuerza va a adquirir mayor solidez política.