No al racismo
En las escuelas en las que estudiamos, en los pueblos en los que prevalecen los antivalores, aprendimos como "autómatas" que los seres humanos se clasifican en cuatro grupos básicos: negros, amarillos, blancos y cobres.
Cuando crecimos y maduramos, procesos de los que los seres humanos no pueden escaparse, y más cuando leímos que debemos "amar a mi prójimo como a mi mismo", llegamos a la conclusión que esta clasificación de colores fue establecida por seres necios, majaderos, vacíos, cretinos, obtusos, presumidos, fanfarrones, presuntuosos, jactanciosos, vanos, soberbios, altivos, insulsos, ignorantes, insensatos, malévolos y prejuiciosos (Mejor cortamos, porque nos faltaría tiempo y espacio para escribir todos los adjetivos que califican al racismo).
Salvo que padezcamos de daltonismo, (o discromatopsia, que es una enfermedad que consiste en la imposibilidad de distinguir los colores), como los perros que todo lo ven de color blanco o negro y las combinaciones de estos colores, ("los perros no entrarán al Reino de los Cielos"), nunca hemos visto a un ser humano con el color de piel blanco, negro, amarillo o cobre. Lo que sí hemos visto son colores cremosos, amarillosos, azulados, morados, rosados, chocolates, cobrizos, etc., que para nosotros es maravilloso.
¿En qué se sustentan los racistas para defender la supremacía de sus razas, etnias o aspectos físicos? ¿Es que el color de su sangre es diferente al de las personas que ellos desprecian? ¿Es qué son puros o perfectos, no cometen errores, no tienen de qué avergonzarse? ¿Quién ha dicho que tener piel rosada o cremosa con ojos claros nos hace mejores que otros? ¿Practicar el racismo en un mundo en el que todos, de una forma u otra, somos producto del mestizaje?
La grandeza de los seres humanos está en sus valores, sabiduría y ejecutorias, y sobre todo, por su condición de haber sido creados "a la imagen y semejanza de Dios", no así por la pigmentación de su piel o los rasgos y las características de sus cuerpos.
No existe evidencia científica contundente que indique que unas "razas o etnias" sean más inteligentes o mejores que otras. Ciertamente el racismo es una estulticia y un pecado que castiga Dios. El racismo es una modalidad del odio, y a los que odian sólo les espera horrendas consecuencias.
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