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"No" al socialismo del siglo XXI


Todas las encuestas serias indican que la mayoría de los venezolanos, incluyendo muchos que en el pasado apoyaron a Hugo Chávez, se opone a la nueva Constitución comunista y dictatorial bajo consideración en el referéndum de hoy.

La legislatura y el sistema judicial siguen ciegamente las órdenes recibidas del palacio presidencial. Lo mismo pasa en el Consejo Nacional Electoral, al que la Constitución chavista de 1999 había supuestamente convertido en un cuarto poder independiente, para garantizar la transparencia de las elecciones. Pero los venezolanos no confían que el resultado ?oficial? refleje la verdad.

Hasta la fecha escogida para el referéndum causa sorpresa porque el 2 de diciembre era cuando el dictador Marcos Pérez Jiménez, presidente de Venezuela desde 1952 a 1958, celebraba su mandato inaugurando modernas y colosales obras públicas. Hoy los venezolanos ven a su presidente repartiendo petrodólares a manos llenas en Bolivia, Ecuador, Argentina, Nicaragua y demás naciones que pretende infectar con su socialismo del siglo XXI, mal llamado ?bolivariano? porque se trata de políticas opresivas y totalmente opuestas a la visión de El Libertador.

Mientras, en Caracas y en el resto del país se caen los puentes y se cierran carreteras por falta de mantenimiento; lo único que abunda es la criminalidad, basura sin recoger y propaganda oficial a favor del ?Sí? porque los hospitales no tienen camas ni medicinas y a menudo cierran sus puertas por inundaciones de aguas negras, las madres no consiguen leche para sus hijos pequeños y los puertos no tienen capacidad para procesar el inmenso auge de importaciones debido a la dramática caída de la producción nacional. Esto último es causado por las expropiaciones de haciendas y hatos ganaderos, el cierre de industrias privadas y la total paralización de nuevas inversiones debido al creciente irrespeto a la propiedad privada y a la multiplicación de permisos, controles y regulaciones que disparan la corrupción, a la vez que encarecen y frenan las actividades comerciales.

Cuando Chávez asumió la presidencia, el bolívar había caído a 565 por dólar y hoy, en el mercado libre, es 6.125 bolívares por dólar. Es decir que quien acusa a EE.UU. de tener una moneda sin valor ha logrado reducir en 984% el valor de su propia moneda frente al debilitado dólar y esto sucede cuando el precio del petróleo es el más alto de la historia. No es casualidad que la primera devaluación del bolívar ocurrió cuando el gobierno venezolano anunció que no otorgaría nuevas concesiones petroleras a compañías transnacionales y estas comenzaron a retirar sus inversiones. Así, la participación de Venezuela en el comercio petrolero internacional se derrumbó del primer puesto, con 60% del mercado mundial en 1960 a 3% hoy día.

Todo apunta a una crisis económica y social sin precedentes en Venezuela y por eso el apuro de Chávez que se apruebe su nueva Constitución, la No. 27, a imagen y semejanza de la que oprime salvajemente a los cubanos y que concentraría todo el poder político y económico en manos de un dictador vitalicio.

Hay 19 millones de venezolanos en edad de trabajo, de los cuales apenas 4 millones tienen empleos en el sector privado y 15 millones son empleados del gobierno, laboran en la economía informal o están desempleados. Si Chávez gana el referéndum, esos 4 millones de venezolanos, esposas e hijos votarán masivamente con los pies -emigrando- y Venezuela se convertiría en la nueva Cuba del siglo XXI.

* Director de la agencia AIPE. © www.aipenet.com

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