No basta pedir para recibir (II)
2. Debe recordar aquella frase de Jesús que dice que primero hay que “buscar el Reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura”. Este Reino consiste en meterse de lleno en el corazón de Dios y saborear su amor paternal y escuchar su Palabra encarnada, obedeciendo sus mandatos que se resumen en amarlo a Él con todo el corazón y al próximo como a usted mismo. Él nos ha prometido que nos dará lo que nos hace falta, ya que si lo hace con los lirios del campo y las aves del cielo, cuánto más con sus hijos, de los que tiene hasta los cabellos de su cabeza contados. Por lo tanto confíe en su Providencia divina.
3. Ahora bien, el Espíritu de Dios le irá indicando que para poder cumplir la misión de hijo de Dios, que debe ser alabanza de su gloria, usted necesita “herramientas “terrenas”, como salud, educación, oportunidades para crecer en el ámbito laboral, en el campo de las relaciones humanas, de vida comunitaria eclesial y así cumplir una tarea de servicio a la humanidad. De ahí entonces el consejo de Jesús de “buscar y encontrar; de pedir y recibir” y que significa buscar con interés y pasión todos los medios necesarios para conseguir aquello que lo hará más útil a la Iglesia y al mundo.
4. Discerniendo entonces lo que es necesario y está en el plan de Dios, debe usted activar la fe profunda en Él para que en la oración reciba la fuerza e iluminación divina para conseguir aquello. Orar y poner todo su ser en el empeño de encontrar eso que según el Señor lo hará a usted un mejor cristiano y ciudadano. Esto no puede ser nada que destruya a los demás o a usted, que haga daño a su vida espiritual o afecte negativamente a terceros.
5. Debe entonces estar convencido de que eso es bueno, pensar continuamente en eso y cómo conseguirlo, trabajar incansablemente concentrado en su fin y esperando el mejor resultado, pero siempre con la convicción de que nada saldrá perfecto, de que todo tiene limitaciones y está sujeto a inconvenientes, por lo que una gran dosis de paciencia, aceptación de lo imprevisible, y humildad para saber que sólo Dios es perfecto le ayudará a mantener el ánimo aún en los peores momentos. Recuerde que con Dios todo es posible, porque con Él somos invencibles.