No botes el voto
El voto o el sufragio es un derecho y un deber ciudadano en ejercicio de la soberanía al interior de una democracia; es pues, fundamento básico sobre el que se asienta la participación ciudadana y la construcción de las sociedades democráticas. Es el acto por el cual una persona que cumple ciertos requisitos escoge una determinada opción y la emite formalmente dentro de un proceso electoral general más amplio en el que participan otras personas.
Dentro de los procesos electorales, el voto en blanco aparece como una de las clases de abstencionismo cívico, en el que los ciudadanos / as participan en el acto electoral, pero sin pronunciarse a favor de ninguna de las opciones políticas ofertadas. Los electores / as cumplen con su deber ciudadano y manifiestan implícitamente apoyo al sistema político, pero también optan por emitir su voto en blanco para expresar un rechazo a las opciones de partidos, candidatos / as o programas que se ofrecen en una elección determinada. Es decir, quienes votan en blanco no cuestionan las elecciones, sino las opciones que se les presentan, lo que implica un cuestionamiento de los partidos, especialmente una protesta contra la partidocracia que tiende a alejarse de las necesidades y del sentir popular.
Considero que no obstante sea el voto en blanco un acto político de voluntad del elector/a que debe ser respetado y computado, no tiene sentido porque el cargo de todos modos será ocupado. Para que el voto en blanco tenga alguna efectividad debe ser la consecuencia, el instrumento de un movimiento social, masivo, como ocurrió en Brasil cuando los estudiantes llevaron como candidato a Cacareco, el rinoceronte del zoológico, con grandes actos masivos al que hicieron símbolo del ataque de corrupto a Adhemar Do Barros, porque argumentaban que era el único que no podía robar; o como pasó en Argentina, en las elecciones de 2001 que se emitieron cuatro millones de votos en blanco y anulados, lo que según analistas políticos expresó la voluntad de decir basta a un modo de "hacer política basado en el amiguismo, el clientelismo, el favoritismo, la corrupción y un insano interés nacional definido en las 4 paredes de un local partidario"...
El voto en blanco, también llamado voto de castigo, puede ser valorado como uno de los efectos electorales más importantes, cuando se produce entre un 10 y un 20% y resulta de importancia su estudio y análisis respecto al comportamiento de los electores/as. En Panamá hay una cultura cívica de participación activa en los procesos electorales, como lo demuestran los altos porcentajes de votantes que se dieron en las dos últimas contiendas de 1994 y 1999. Ello significa que aunque es tu derecho, votar en blanco es botar tu voto. Por eso el 2 de mayo, vota por Martín, para que construyamos la patria nueva que anhelamos.
Dentro de los procesos electorales, el voto en blanco aparece como una de las clases de abstencionismo cívico, en el que los ciudadanos / as participan en el acto electoral, pero sin pronunciarse a favor de ninguna de las opciones políticas ofertadas. Los electores / as cumplen con su deber ciudadano y manifiestan implícitamente apoyo al sistema político, pero también optan por emitir su voto en blanco para expresar un rechazo a las opciones de partidos, candidatos / as o programas que se ofrecen en una elección determinada. Es decir, quienes votan en blanco no cuestionan las elecciones, sino las opciones que se les presentan, lo que implica un cuestionamiento de los partidos, especialmente una protesta contra la partidocracia que tiende a alejarse de las necesidades y del sentir popular.
Considero que no obstante sea el voto en blanco un acto político de voluntad del elector/a que debe ser respetado y computado, no tiene sentido porque el cargo de todos modos será ocupado. Para que el voto en blanco tenga alguna efectividad debe ser la consecuencia, el instrumento de un movimiento social, masivo, como ocurrió en Brasil cuando los estudiantes llevaron como candidato a Cacareco, el rinoceronte del zoológico, con grandes actos masivos al que hicieron símbolo del ataque de corrupto a Adhemar Do Barros, porque argumentaban que era el único que no podía robar; o como pasó en Argentina, en las elecciones de 2001 que se emitieron cuatro millones de votos en blanco y anulados, lo que según analistas políticos expresó la voluntad de decir basta a un modo de "hacer política basado en el amiguismo, el clientelismo, el favoritismo, la corrupción y un insano interés nacional definido en las 4 paredes de un local partidario"...
El voto en blanco, también llamado voto de castigo, puede ser valorado como uno de los efectos electorales más importantes, cuando se produce entre un 10 y un 20% y resulta de importancia su estudio y análisis respecto al comportamiento de los electores/as. En Panamá hay una cultura cívica de participación activa en los procesos electorales, como lo demuestran los altos porcentajes de votantes que se dieron en las dos últimas contiendas de 1994 y 1999. Ello significa que aunque es tu derecho, votar en blanco es botar tu voto. Por eso el 2 de mayo, vota por Martín, para que construyamos la patria nueva que anhelamos.