No cierre los ojos (I Parte)
Sí, no cierre los ojos en el caminar de su vida, porque se tropezará tantas veces contra murallas que aparecen y a las que hay que dar un rodeo o pasarlas por encima, saltándolas o inclusive cavando un hoyo bajo tierra y llegando a la otra parte con paciencia. Y es que chocando contra ellas, las paredes seguirán igual, pero la cabeza y la cara se partirán. ¿Qué ganamos con enfrentarnos contra lo que es irreversible y estar protestando por lo que pasó y no tiene solución? ¿Por qué estar diciendo: “y si no hubiera pasado esto…”? Pasó y hay que aceptarlo.
La aceptación de lo irreparable es señal de salud mental y buscar la manera de sacar algo positivo de eso, es de personas inteligentes. Las pérdidas son parte fundamental del camino….sea de personas cercanas que mueren, negocios que caen, amigos que se van, sueños que se pierden, energía que se agota, y hay que estar preparados para todo. Esté listo para lo que viene, porque en la vida se gana y se pierde, se vence y se cae, se tiene y se esfuma lo ganado. Eso es la vida. Lo importante es ser uno mismo, estar bien con Dios, servir a una causa noble y seguir un camino recto viendo todo con desapego evangélico.
Hay que tener los ojos abiertos para no estrellarnos con el desengaño de traiciones por ingenuidad. Cuántas veces nos dejamos engañar por personas y entidades que prometen mil cosas, nos tocan ciertas fibras de ilusiones y nos dejan después tirados en la calle sin nada sustancial. Ilusiones amorosas fallidas, negocios donde salimos timados; todo viene en parte por no tener los ojos abiertos. Jesús nos advirtió que somos ovejas en medio de lobos. Hay tanta corrupción. Todo hay que analizarlo, juzgarlo con respeto y sana malicia. Esto se llama discernimiento. Pedir al Señor que te ilumine y usar tu cabeza. Toda persona merece una oportunidad, pero que no sea a costa de tu integridad, tu economía y tu futuro. ¡La ingenuidad se paga muy cara en la vida!
(Sigue en segunda entrega)