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No cierre los ojos (II)


Hay que tener los ojos abiertos y ver cuáles son tus motivaciones más importantes. ¿Por qué vistes de esta manera?. ¿Será porque es la moda de ahora, o no habrá más bien deseos ocultos de vanidad, sensualidad, erotismo o miedo de que si te pones una ropa más decente te van a marginar?. ¿Por qué comprar esa casa tan costosa que implicará más deudas y preocupaciones?. ¿Será porque la necesitas, o porque te eleva tu autoestima, ya que tus amistades y vecinos te respetarán más ahora? Entonces, te das cuenta de que estás viviendo a expensas del qué dirán, y estás sacrificando, por ejemplo la educación de tus hijos y su futuro, ya que vas a invertir hasta lo que no tienes para quedar bien con tu ego en vez de ahorrar. Cuidado, porque el ego te hace poner en segundo lugar lo valioso por las nimiedades de la sociedad, las baratijas, por las que mucha gente deja el pellejo en bancos, gimnasios, salones de belleza, tiendas de ropa, olvidándose de que la auténtica belleza y elegancia parte de dentro hacia fuera. Inteligencia, conocimiento, valentía, serenidad, generosidad, comprensión, alegría, paz, esperanza, visión positiva de las cosas, fe profunda en El Señor y ganas de amar, de luchar y entregarse a causas nobles, todo eso hace atractiva realmente a la persona.

Claro que no hay que descuidar el cuerpo y por eso una buena alimentación y ejercicio físico ayuda, al igual que vestir con decoro es necesario; pero no podemos andar con los ojos cerrados, ya que Jesús nos dijo que vigiláramos e hiciéramos oración para no caer en tentación, que siguiéramos el camino estrecho, sabiendo que con El superaremos cualquier obstáculo, ya que con Dios somos ¡Invencibles!

101 años de Panamá América

 
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