No cuestiones a Dios
No cuestiones a Dios
Una de las osadías más grandes y necias es la de cuestionar a Dios, poner en duda su sabiduría infinita, pensar que Él puede equivocarse, que no ha analizado correctamente las cosas, que ha sido injusto conmigo, que ha permitido me hagan daño porque yo no le importo a Él. Un atrevimiento en suma escandaloso y presumido, arrogante y altanero es señalar a Dios como el causante de las desgracias que suceden. Es el de acusar a Dios de ser autor de todos los males que nos pasan. Y que si permite el mal, es porque no nos quiere. Esta acusación aparece latente en el corazón de muchos cristianos cuando el Señor no cumple nuestras peticiones. "Yo le pedí mucho al Señor me concediera esta gracia, que no me embargaran la casa por incumplir con los pagos establecidos en el contrato". Claro, no digo esta verdad: "Pero es que no podía. Empecé a gastarme la plata en cosas innecesarias como comprarme un auto nuevo. O el viaje que hice a Francia para conocer". Entonces Dios tiene la culpa. Dios no te quiere. Dios es malo. Esto último puede ser considerada una blasfemia. Y el que blasfema se enfrenta al mismo Dios.
Dios tiene todo el poder y toda la gloria. Su sabiduría es infinita. Todo lo creó de la nada. Sostiene todo vivo gracias a su voluntad divina. El universo entero, que sigue extendiéndose cada vez más, es obra de sus manos divinas y está porque Dios lo quiere. El día y el momento en que el Señor lo disponga, todo desaparecerá, todo volverá a la nada. No habrá nada. Pero si Él quiere nosotros seremos resucitados y viviremos con Él para siempre. Por lo tanto es de una necedad total y absurda enfrentarse a Dios, cuestionarlo, retarlo.
La actitud auténtica de un cristiano es la de la humildad. Señor tú lo sabes todo, lo puedes todo. Todo está en tus manos divinas. Me someto a ti. Me entrego a ti. Te obedeceré siempre, aunque muchas veces no entienda nada. Repetiré lo que dijo María: Hágase en mí según tu Palabra. Yo soy tu esclava. Esta actitud es toda la contraria a la de la soberbia. Este pecado es de tanta ignorancia, porque hace creer al que lo vive que es como Dios, o hasta más que Él. Un miembro del planeta tierra, cuya órbita oscila alrededor del sol, cuyo sistema constituye una ínfima parte de una galaxia, que es una de las más de dos mil millones de galaxias de un universo que sigue extendiéndose sin parar, ha osado decirle a Dios que no supo crear lo que existe, que no sabe de muchas cosas. Hay que ser muy ignorante.