No es guerra, es supervivencia
Conocemos de la calidad profesional de la enfermera panameña a nivel mundial, por tanto no es difícil conseguir un trabajo digno de su profesión en cualquier país que solicite sus servicios, y ella esté dispuesta a asumir el reto de esta aventura profesional.
¿Por qué la enfermera panameña se quiere ir a Estados Unidos o Europa? Nuestra respuesta es simple. Hoy, en este país, no se le da el valor que la enfermera y la enfermería tienen dentro y fuera del hospital; carecemos de incentivos para seguir laborando en condiciones inadecuadas desde que se ingresa al sistema hasta la jubilación, haciendo turnos rotativos; en donde las dos terceras partes de tu vida dejas de dormir con el consiguiente desgaste físico y mental que eso propicia. Nuestras conquistas las perdimos, nos tratan como si realizáramos un trabajo “normal” en condiciones normales y la realidad es otra. Es un trabajo en horas y ambientes de riesgos por las patologías diversas que debe manejar la enfermera.
Pretender que una enfermera se jubile a los 57 años es un atentado contra su dignidad y su derecho a la vida, luego de dejar su juventud y su sacrificio por el hecho de trabajar con enfermos que demandan mucha energía física y mental. Pretender mantener a la enfermera en estas condiciones es inadmisible bajo toda óptica de estadística con sentido común.
Proponemos desde este rotativo abrir esa mesa de negociación sobre la enfermería de Panamá y revisar las leyes para conseguir un retiro justo, en condiciones aceptables y, económicamente hablando, mejorar las condiciones de trabajo, dejar de cargarle las fallas del sistema al esfuerzo físico de las enfermeras en los “benditos doblajes de turnos” por falta de un número adecuado de personal en las instituciones hospitalarias.
Pedimos a Dios justicia para la enfermería en Panamá.
¿Por qué la enfermera panameña se quiere ir a Estados Unidos o Europa? Nuestra respuesta es simple. Hoy, en este país, no se le da el valor que la enfermera y la enfermería tienen dentro y fuera del hospital; carecemos de incentivos para seguir laborando en condiciones inadecuadas desde que se ingresa al sistema hasta la jubilación, haciendo turnos rotativos; en donde las dos terceras partes de tu vida dejas de dormir con el consiguiente desgaste físico y mental que eso propicia. Nuestras conquistas las perdimos, nos tratan como si realizáramos un trabajo “normal” en condiciones normales y la realidad es otra. Es un trabajo en horas y ambientes de riesgos por las patologías diversas que debe manejar la enfermera.
Pretender que una enfermera se jubile a los 57 años es un atentado contra su dignidad y su derecho a la vida, luego de dejar su juventud y su sacrificio por el hecho de trabajar con enfermos que demandan mucha energía física y mental. Pretender mantener a la enfermera en estas condiciones es inadmisible bajo toda óptica de estadística con sentido común.
Proponemos desde este rotativo abrir esa mesa de negociación sobre la enfermería de Panamá y revisar las leyes para conseguir un retiro justo, en condiciones aceptables y, económicamente hablando, mejorar las condiciones de trabajo, dejar de cargarle las fallas del sistema al esfuerzo físico de las enfermeras en los “benditos doblajes de turnos” por falta de un número adecuado de personal en las instituciones hospitalarias.
Pedimos a Dios justicia para la enfermería en Panamá.