No hacen falta más policías, sólo un jefe profesional
Introducción: "La trepada de la inseguridad pública, la que cada vez más causa inquietud y preocupación en la ciudadanía, obliga a reiterar a los ciudadanos que gobiernan, su obligación de honrar y hacer cumplir el artículo 300 de la Constitución, el mismo que crea la "Carrera Policial". Por virtud de la misma, es preciso que los directores de las cinco ramas de la Fuerza Pública, sean paridos del propio vientre institucional: Policía Nacional, Servicio de Protección Institucional, Servicio Aéreo, Servicio Marítimo, Servicio de Combatientes Guardafronteras, respetándose al máximo el escalafón de antigüedad y méritos de cada rama. La Fuerza Pública es una institución importantísima para el equilibrio democrático, por ende no debería ser controlada por ningún partido político como ha venido ocurriendo en la sucesión de los gobiernos, intervenida peligrosamente por interventores políticos, más que directores algunos incapaces, con clara trayectoria, intereses y consignas políticas. Al mantenerse esta institución al margen de las pasiones y contiendas políticas tradicionales, pasaría a integrar la última instancia republicana en los momentos de caos y crisis, subordinada a la Corte Suprema de Justicia y La Iglesia Católica panameña"
La solución a la crisis de inseguridad que estamos viviendo es difícil y compleja, sin embargo no imposible de resolver al extremo de trasladarle el problema a la Iglesia en señal de ¡me rindo, hemos fracasado, no podemos! Por lo contrario de esta actitud, soy de opinión que para recuperar la seguridad nacional y tranquilidad social, va ha ser falta liderazgo, voluntad y decisión política del presidente que surja en el 2004. Hoy observamos a los funcionarios responsables de la seguridad ciudadana, confundidos, anonadados, imprecisos y desanimados, ante los embates del crimen. Recientemente, el vicepresidente Bazán opinó que los delincuentes le habían ganado las calles a la Policía. En medio de tanta confusión por los zarpazos que nos infringen los delincuentes, los que tenemos modestas experiencias que aportar, deberíamos acudir al llamado reiterado que ha hecho por todos los medios el Director de la Policía Nacional, Carlos Bares, al declarar las palabras,..."El problema de la seguridad pública es de todos, no sólo de la policía. Por lo tanto yo le solicito a la ciudadanía su cooperación y ayuda, para afrontar este delicado problema". En atención a éste he considerado un deber ciudadano acudir y apoyarlo, en procura de coadyuvar con modestia y contribuir para resolver la grave situación de inseguridad nacional, aun asumiendo el riesgo que el señor Bares las desprecie o trate de descalificarme como ya ha ocurrido.
Comencemos por presentar un diagnóstico de las causas fundamentales que estimulan la delincuencia, violencia e inseguridad publica. Son tres los factores que deben eslabonarse entre sí: La crisis económica y desempleo; Corrección y el Sistema Penitenciario; y la Reorganización de la Policía Nacional. Si uno de estos factores no está presente, ¡siempre habrá problemas serios de inseguridad! Ahora bien, ¿quién debe velar que el vaso comunicante funcione? El Consejo de Seguridad Nacional, que debe funcionar permanentemente como un centro de "Cerebros y laboratorio de ideas". A todos consta que siempre está ausente y actúa sólo por crisis. Planteada la ecuación de los tres factores, analicemos someramente cada uno de ellos así. La crisis económica es la causa principal de la inseguridad nacional. Y es ésta, desafortunadamente, la más difícil de curar o corregir, porque entraña intereses y confrontaciones políticas, comunes en la disputa por el poder. La miseria y el hambre que ya galopa en el país, que derivan del desempleo ¡y crece!, son hermanos siameses del crimen y la delincuencia. La Estrategia para el Desarrollo del país, principalmente para aniquilar la pobreza, la considero desacertada. Los capitanes sobre el puente de mando de la economía nacional, aunque lucen inteligentes y honorables, son muy jóvenes y sin experiencias para navegar en el mar agitado y turbulento en que se encuentra la economía mundial. Están conduciendo a la República hacia la argentinización y no se percatan ni rectifican el rumbo.
A ¿quién se le ocurre en plena recesión crear una ley para subir los impuestos? ¡Más desempleos! ¿A qué genio de la economía se le ocurrió desviar 10 millones de dólares frescos hacia un torneo de belleza, cuando ya mueren de hambre paisanos en nuestras propias barbas, playa Bique, Mocambo y Rovira? Que se recuperarán 84 millones es un espejismo, nadie puede garantizar la efectividad de ese cálculo. Sin embargo, no hay espacio para dudar, el 38% de la población, según PNUD, sólo ingiere una comida al día y sin proteínas. Unos 200 funcionarios sustraen del erario público 350 dólares diarios como salario, el resto de los empleados públicos en su mayoría 8 quizás 10. Los malos ejemplos de impunidad como los Afú, Castilleros, etc. lanzan hacia los estratos más afectados por la miseria, mensajes negativos e insinuantes,.." Si los grandes roban y no les ocurre nada, vamos por nuestra parte".
En este ambiente donde los seres humanos tienden a retornar a las cavernas, hay padres de familia que roban sin ser ladrones y mujeres que se venden sin ser prostitutas, los que trafican sin ser narcotraficantes, para poder llenar los estómagos de sus proles que ya duermen en cartones sobre el piso. Hace pocos días mataron en una comunidad a un conductor de un carro cisterna, que precisamente les llevaba agua a aquellos moradores enardecidos. Un humilde miembro de la policía quien acudió a auxiliar al conductor, también perdió la vida en la reyerta insensata casi entre fieras humanas. ¿Quién puede creer que fueron realmente asesinos los que cegaron esas dos vidas inocentes?
Corrección y el Sistema Penitenciario, es desfasado y obsoleto, nos referimos concretamente que la resocialización, orientación, educación y profesionalización de los reos primarios y jóvenes, no existe. Nuestro sistema penitenciario recibe al condenado y lo recicla por jaulas promiscuas donde más se deforma. Algunos son hasta vejados, violados sexualmente y devueltos a la sociedad como despojo humano, hasta con enfermedades terminales, listos para reiniciar el círculo vicioso de la vida de un delincuente, ya dispuesto a matar a un policía o que la policía lo mate. Esta realidad nos mantiene inmersos en el siguiente circulo vicioso: El policía captura al infractor; la autoridad le impone una condena; Corrección lo recibe en prisión, pero no educa, orienta ni profesionaliza. El reo retorna a la sociedad reciclado, sin que se le haya enseñado cómo subsistir dentro de la sociedad, sin delinquir. Por supuesto, volverá a delinquir.
Sugerencia para evaluar. Hay que transformar los centros penitenciarios en escuelas, talleres de artes y oficios, granjas, fincas, acuicultura, etc. Además, integrar a la empresa privada de buena voluntad, insentivándola por la vía de los impuestos, para recibir a reos seleccionados y supervizados para que trabajen y aprendan un oficio en dichas empresas, como ejemplo: Aviculturas Melo, Fidanque, Toledano, La Pascual, Estrella Azul, Bonlac, las cervecerías, Felipe Rodríguez, Confecciones Comodoro, etc., etc.
La tercera causa de la vulnerabilidad que aflora en el diagnóstico, radica en la ley que creó a la Policía Nacional, violando desde su aprobación "forzada por el Ejecutivo", la Constitución en sus artículos 300 y 305. La intromisión inconstitucional de un "interventor civil" más que director, es una cuña política que la organización policial, aunque calla por seguridad personal y profesional, ¡rechaza!. Ha sido durante 12 años fuente de frustración profesional, desgano y tortuguismo, ya que este equivocado sistema que se interrumpe cada cinco años, coarta la dinámica de superación profesional del cuerpo policivo, porque mata la competencia sana en la búsqueda de la excelencia en el servicio. Cuando un comisionado aún con 10 u 8 años por servir, realiza que la cuña política cancela sus aspiraciones profesionales, su talento y capacidad creativa emigra o escapa de la institución hacia las universidades para estudiar otras carreras mientras le llega su jubilación. En la otra vertiente del negativismo de este sistema, cuando el civil que está de turno va aprendiendo a base de pruebas, ensayo, errores, tropiezos etc. ¡llega el nuevo presidente con su amiguito o compadre, el relevo interventor! Allí se inicia una vez más el círculo vicioso costocísimo para la seguridad nacional.
Tácitamente entendemos que la figura retrógada del director civil, la justifican los políticos gobernantes con aquello de: "Para que no retornen los golpes de Estado". Explicamos, que dicha posibilidad desapareció desde que los presidentes Endara, Arias Calderón y Pérez Balladares, reformaron la Constitución descentralizando el poder en la Fuerza Pública. En otras palabras, ¡ya no existen hombres fuertes al comando de ella!, como sí ocurría desde 1904. Sin embargo, son los mismos políticos los que dan los malos ejemplos violando impúnemente sus propias enmiendas constitucionales. Por ejemplo, ¿qué hace el Sr. Bares pretendiendo ser jefe, además de la Policía, del servicio de Combatientes de Guardafronteras, cuando no puede atender con eficiencia su tarea principal policial? Por otra parte, está violando el artículo 305. "Nadie, sólo el presidente debe tener bajo su control y mando, más de una de las ramas de la Fuerza Pública".
(ruben11@cwpanama.net)
La solución a la crisis de inseguridad que estamos viviendo es difícil y compleja, sin embargo no imposible de resolver al extremo de trasladarle el problema a la Iglesia en señal de ¡me rindo, hemos fracasado, no podemos! Por lo contrario de esta actitud, soy de opinión que para recuperar la seguridad nacional y tranquilidad social, va ha ser falta liderazgo, voluntad y decisión política del presidente que surja en el 2004. Hoy observamos a los funcionarios responsables de la seguridad ciudadana, confundidos, anonadados, imprecisos y desanimados, ante los embates del crimen. Recientemente, el vicepresidente Bazán opinó que los delincuentes le habían ganado las calles a la Policía. En medio de tanta confusión por los zarpazos que nos infringen los delincuentes, los que tenemos modestas experiencias que aportar, deberíamos acudir al llamado reiterado que ha hecho por todos los medios el Director de la Policía Nacional, Carlos Bares, al declarar las palabras,..."El problema de la seguridad pública es de todos, no sólo de la policía. Por lo tanto yo le solicito a la ciudadanía su cooperación y ayuda, para afrontar este delicado problema". En atención a éste he considerado un deber ciudadano acudir y apoyarlo, en procura de coadyuvar con modestia y contribuir para resolver la grave situación de inseguridad nacional, aun asumiendo el riesgo que el señor Bares las desprecie o trate de descalificarme como ya ha ocurrido.
Comencemos por presentar un diagnóstico de las causas fundamentales que estimulan la delincuencia, violencia e inseguridad publica. Son tres los factores que deben eslabonarse entre sí: La crisis económica y desempleo; Corrección y el Sistema Penitenciario; y la Reorganización de la Policía Nacional. Si uno de estos factores no está presente, ¡siempre habrá problemas serios de inseguridad! Ahora bien, ¿quién debe velar que el vaso comunicante funcione? El Consejo de Seguridad Nacional, que debe funcionar permanentemente como un centro de "Cerebros y laboratorio de ideas". A todos consta que siempre está ausente y actúa sólo por crisis. Planteada la ecuación de los tres factores, analicemos someramente cada uno de ellos así. La crisis económica es la causa principal de la inseguridad nacional. Y es ésta, desafortunadamente, la más difícil de curar o corregir, porque entraña intereses y confrontaciones políticas, comunes en la disputa por el poder. La miseria y el hambre que ya galopa en el país, que derivan del desempleo ¡y crece!, son hermanos siameses del crimen y la delincuencia. La Estrategia para el Desarrollo del país, principalmente para aniquilar la pobreza, la considero desacertada. Los capitanes sobre el puente de mando de la economía nacional, aunque lucen inteligentes y honorables, son muy jóvenes y sin experiencias para navegar en el mar agitado y turbulento en que se encuentra la economía mundial. Están conduciendo a la República hacia la argentinización y no se percatan ni rectifican el rumbo.
A ¿quién se le ocurre en plena recesión crear una ley para subir los impuestos? ¡Más desempleos! ¿A qué genio de la economía se le ocurrió desviar 10 millones de dólares frescos hacia un torneo de belleza, cuando ya mueren de hambre paisanos en nuestras propias barbas, playa Bique, Mocambo y Rovira? Que se recuperarán 84 millones es un espejismo, nadie puede garantizar la efectividad de ese cálculo. Sin embargo, no hay espacio para dudar, el 38% de la población, según PNUD, sólo ingiere una comida al día y sin proteínas. Unos 200 funcionarios sustraen del erario público 350 dólares diarios como salario, el resto de los empleados públicos en su mayoría 8 quizás 10. Los malos ejemplos de impunidad como los Afú, Castilleros, etc. lanzan hacia los estratos más afectados por la miseria, mensajes negativos e insinuantes,.." Si los grandes roban y no les ocurre nada, vamos por nuestra parte".
En este ambiente donde los seres humanos tienden a retornar a las cavernas, hay padres de familia que roban sin ser ladrones y mujeres que se venden sin ser prostitutas, los que trafican sin ser narcotraficantes, para poder llenar los estómagos de sus proles que ya duermen en cartones sobre el piso. Hace pocos días mataron en una comunidad a un conductor de un carro cisterna, que precisamente les llevaba agua a aquellos moradores enardecidos. Un humilde miembro de la policía quien acudió a auxiliar al conductor, también perdió la vida en la reyerta insensata casi entre fieras humanas. ¿Quién puede creer que fueron realmente asesinos los que cegaron esas dos vidas inocentes?
Corrección y el Sistema Penitenciario, es desfasado y obsoleto, nos referimos concretamente que la resocialización, orientación, educación y profesionalización de los reos primarios y jóvenes, no existe. Nuestro sistema penitenciario recibe al condenado y lo recicla por jaulas promiscuas donde más se deforma. Algunos son hasta vejados, violados sexualmente y devueltos a la sociedad como despojo humano, hasta con enfermedades terminales, listos para reiniciar el círculo vicioso de la vida de un delincuente, ya dispuesto a matar a un policía o que la policía lo mate. Esta realidad nos mantiene inmersos en el siguiente circulo vicioso: El policía captura al infractor; la autoridad le impone una condena; Corrección lo recibe en prisión, pero no educa, orienta ni profesionaliza. El reo retorna a la sociedad reciclado, sin que se le haya enseñado cómo subsistir dentro de la sociedad, sin delinquir. Por supuesto, volverá a delinquir.
Sugerencia para evaluar. Hay que transformar los centros penitenciarios en escuelas, talleres de artes y oficios, granjas, fincas, acuicultura, etc. Además, integrar a la empresa privada de buena voluntad, insentivándola por la vía de los impuestos, para recibir a reos seleccionados y supervizados para que trabajen y aprendan un oficio en dichas empresas, como ejemplo: Aviculturas Melo, Fidanque, Toledano, La Pascual, Estrella Azul, Bonlac, las cervecerías, Felipe Rodríguez, Confecciones Comodoro, etc., etc.
La tercera causa de la vulnerabilidad que aflora en el diagnóstico, radica en la ley que creó a la Policía Nacional, violando desde su aprobación "forzada por el Ejecutivo", la Constitución en sus artículos 300 y 305. La intromisión inconstitucional de un "interventor civil" más que director, es una cuña política que la organización policial, aunque calla por seguridad personal y profesional, ¡rechaza!. Ha sido durante 12 años fuente de frustración profesional, desgano y tortuguismo, ya que este equivocado sistema que se interrumpe cada cinco años, coarta la dinámica de superación profesional del cuerpo policivo, porque mata la competencia sana en la búsqueda de la excelencia en el servicio. Cuando un comisionado aún con 10 u 8 años por servir, realiza que la cuña política cancela sus aspiraciones profesionales, su talento y capacidad creativa emigra o escapa de la institución hacia las universidades para estudiar otras carreras mientras le llega su jubilación. En la otra vertiente del negativismo de este sistema, cuando el civil que está de turno va aprendiendo a base de pruebas, ensayo, errores, tropiezos etc. ¡llega el nuevo presidente con su amiguito o compadre, el relevo interventor! Allí se inicia una vez más el círculo vicioso costocísimo para la seguridad nacional.
Tácitamente entendemos que la figura retrógada del director civil, la justifican los políticos gobernantes con aquello de: "Para que no retornen los golpes de Estado". Explicamos, que dicha posibilidad desapareció desde que los presidentes Endara, Arias Calderón y Pérez Balladares, reformaron la Constitución descentralizando el poder en la Fuerza Pública. En otras palabras, ¡ya no existen hombres fuertes al comando de ella!, como sí ocurría desde 1904. Sin embargo, son los mismos políticos los que dan los malos ejemplos violando impúnemente sus propias enmiendas constitucionales. Por ejemplo, ¿qué hace el Sr. Bares pretendiendo ser jefe, además de la Policía, del servicio de Combatientes de Guardafronteras, cuando no puede atender con eficiencia su tarea principal policial? Por otra parte, está violando el artículo 305. "Nadie, sólo el presidente debe tener bajo su control y mando, más de una de las ramas de la Fuerza Pública".
(ruben11@cwpanama.net)