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No hay culpables


Habiéndose celebrado las elecciones para presidente, legisladores, representantes, alcaldes y concejales, felicitamos a todo el pueblo panameño que masivamente dio un ejemplo al mundo de civilidad, tolerancia, madurez y honradez, a lo largo de la campaña electoral y antes, durante y después de haber depositado su voto.
El Partido Liberal Nacional, liderado por ese gran panameño, Don Raúl Arango Gasteazoro, patriota a carta cabal, hombre de una trayectoria ejemplar de servicio público en favor del pueblo panameño y en especial de los más humildes, que por sus cualidades humanas y políticas es reconocido por aliados y adversarios como el "Caballero de la Política", haciendo gala de la humildad y desprendimiento que lo distingue, dejó a un lado sus aspiraciones de ser elegido Presidente de la República y, demostrando una vez más otra de sus más valoradas virtudes, que es la lealtad a sus principios, aceptó formar parte de la alianza "Nueva Nación" en calidad de candidato a la Primera Vicepresidencia de la misma, encabezada por Martín Torrijos.
Desde ese mismo instante el Partido Liberal Nacional, con gran valentía, se abocó con todo el entusiasmo, trabajo, organización y recursos de que es capaz, para llevar adelante su primera campaña electoral, que resultó ser una de las más elogiadas y distinguidas por sus aliados, adversarios e independientes.
Durante la campaña electoral, le consta al país entero que el Partido Liberal Nacional y Don Raúl Beby Arango hicieron todo lo que estaba a su alcance para lograr el triunfo de Martín Torrijos como Presidente de la República: no hubo nada que pudiera hacerse dentro de la más alta ética, responsabilidad y respeto, que no fuera hecho. Nuestra campaña además de intensa y enérgica siempre se condujo con altura y respeto a nuestros aliados y adversarios, manteniendo siempre nuestros principios de llevar unas elecciones prístinas e intachables.
Luego de cerradas las mesas de votación se inició el conteo dando los resultados ya conocidos, que no favorecieron a nuestra alianza Nueva Nación; resultados que con hidalguía aceptamos, ya que significan el claro mandato soberano del pueblo panameño que decidió elegir a la alianza Unión por Panamá, encabezada por Doña Mireya Moscoso, Presidenta de la República de Panamá a partir del próximo 1o. de septiembre, depositando en su persona, colaboradores y aliados la esperanza de que su gobierno resuelva los graves problemas de pobreza, desempleo, iniquidad, injusticia, inseguridad, deficiente atención de la salud y educación entre otros.
Todo el pueblo panameño es testigo del gran esfuerzo hecho por Martín Torrijos, de quien nos sentimos orgullosos de haber acompañado en esta campaña electoral, porque le ha abierto un merecido espacio a la juventud deseosa de participar en la construcción de una Nueva Nación para todos los panameños, en los albores del nuevo milenio al que nos aproximamos.
Martín Torrijos en escasos meses logró una amplia aceptación en el pueblo panameño, y en especial, en la juventud y niñez, que también tienen derecho a ser tomadas en cuenta. Por sus cualidades y virtudes humanas estamos seguros que Martín Torrijos tiene un promisorio futuro político, ya que sin duda es un líder de las nuevas generaciones.
Ante estos comprobados hechos, es lastimoso que haya quienes a esta hora, afanosamente buscan culpables para responsabilizarles de una derrota electoral. A esas personas les invitamos a la reflexión haciéndoles un llamado a su conciencia, inspirándolos en las bienaventuranzas proclamadas por Jesús cuando en sus enseñanzas nos dice en San Mateo: "¿por qué te pones a mirar la paja que tiene tu hermano en el ojo, y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tuyo? y si no te das cuenta del tronco que tienes en tu propio ojo, ¿cómo te atreves a decir a tu hermano, déjame sacarte la paja que tienes en el ojo? ¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la paja que tiene tu hermano en el suyo".
No hay culpables, lo que hay es una responsabilidad compartida de todos los partidos de la alianza, tanto en esta circunstancia de derrota como también lo hubiera sido en el triunfo deseado. Esta no es la hora de las recriminaciones, y el lamento, es inútil.
Esta es la hora de aprovechar para el bien común la más grande oportunidad que todos los panameños tenemos de trabajar con el máximo de nuestros esfuerzos, desde cada una de nuestras posibilidades, para que unidos en espíritu patriótico dejemos a un lado los intereses particulares y partidarios, para recibir unidos lo que a todos los panameños nos pertenece: el Canal de Panamá y las áreas revertidas, y así, juntos, hombro con hombro, demostremos al mundo entero y a nosotros mismos, que somos capaces de forjar nuestro propio destino de prosperidad con trabajo, eficiencia y honradez, en democracia, libertad y justicia social.

101 años de Panamá América

 
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