No hay empleos sin crecimiento
En estos días se han crucificado varios trabajadores para reclamar puestos de trabajo. Este sacrificio revela una trágica situación. Pero es un error. Debieran sacrificar al estatismo que paraliza la economía y promueve el mito keynesiano de crear empleos incrementando el gasto público, aunque ese gasto se financia con impuestos, deuda e inflación que empobrecen a la gente. La única forma de crear empleos reales es liberalizar la economía. La liberalización incentiva la inversión y expansión de la actividad económica, aumentando la demanda de bienes y servicios. Y para satisfacer el aumento de la demanda, los empresarios incrementan su producción contratando más gente.
La creación de empleos será mayor cuanto mayor sea el crecimiento económico y menor el costo de contratación. Sólo un vigoroso crecimiento y un mercado laboral flexible promueven la rápida creación de empleos.
La economía paraguaya no crea empleos por que soporta siete años de recesión, con su capacidad fabril parada, negocios cerrados, elevados costos de las regulaciones, mercados laborales rígidos, altas tasas de interés y corrupción generalizada. Los puestos que inventa el gobierno nombrando nuevos funcionarios o en las obras públicas son nefastos por que aniquilan empleos en el sector productivo. El incremento del gasto público, la suba de impuestos y el endeudamiento siempre destruyen más empleos que los cargos que se crean en el sector público, por la ineficiencia de empleos improductivos.
Los gobernantes no pueden fabricar empleos. Pero lo que sí pueden hacer es eliminar los obstáculos que frenan el crecimiento y el trabajo. Las restricciones impuestas por el gobierno a la libertad económica son la causa del estancamiento y el desempleo. Si deja de restringir la libertad de producir, invertir, comprar y vender, mientras asegura un Estado de Derecho que proteja a las personas y sus bienes, la economía experimentará un rápido despegue y la generación de nuevos empleos.
Si el gobierno alentara el libre comercio y abandonara el proteccionismo aumentaría la producción y el empleo. Si dejara a la gente invertir libremente en proyectos legales sin requerir trámites y coimas para la aprobación de la burocracia, pronto se radicarán grandes inversiones. Y si dejara de proteger a los sindicalistas con leyes laborales que restringen la libertad de trabajar, encareciendo la creación de empleos para los jóvenes, se multiplicarán las nuevas fuentes de trabajo. El gobierno debe dejar de restringir el ahorro y la inversión. Para "proteger" a los trabajadores en su vejez la seguridad social se apropia del ahorro disipando valiosos recursos. Si el gobierno dejara en libertad a la gente ahorrar para su jubilación en cuentas individuales administradas por empresas especializadas, surgiría con fuerza el ahorro nacional y grandes capitales se invertirían en la producción, creando empleos.
El gobierno, en defensa del clientelismo mantiene obsoletos monopolios estatales que frenan el crecimiento y destruyen oportunidades laborales. La apertura a la competencia y la inversión privada de la telefonía, el agua, la luz, petróleo, cemento, ferrocarril, rutas, puertos, traería un auge económico, así como la construcción de infraestructuras esenciales, la radicación de nuevos capitales y el aumento de la producción y demanda de numerosos empleados.
El mismo efecto tendría la desregulación. Un sinnúmero de trabas burocráticas, leyes y autorizaciones innecesarias dificultan la inversión y producción, encarecen la legalización de los negocios y promueven la corrupción e informalidad. La liberalización podrá tener un costo político y en el corto plazo se podrán perder algunos votos. Pero muy pronto iniciará un círculo virtuoso de crecimiento, inversión, nuevos empleos, aumento de salarios y avance de la calidad de vida. Y los gobernantes hasta podrían ser reelectos.
*Corresponsal de AIPE y presidente del Foro Libertario.
©www.aipenet.com
La creación de empleos será mayor cuanto mayor sea el crecimiento económico y menor el costo de contratación. Sólo un vigoroso crecimiento y un mercado laboral flexible promueven la rápida creación de empleos.
La economía paraguaya no crea empleos por que soporta siete años de recesión, con su capacidad fabril parada, negocios cerrados, elevados costos de las regulaciones, mercados laborales rígidos, altas tasas de interés y corrupción generalizada. Los puestos que inventa el gobierno nombrando nuevos funcionarios o en las obras públicas son nefastos por que aniquilan empleos en el sector productivo. El incremento del gasto público, la suba de impuestos y el endeudamiento siempre destruyen más empleos que los cargos que se crean en el sector público, por la ineficiencia de empleos improductivos.
Los gobernantes no pueden fabricar empleos. Pero lo que sí pueden hacer es eliminar los obstáculos que frenan el crecimiento y el trabajo. Las restricciones impuestas por el gobierno a la libertad económica son la causa del estancamiento y el desempleo. Si deja de restringir la libertad de producir, invertir, comprar y vender, mientras asegura un Estado de Derecho que proteja a las personas y sus bienes, la economía experimentará un rápido despegue y la generación de nuevos empleos.
Si el gobierno alentara el libre comercio y abandonara el proteccionismo aumentaría la producción y el empleo. Si dejara a la gente invertir libremente en proyectos legales sin requerir trámites y coimas para la aprobación de la burocracia, pronto se radicarán grandes inversiones. Y si dejara de proteger a los sindicalistas con leyes laborales que restringen la libertad de trabajar, encareciendo la creación de empleos para los jóvenes, se multiplicarán las nuevas fuentes de trabajo. El gobierno debe dejar de restringir el ahorro y la inversión. Para "proteger" a los trabajadores en su vejez la seguridad social se apropia del ahorro disipando valiosos recursos. Si el gobierno dejara en libertad a la gente ahorrar para su jubilación en cuentas individuales administradas por empresas especializadas, surgiría con fuerza el ahorro nacional y grandes capitales se invertirían en la producción, creando empleos.
El gobierno, en defensa del clientelismo mantiene obsoletos monopolios estatales que frenan el crecimiento y destruyen oportunidades laborales. La apertura a la competencia y la inversión privada de la telefonía, el agua, la luz, petróleo, cemento, ferrocarril, rutas, puertos, traería un auge económico, así como la construcción de infraestructuras esenciales, la radicación de nuevos capitales y el aumento de la producción y demanda de numerosos empleados.
El mismo efecto tendría la desregulación. Un sinnúmero de trabas burocráticas, leyes y autorizaciones innecesarias dificultan la inversión y producción, encarecen la legalización de los negocios y promueven la corrupción e informalidad. La liberalización podrá tener un costo político y en el corto plazo se podrán perder algunos votos. Pero muy pronto iniciará un círculo virtuoso de crecimiento, inversión, nuevos empleos, aumento de salarios y avance de la calidad de vida. Y los gobernantes hasta podrían ser reelectos.
*Corresponsal de AIPE y presidente del Foro Libertario.
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