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No hay enemigo o adversario pequeño


El pasaje bíblico de la disputa de David y Goliat se debe tomar en cuenta para todos los actos de nuestra vida. En síntesis, hay que recordar que no hay enemigo pequeño. Si con una simple honda, David hizo frente a su adversario y lo derrotó, con astucia y perseverancia se puede lograr lo que para muchos resulta imposible.
El más grande genio militar del siglo pasado, Napoleón Bonaparte decía : "La palabra imposible sólo existe en el diccionario de los tontos", Magnífica máxima. Así las cosas miremos lo que acontece a nivel de nuestra nación y analicemos lo que está por venir y sobrevendrá con relación a las elecciones de mayo de 1999.
El atrevido plan de gobierno del Ingeniero Alberto Vallarino es sin lugar a deudas un aldabonazo a la ciudadanía, que aunque se diga que es irrealizable en relación a la creación de empleos, tiene todas las trazas de poderlo realizar. Veamos:
La condición privilegiada de nuestro país, donde se maneja libremente el dólar no ha sabido ser aprovechada por los gobernantes de turno. Se suponía que al volver el país al cauce democrático a partir de 1989, las cosas cambiarían y que los inversionistas, especialmente los extranjeros, pondrían su dinero a producir en nuestro medio, pero lamentablemente no se pudo realizar todo lo que pretendíamos, pues grandes negocios no prosperaron, se dice que por no pagar las coimas que les exigían, ni se quiso hacer las modificaciones al Código de Trabajo que ellos solicitaron, frenándose lo que pudo ser el despegue de una fuerza laboral cautiva, que ha esperado con ansias mejores días que nunca llegan.
Es posible crear fuentes de trabajo mientras los que nos gobiernen piensen en Panamá, antes que en sus intereses pecuniarios.
Mientras haya un gobierno que sea honesto y de confianza para los inversionistas; mientras que todos los panameños pensemos en producir, haciendo como los extranjeros que vienen a nuestro país atraídos por el dólar; trabajando cuando haya que hacerlo, festejando cuando la ocasión lo amerite, pero olvidando los viernes culturales y los sábados de playa, ahorrando y preocupándonos por el futuro de los nuestros.
Los que hemos dedicado nuestro tiempo al trabajo y a hacer valer lo que poseemos, poco a poco hemos surgido económicamente. Los que no lo hicieron, son hoy un saco de lamentaciones, culpando al capital y a los demás de lo que fue su responsabilidad.
Con el apoyo que día a día está recibiendo el Ing. Alberto Vallarino, su candidatura se fortalece. Es digna de mencionar la buena decisión del Dr. Alfredo Oranges de unirse a su grupo.
Conocí al Dr. Oranges en la Asamblea Legislativa cuando ambos éramos Legisladores. No dejo de recordarlo dentro de un grupo de ellos que no estaban de acuerdo con la actuación de los militares, que se reunían con nosotros, la mayoría de los que representábamos la oposición y con mucha sabiduría nos apoyaban en la clandestinidad, pues se jugaban la vida al igual que nosotros.
Hicimos buena amistad a pesar de que andábamos por bandos políticos distintos. Siempre lo consideré una persona seria y honorable. Estoy seguro que es una magnífica adquisición la que se ha hecho para los grupos que dirigen la campaña del Ing. Vallarino.
Los que actualmente apoyamos la candidatura de Vallarino sabemos que el trabajo es arduo y duro. Es tiempo que se aclare aquello que éste no quiso aceptar su derrota en las elecciones primarias del Partido Arnulfista. Los que luchamos a su favor sabíamos que la lucha era desigual, pues la premura con que se realizaron y no haber querido abrir los libros de inscripción nos colocaban en desventaja, pero hay que recordar que aún así el 40% de la votación le favoreció, lo que indica el poco poder de convocatoria que tienen los dirigentes del colectivo político.
Las encuestas seguirán subiendo a favor del Ingeniero Vallarino.
Lo más importante es que el supremo que es el pueblo tendrá la última palabra el día 2 de mayo de 1999.

101 años de Panamá América

 
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