No hay peor ciego...
Con absoluta irresponsabilidad o ignorancia, lo cual es peor, personajes allegados a la presidenta Mireya Moscoso le susurran al oído que, como no hay Fuerzas de Defensa que termine su período, nada importa más que llegar plena de salud y felicidad al año 2004. Nada significa, pues, que tiros y troyanos clamen por un gobierno serio dedicado a enfrentar, analizar y proponer medidas que devuelvan a las instituciones la credibilidad inseparable de la gobernabilidad. Como evidentemente no leen o no entienden los cables internacionales, no han sabido que los últimos terremotos políticos han terminado con salidas democráticas. Es decir, con golpes de Estado constitucionales.
Todo evoluciona. Así como en Venezuela los partidos políticos fueron barridos por la solución popular, en Paraguay, en Ecuador y en Perú avezados políticos optaron por el camino constitucional para cambiar el régimen sin violar los resultados electorales antes de romper el orden social y dejarle el Poder al Pueblo en las calles. Con temeridad, para decir lo menos, se olvidan estos ejemplos.
La ecuación panameña. Cada día crece la temperatura en el país político. Nadie aspira ni espera un levantamiento general, pero cada día se escucha a más responsables preguntarse hasta cuándo la lata resistirá el fuego. Ante la acumulación de males, la Presidenta culpa al PRD, el PRD culpa a los asesores y los asesores culpan a la Presidenta. Como en el cuento del perro mordiendo su propio rabo, nadie ve que los demás se están cansando del juego. A falta de una Fuerza Pública a jugar el papel que otrora le confiaron los partidos políticos, a la Asamblea Legislativa le corresponde actuar constitucionalmente. ¿Y quiénes son los actores? Por un lado, el mireyismo con legisladores liberales y arnulfistas; el MOLIRENA con 3; el Demócrata Cristiano con 2; el Solidaridad con 4; el Liberal Nacional con 3; el Cambio Democrático con 2; saltamontes 3 y el omnipresente PRD con 34. Aparte de éstos, tenemos un vicepresidente MOLIRENA y un arnulfista.
Si la Asamblea decidiera juzgar a la Presidenta, los alzados necesitarían votos así, 34 PRD, 3 de Solidaridad, 2 Demócrata Cristianos, 2 Liberales y otros arnulfistas o liberales. En 1941, Arnulfo Arias quedó con 3 diputados (Simón Vega, José María Varela y Pablo Barés) de toda una mayoría que tenía como Presidente; en 1951 no le quedó ninguno, por lo que esta nueva prueba es impredictible. Este peligroso juego para unos y prometedor para otros, encuentra a la Presidenta sin ningún apoyo en el extranjero. Hasta los americanos respetarían un cambio constitucional.
Sin el PRD, esta ecuación es falta. En ese partido parece imponerse la tesis de que con Mireya en la presidencia hasta el 2004, nadie le quitaría el triunfo al PRD, sea quien sea el candidato del partido.
Curioso partido. No me canso de repetir lo que ya es de conocimiento público: el PRD es el partido con los mejores cuadros para gobernar. Así lo quiso Omar y así se mantiene a pesas de todas sus fallas y contradicciones. En el Gobierno ayer y en la Oposición hoy, sus cuadros fueron, son y serán la infraestructura y el alma de todo gobierno con vocación nacional. No importa que sus dirigentes olviden la ruta trazada por Omar. Los cuadros están allí, generación tras generación, listos para retomar el camino, enderezar el rumbo y recoger el ideario torrijista: un gobierno más humano y más justo. El peligro para el PRD está en que sus dirigentes de hoy ignoren el creciente clamor de la calle para oír el tintineo de la caja y el socavón. Curioso partido que se alzó sobre la corrupción, soportó una invasión, venció a la inquisición y dando tumbos y miserias se enfrenta a su gran reto: proteger al mireyismo o defender al pueblo.
Un juego nuevo. Los vicepresidentes serían los herederos de la solución constitucional. Ambos han jurado amor eterno a la Presidenta, pero también a la Constitución. Si el Dr. Vallarino sucede a la Presidenta, obviamente llamará al PRD a formar parte de un gobierno de Unidad; siendo las cosas como son, no faltará un arnulfista ni un PRD sordo al llamado patriótico. Desde ese momento, un nuevo juego, constitucional y democrático, se abriría a tres años de la sucesión presidencial.
Si el vendaval se lleva a Vallarino (un acuerdo PRD-arnulfista al 2do. Vice) el Ing. Bazán también llamaría a la Unidad Nacional metiendo en el barco a todo el que esté dispuesto a salvar a la Patria Nostra. Toda esta especulación se basa en la calle en calma y en una renovación de las instituciones. Ello permitiría que el panorama electoral se aclarara así: Alberto Vallarino por los arnulfistas, obligando al PRD a presentar un candidato de peso y de experiencia.
Todo evoluciona. Así como en Venezuela los partidos políticos fueron barridos por la solución popular, en Paraguay, en Ecuador y en Perú avezados políticos optaron por el camino constitucional para cambiar el régimen sin violar los resultados electorales antes de romper el orden social y dejarle el Poder al Pueblo en las calles. Con temeridad, para decir lo menos, se olvidan estos ejemplos.
La ecuación panameña. Cada día crece la temperatura en el país político. Nadie aspira ni espera un levantamiento general, pero cada día se escucha a más responsables preguntarse hasta cuándo la lata resistirá el fuego. Ante la acumulación de males, la Presidenta culpa al PRD, el PRD culpa a los asesores y los asesores culpan a la Presidenta. Como en el cuento del perro mordiendo su propio rabo, nadie ve que los demás se están cansando del juego. A falta de una Fuerza Pública a jugar el papel que otrora le confiaron los partidos políticos, a la Asamblea Legislativa le corresponde actuar constitucionalmente. ¿Y quiénes son los actores? Por un lado, el mireyismo con legisladores liberales y arnulfistas; el MOLIRENA con 3; el Demócrata Cristiano con 2; el Solidaridad con 4; el Liberal Nacional con 3; el Cambio Democrático con 2; saltamontes 3 y el omnipresente PRD con 34. Aparte de éstos, tenemos un vicepresidente MOLIRENA y un arnulfista.
Si la Asamblea decidiera juzgar a la Presidenta, los alzados necesitarían votos así, 34 PRD, 3 de Solidaridad, 2 Demócrata Cristianos, 2 Liberales y otros arnulfistas o liberales. En 1941, Arnulfo Arias quedó con 3 diputados (Simón Vega, José María Varela y Pablo Barés) de toda una mayoría que tenía como Presidente; en 1951 no le quedó ninguno, por lo que esta nueva prueba es impredictible. Este peligroso juego para unos y prometedor para otros, encuentra a la Presidenta sin ningún apoyo en el extranjero. Hasta los americanos respetarían un cambio constitucional.
Sin el PRD, esta ecuación es falta. En ese partido parece imponerse la tesis de que con Mireya en la presidencia hasta el 2004, nadie le quitaría el triunfo al PRD, sea quien sea el candidato del partido.
Curioso partido. No me canso de repetir lo que ya es de conocimiento público: el PRD es el partido con los mejores cuadros para gobernar. Así lo quiso Omar y así se mantiene a pesas de todas sus fallas y contradicciones. En el Gobierno ayer y en la Oposición hoy, sus cuadros fueron, son y serán la infraestructura y el alma de todo gobierno con vocación nacional. No importa que sus dirigentes olviden la ruta trazada por Omar. Los cuadros están allí, generación tras generación, listos para retomar el camino, enderezar el rumbo y recoger el ideario torrijista: un gobierno más humano y más justo. El peligro para el PRD está en que sus dirigentes de hoy ignoren el creciente clamor de la calle para oír el tintineo de la caja y el socavón. Curioso partido que se alzó sobre la corrupción, soportó una invasión, venció a la inquisición y dando tumbos y miserias se enfrenta a su gran reto: proteger al mireyismo o defender al pueblo.
Un juego nuevo. Los vicepresidentes serían los herederos de la solución constitucional. Ambos han jurado amor eterno a la Presidenta, pero también a la Constitución. Si el Dr. Vallarino sucede a la Presidenta, obviamente llamará al PRD a formar parte de un gobierno de Unidad; siendo las cosas como son, no faltará un arnulfista ni un PRD sordo al llamado patriótico. Desde ese momento, un nuevo juego, constitucional y democrático, se abriría a tres años de la sucesión presidencial.
Si el vendaval se lleva a Vallarino (un acuerdo PRD-arnulfista al 2do. Vice) el Ing. Bazán también llamaría a la Unidad Nacional metiendo en el barco a todo el que esté dispuesto a salvar a la Patria Nostra. Toda esta especulación se basa en la calle en calma y en una renovación de las instituciones. Ello permitiría que el panorama electoral se aclarara así: Alberto Vallarino por los arnulfistas, obligando al PRD a presentar un candidato de peso y de experiencia.