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No hay peor ciego que… 


Reza el adagio que "No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír"; y agreguemos que no hay peor gobernante que el que no quiere decidir. El tema del transporte público de pasajeros no sólo no ha sido resuelto, sino que el Sr. Presidente se ha burlado nuevamente de los panameños, anunciando que dará una solución y unos días después diciendo que no hay dinero y, por lo tanto, no hay solución. Es incompresible que para un problema cuya existencia presenta un costo a la economía calculado en más de B/. 700 millones por los gremios empresariales, no haya dinero para resolverlo.

Es incomprensible que en un país en donde hay dinero para gastar casi B/. 250 millones en un relleno y otros tantos para coliseos deportivos, no haya dinero para resolver el grave problema del transporte público de pasajeros. Es una afrenta que haya dinero para hacer un gran parque y viaducto para beneficiar a quienes, que viven y vivirán al pie de la famosa "Cinta Costera", y no lo haya para que los que no viven cerca de ahí, tengan el tiempo y el transporte para disfrutarla también.  

Otra faceta del tema es pretender resolver un problema del siglo XXI con las soluciones del siglo XX. Con un barril de petróleo pasando los 110 dólares y camino a los 200, es insensato cambiar los "Diablos Rojos" por "Dragones Rojos". La solución debe adaptar a cada ruta el medio idóneo para lograr un sistema multimodal que dependa lo menos posible de los hidrocarburos. En este sentido, hace más sentido una combinación de metro o tren ligero de Tocumen a La Chorrera, Panamá a Colón y algunos ramales estratégicos, con rutas de autobuses alimentadores y carros comunitarios propulsados por electricidad y gas comprimido que reventar las principales avenidas de la ciudad por los próximos cinco años para acomodar a Dragones de 100 pasajeros que consumen más petróleo del que podremos pagar.

101 años de Panamá América

 
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