No hay peor sordo
Yo he criticado mucho a la presente administración, aún en los tiempos que la defendía a capa y espada en la esperanza de que escucharía consejos para mejorar su desempeño. No obstante, en muchas instancias en las que el pueblo percibía corrupción, los personeros del gobierno hacían caso omiso de una infinidad de consejos que se le daban de muy buena fe y optaba por encubrir el fallo o prometer que lo corregiría, para luego incumplir lo prometido.
Muchas personas han enumerado estas instancias. Algunas de ellas parecían una copia al carbón de fallos que cometió el gobierno precedente: Los relojes Cartier, el uso de avión y helicóptero presidenciales; la residencia de Punta Mala; el fondo discrecional y su divulgación; la venta de los Cadillac; los frecuentes viajes con comitivas faraónicas; nepotismo; clientelismo y así sucesivamente.
El cuento del HP-1430 destaca porque los zigzagueos oficiales fueron intrincados y de difícil entendimiento para el ciudadano común. Terminó hundido, pero nunca será olvidado.
Con sólo recordar estos pocos casos puede uno comprender el porqué de la carencia de credibilidad del presente gobierno.
Hemos llegado al punto en que nadie cree que habrá investigaciones prolijas y transparentes de los casos del "cemisazo", de los nombramientos de los magistrados Spadafora y Cigarruista, y del "equiparazo" de Panama Ports Company, al cual parece que seguirá el de Manzanillo International Terminal, y muchos se preguntan si seguirán otros casos en cadena. Después de todo, ¿ya sanó Stephen Jones de su dolencia? Con toda sinceridad le deseamos la más pronta recuperación.
Se ha sembrado firmemente la duda como denominador común. Las mayorías sospechan que el invento de las sesiones legislativas extraordinarias no es más que un subterfugio para dilatar las investigaciones de los escándalos ya citados con propósitos turbios. Por chiripa pareciera que van a posponer las sesiones de marras, pero a nadie sorprendería que las ordenen cuando menos se espera.
Y nadie se salva. Ahora un magistrado de la Corte Suprema, que es suplente de un buen amigo, que no es el compadre, parece que ha querido congraciarse acogiendo el caso de la expulsión de Afú del PRD, cuando pareciera que éste debe mantenerse en el ámbito del Tribunal Electoral. Lo dejaré ahí porque la pormenorización de casos opacos en el Poder Judicial no es necesaria porque el pueblo está más que ilustrado.
222 Hemos llegado al punto en que nadie cree que habrá investigaciones prolijas y transparentes de los casos del "cemisazo", de los nombramientos de los magistrados Spadafora y Cigarruista, y del "equiparazo"
Lo expuesto, en apretada síntesis, lleva a la conclusión de que pareciera que es demasiado tarde para tratar de enderezar el camino sinuoso que han seguido altos funcionarios de los tres poderes del Estado. Pero nunca es tarde cuando la dicha es buena. Le toca a la primera mandataria de la nación dar los primeros pasos para rectificar tantas fallas. No es fácil.
Yo le aconsejaría que divulgue los detalles de las partidas discrecionales; que venda más rápido que inmediatamente la casa de Punta Mala; y que ejemplifique la contención de los gastos de viajes y de sesiones legislativas que son no sólo innecesarias sino repudiadas por el pueblo. En breve, que dé un giro de 180 grados en muchas cosas.
Nada de lo que se ha criticado va a cambiar, ni siquiera va a amainar, por los vientos que soplan. Ni siquiera el "show" entre el Legislador Blandón y su rival de "High Noon" va a despistar a nadie. Será bastante entretenido. Pero no le va a echar tierra al hecho de que la incredulidad se ha enseñoreado en las mentes de la mayoría de los ciudadanos. ¡Presten atención y entren en acción! Nunca debe ser demasiado tarde para hacer el máximo por Panamá.
Muchas personas han enumerado estas instancias. Algunas de ellas parecían una copia al carbón de fallos que cometió el gobierno precedente: Los relojes Cartier, el uso de avión y helicóptero presidenciales; la residencia de Punta Mala; el fondo discrecional y su divulgación; la venta de los Cadillac; los frecuentes viajes con comitivas faraónicas; nepotismo; clientelismo y así sucesivamente.
El cuento del HP-1430 destaca porque los zigzagueos oficiales fueron intrincados y de difícil entendimiento para el ciudadano común. Terminó hundido, pero nunca será olvidado.
Con sólo recordar estos pocos casos puede uno comprender el porqué de la carencia de credibilidad del presente gobierno.
Hemos llegado al punto en que nadie cree que habrá investigaciones prolijas y transparentes de los casos del "cemisazo", de los nombramientos de los magistrados Spadafora y Cigarruista, y del "equiparazo" de Panama Ports Company, al cual parece que seguirá el de Manzanillo International Terminal, y muchos se preguntan si seguirán otros casos en cadena. Después de todo, ¿ya sanó Stephen Jones de su dolencia? Con toda sinceridad le deseamos la más pronta recuperación.
Se ha sembrado firmemente la duda como denominador común. Las mayorías sospechan que el invento de las sesiones legislativas extraordinarias no es más que un subterfugio para dilatar las investigaciones de los escándalos ya citados con propósitos turbios. Por chiripa pareciera que van a posponer las sesiones de marras, pero a nadie sorprendería que las ordenen cuando menos se espera.
Y nadie se salva. Ahora un magistrado de la Corte Suprema, que es suplente de un buen amigo, que no es el compadre, parece que ha querido congraciarse acogiendo el caso de la expulsión de Afú del PRD, cuando pareciera que éste debe mantenerse en el ámbito del Tribunal Electoral. Lo dejaré ahí porque la pormenorización de casos opacos en el Poder Judicial no es necesaria porque el pueblo está más que ilustrado.
222 Hemos llegado al punto en que nadie cree que habrá investigaciones prolijas y transparentes de los casos del "cemisazo", de los nombramientos de los magistrados Spadafora y Cigarruista, y del "equiparazo"
Lo expuesto, en apretada síntesis, lleva a la conclusión de que pareciera que es demasiado tarde para tratar de enderezar el camino sinuoso que han seguido altos funcionarios de los tres poderes del Estado. Pero nunca es tarde cuando la dicha es buena. Le toca a la primera mandataria de la nación dar los primeros pasos para rectificar tantas fallas. No es fácil.
Yo le aconsejaría que divulgue los detalles de las partidas discrecionales; que venda más rápido que inmediatamente la casa de Punta Mala; y que ejemplifique la contención de los gastos de viajes y de sesiones legislativas que son no sólo innecesarias sino repudiadas por el pueblo. En breve, que dé un giro de 180 grados en muchas cosas.
Nada de lo que se ha criticado va a cambiar, ni siquiera va a amainar, por los vientos que soplan. Ni siquiera el "show" entre el Legislador Blandón y su rival de "High Noon" va a despistar a nadie. Será bastante entretenido. Pero no le va a echar tierra al hecho de que la incredulidad se ha enseñoreado en las mentes de la mayoría de los ciudadanos. ¡Presten atención y entren en acción! Nunca debe ser demasiado tarde para hacer el máximo por Panamá.