No hay que someterse al delito
Los acontecimientos aceleran su cadencia en una sociedad cada vez más perturbada por las actuaciones delictivas del gobierno. El anuncio del nuevo presupuesto general del Estado tiene un contenido inhumano que intentan ocultar de forma absolutamente demagógica y oportunista sus hacedores, sus promotores y -muy especialmente- sus beneficiarios. Muy pronto han querido hacer olvidar que: " El gobierno no consiste en el contraste entre prisiones y palacios, entre pobreza y pompa; no se ha instituido para robar al necesitado su pitanza y empeorar la miseria de los miserables..."
El pueblo panameño observa una serie de hechos que le perturban su poca tranquilidad. A la situación social y económica existente contra la cual poco o nada hacen los gobernantes y los sectores partidistas no oficialistas, se suma la amalgama entre los que ayer atacaban con los atacados y se funden en un interminable abrazo para repartirse los bienes y haberes propiedad de todos los habitantes del territorio nacional. Muy pronto se repartirán el Fondo Fiduciario, los cargos de magistrados en la Corte Suprema, así como de la Autoridad del Canal, de la CLICAC, del Ente Regulador.
Cobran entonces vigencia las palabras que otrora pronunciara el hombre que fue un pueblo en la hermana República de Colombia: "...otra cosa aparece clara al pueblo cuando observa los hechos de la realidad: que hay hombres que trabajan, se esfuerzan, luchan y ese trabajo y ese esfuerzo y esa lucha apenas les produce para la diaria subsistencia. Y al mismo tiempo, en nombre del movimiento por el cual el pueblo había desbordado sus entusiasmos, gentes sin calidad política, simples comerciantes, hombres sin ideal, individuos venidos de todas las zonas partidistas, sin esfuerzo, sin lucha, sin razón y sin causa se enriquecen de la noche a la mañana..." Y la opinión pública panameña entonces se pregunta: ¿tendremos que callar y aplaudir estos hechos que son un insulto a las libertades y derechos del pueblo?
Frente a este panorama cada vez más desolador y dada la desconfianza creciente que siente la mayoría de los panameños hacia los partidos políticos en boga, ante la impopular actuación de los administradores del Estado panameño y la necesidad que tiene el pueblo de buscar vías alternas para resolver la profunda crisis integral que nos agobia, la inseguridad, la pobreza extrema y tantos otros flagelos, ha surgido la decisión de un numeroso grupo de mujeres y hombres agrupados en el Frente Independiente Nacional (FIN) y en la organización GENTE de unir sus esfuerzos.
Esta decisión interviene en momentos en que el pueblo panameños necesita una verdadera alternativa a su desesperada situación. Se produce con el firme propósito de alcanzar los objetivos que permitan ejercer una verdadera democracia, a través de la participación activa de los ciudadanos, de una real y verdadera autonomía municipal y de una descentralización de la administración pública.
Ambas agrupaciones han acordado avocarse a la recolección masiva de las firmas de adherentes que serán la semilla para la lucha contra los flagelos que día a día nos produce un malestar sin cura como lo son la corrupción, el nepotismo, los conflictos de intereses, el oportunismo, las violaciones constantes a nuestros Derechos Humanos el terrorismo judicial y todas sus secuelas. En la construcción de este gran movimiento nacional, será necesario trazar los lineamientos necesarios para aunar esfuerzos también por un cambio real de la Constitución a través de un verdadero proceso constituyente con participación decidida de todos los ciudadanos. Por todo ello, una vez más, hacemos nuestras las palabras de Jorge Eliecer Gaytán:
"Pertenecemos al país nacional que va a combatir al país político. Se emplearán contra nuestro movimiento todos los medios: la calumnia, el desconocimiento del problema, la propaganda falaz. Nada de eso ha de arredrarnos. Vamos a ganar la batalla. Ellos se creen las únicas gentes importantes, y por eso al pueblo que me escucha y me sigue lo toman por gente ignara y sin prestigio. No invitamos a que se queden con nosotros los débiles de voluntad, los que tienen miedo a la mecánica organizada, los que sólo adhieren a la lucha que tiene asegurada la victoria. Esos son frágiles y ésta es una lucha fuerte para gente fuerte. ¿Que no tenemos máquina política y que su máquina nos puede aplastar? ¡Pues, nosotros aplastaremos a la máquina! ¿Se piensa que el fraude, a la manera del que se suele cometer, va a dar la victoria a nuestros adversarios? Pues, tenemos que declarar que el fraude y la coacción son un delito y que contra el delito sólo hay una cosa que no es ni puede ser permitida: ¡someterse al delito!"
El pueblo panameño observa una serie de hechos que le perturban su poca tranquilidad. A la situación social y económica existente contra la cual poco o nada hacen los gobernantes y los sectores partidistas no oficialistas, se suma la amalgama entre los que ayer atacaban con los atacados y se funden en un interminable abrazo para repartirse los bienes y haberes propiedad de todos los habitantes del territorio nacional. Muy pronto se repartirán el Fondo Fiduciario, los cargos de magistrados en la Corte Suprema, así como de la Autoridad del Canal, de la CLICAC, del Ente Regulador.
Cobran entonces vigencia las palabras que otrora pronunciara el hombre que fue un pueblo en la hermana República de Colombia: "...otra cosa aparece clara al pueblo cuando observa los hechos de la realidad: que hay hombres que trabajan, se esfuerzan, luchan y ese trabajo y ese esfuerzo y esa lucha apenas les produce para la diaria subsistencia. Y al mismo tiempo, en nombre del movimiento por el cual el pueblo había desbordado sus entusiasmos, gentes sin calidad política, simples comerciantes, hombres sin ideal, individuos venidos de todas las zonas partidistas, sin esfuerzo, sin lucha, sin razón y sin causa se enriquecen de la noche a la mañana..." Y la opinión pública panameña entonces se pregunta: ¿tendremos que callar y aplaudir estos hechos que son un insulto a las libertades y derechos del pueblo?
Frente a este panorama cada vez más desolador y dada la desconfianza creciente que siente la mayoría de los panameños hacia los partidos políticos en boga, ante la impopular actuación de los administradores del Estado panameño y la necesidad que tiene el pueblo de buscar vías alternas para resolver la profunda crisis integral que nos agobia, la inseguridad, la pobreza extrema y tantos otros flagelos, ha surgido la decisión de un numeroso grupo de mujeres y hombres agrupados en el Frente Independiente Nacional (FIN) y en la organización GENTE de unir sus esfuerzos.
Esta decisión interviene en momentos en que el pueblo panameños necesita una verdadera alternativa a su desesperada situación. Se produce con el firme propósito de alcanzar los objetivos que permitan ejercer una verdadera democracia, a través de la participación activa de los ciudadanos, de una real y verdadera autonomía municipal y de una descentralización de la administración pública.
Ambas agrupaciones han acordado avocarse a la recolección masiva de las firmas de adherentes que serán la semilla para la lucha contra los flagelos que día a día nos produce un malestar sin cura como lo son la corrupción, el nepotismo, los conflictos de intereses, el oportunismo, las violaciones constantes a nuestros Derechos Humanos el terrorismo judicial y todas sus secuelas. En la construcción de este gran movimiento nacional, será necesario trazar los lineamientos necesarios para aunar esfuerzos también por un cambio real de la Constitución a través de un verdadero proceso constituyente con participación decidida de todos los ciudadanos. Por todo ello, una vez más, hacemos nuestras las palabras de Jorge Eliecer Gaytán:
"Pertenecemos al país nacional que va a combatir al país político. Se emplearán contra nuestro movimiento todos los medios: la calumnia, el desconocimiento del problema, la propaganda falaz. Nada de eso ha de arredrarnos. Vamos a ganar la batalla. Ellos se creen las únicas gentes importantes, y por eso al pueblo que me escucha y me sigue lo toman por gente ignara y sin prestigio. No invitamos a que se queden con nosotros los débiles de voluntad, los que tienen miedo a la mecánica organizada, los que sólo adhieren a la lucha que tiene asegurada la victoria. Esos son frágiles y ésta es una lucha fuerte para gente fuerte. ¿Que no tenemos máquina política y que su máquina nos puede aplastar? ¡Pues, nosotros aplastaremos a la máquina! ¿Se piensa que el fraude, a la manera del que se suele cometer, va a dar la victoria a nuestros adversarios? Pues, tenemos que declarar que el fraude y la coacción son un delito y que contra el delito sólo hay una cosa que no es ni puede ser permitida: ¡someterse al delito!"