No a la violencia
En los últimos días hemos presenciado una serie de manifestaciones contra las autoridades del país, que han concluido en violencia, tal es el caso del supuesto secuestro de un funcionario del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral por parte de dirigentes del Sindicato Unico de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS), entre ellos, el asesor del sindicato textil, Saúl Méndez, y el día 1" de agosto del 2000, fuimos testigos de la violencia cometida por parte del periodista del Diario El Siglo, Blas Julio, al irrumpir las puertas del Palacio de Justicia en horas del medio día cuando se encontraba cerrada dicha institución judicial, forcejeando así con una joven de la seguridad femenina del "rgano Judicial, quien le impedía que entrada.
Nuestro malestar se centra en que el periodista Blas Julio, junto a "cuatro gatos" como decimos en el leguaje popular panameño, estando a la vista de varios funcionarios del "rgano Judicial, así como miembros de la Policía Nacional que se encontraban en el área, públicamente ha hecho apología del delito o ha incitado a la violencia de las leyes, delito contemplado en nuestro Código Penal con sanción de prisión de uno a dos años.
Somos del criterio de que las autoridades encargadas de establecer el orden deben poner mano fuerte contra la violencia, ya que no es posible que los manifestantes violen las leyes, como es el cerrar calles, dañar la propiedad e incentivar a la desobediencia de estas disposiciones legales.
Nuestro malestar se centra en que el periodista Blas Julio, junto a "cuatro gatos" como decimos en el leguaje popular panameño, estando a la vista de varios funcionarios del "rgano Judicial, así como miembros de la Policía Nacional que se encontraban en el área, públicamente ha hecho apología del delito o ha incitado a la violencia de las leyes, delito contemplado en nuestro Código Penal con sanción de prisión de uno a dos años.
Somos del criterio de que las autoridades encargadas de establecer el orden deben poner mano fuerte contra la violencia, ya que no es posible que los manifestantes violen las leyes, como es el cerrar calles, dañar la propiedad e incentivar a la desobediencia de estas disposiciones legales.