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No más gobiernos perredistas


A medida que nos acercamos a la fecha de las elecciones, el dos de mayo de 1999, se multiplica la propaganda política partidista saturada de una elocuente demagogia de la nómina del continuismo, a lo largo del territorio nacional en un intento de capturar los votos de un pueblo que ya ha escogido el camino de la liberación.
Y es que los panameños tendrán la delicada responsabilidad de escoger un mejor futuro para las generaciones presentes y venideras al depositar su voto por los hombres y mujeres que aspiran a un puesto de elección para presidente de la república, para legisladores, alcaldes y representantes. Será un momento de gran trascendencia para la nación que requiere reflexión profunda al seleccionar a aquellos compatriotas que por su vocación a los principios democráticos, capacidad intelectual, responsabilidad, acrisolada honradez y grandes deseos de trabajar por el progreso del país, merecen conformar el nuevo gobierno para el nuevo siglo.
Es una magnífica oportunidad que tenemos todos los panameños para ratificar con su voto que anhelan un gobierno "para el pueblo y por el pueblo", liberado de las ambiciones de poder y de los intereses partidistas, con una Asamblea Legislativa integrada por verdaderos defensores de las causas populares, por legisladores que antepongan el bienestar de la nación a su enriquecimiento personal y que trabajen, permanentemente, por la solución de los tantos problemas que confrontan las comunidades de la república.
Tenemos confianza en que los panameños irán a las urnas el día dos de mayo, con conciencia del deber ciudadano, para expresar ante la faz de la nación que ya están cansados del gobierno perredista que ha hundido en la miseria y la pobreza a miles de compatriotas golpeados por los efectos del alto costo de la vida, por las privatizaciones que han encarecido el presupuesto familiar, por leyes que surgieron de la noche a la mañana para perjudicar a los agricultores, a los obreros y a los educadores quienes reclaman, con justa razón el respeto a sus conquistas.
El dos de mayo de 1999 terminará el viacrucis que vive el país, porque las fuerzas vivas de Panamá: estudiantes, educadores, obreros, trabajadores del agro y de la construcción, profesionales y pueblo consciente votarán en contra de un partido que se empeña en permanecer en el poder más allá del año 2000, a una clase política engreída que fuera brazo derecho de la dictadura.
En el momento del sufragio los panameños pensarán mucho en su patria adolorida y ultrajada y entonces con plena conciencia de sus responsabilidades, votarán por los mejores, por quienes lucharon patrióticamente, por el rescate de la democracia y de la libertad sometidas y violadas por un régimen que llevó al país al caos, a la desesperación y a la ruina moral y económica.

101 años de Panamá América

 
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