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No más violencia contra la mujer


Siempre el hogar ha sido visto como el espacio privado, el más seguro para el desenvolvimiento de la vida humana. Pues no es así. Entre las paredes de la casa, habitación y del vecindario, se reproduce la violencia externa, social en tal magnitud que la mayoría de los abusos y violencia provienen de este ámbito. Las víctimas principales son la niñez y la mujer.
El 25 de noviembre se ha consagrado como el Día de la No Violencia contra la Mujer, de la que se cobra más conciencia cada día. En nuestro medio existe más legislación que busca castigar las acciones violentas, y organizaciones que educan y previenen a la ciudadanía a través de diversas acciones. Pero no es suficiente pues este azote continúa e incluso aumenta en algunos sectores y sus víctimas están en todas las clases sociales. Lo cierto es que la violencia se ceba contra la mujer y la niñez a causa de su vulnerabilidad. La subordinación de la mujer propicia la violencia en su contra.
En el estado de Jalisco, México, debe conocerse mañana la aprobación o no de una ley contra la violencia intra familiar por parte del Congreso, que fue propuesta a través de una Ley de Participación Ciudadana que permitió que la sociedad civil organizada, a través de intensas campañas y más de 40 mil firmas, la impulsara.
En Panamá, desde principios de 1990 se inició la gestación de la propuesta de crear un espacio de concertación entre mujeres y hombres con influencia en la vida pública nacional. El objetivo de dicho espacio era influir en las políticas de desarrollo hacia la mujer de organismos gubernamentales y no gubernamentales. En este espacio se sientan las bases que dan origen al Foro Mujer y Desarrollo y se propuso, de manera colectiva, orientar la acción para lograr un Plan Nacional para el Desarrollo de la Mujer Panameña para reducir la vulnerabilidad tomando en cuenta las necesidades específicas de las mujeres y entre éstas, las que se han identificado como "grupos en situación de especial interés": las mujeres adolescentes, las mujeres indígenas y negras, las mujeres maltratadas y las mujeres campesinas. Este plan surgió a partir de un proceso de concertación de los sectores más representativos del movimiento social y político de mujeres, para contribuir a la superación de las condiciones de vida de la mujer, especialmente de las que se encuentran en condiciones de pobreza.
Las organizaciones de mujeres analizaron la existencia de condiciones dentro del contexto político favorables para la negociación de la propuesta de Plan, tanto en el ámbito de la sociedad civil como de la sociedad política. En la sociedad civil se advirtió el crecimiento de los espacios de concertación de los diversos grupos y organizaciones de mujeres y la realización de eventos de impacto nacional que apoyaron la formulación del Plan Nacional de la Mujer. También el creciente interés en elaborar investigaciones y análisis sobre la situación de la mujer panameña, y la mayor disponibilidad de dichas informaciones, como el incremento de ONGs e iglesias que se dedican a prestar servicios a las mujeres en condiciones vulnerables.
La coyuntura electoral de 1994 permitió que los diferentes partidos manifestaron apertura para incorporar en sus propuestas de gobierno planteamientos de distintos sectores sociales, de ahí surge el Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, siendo uno de sus objetivos el apoyar la aceptación del Plan Nacional de la Mujer y la discusión sobre la aprobación del Código de la Familia.La lógica utilizada tuvo un plano interno referida a aquellas actividades dirigidas a las integrantes del Foro y otro externo que a las acciones para ampliar el ámbito de impacto social, y a la vez ir preparando el terreno para la negociación del Plan. Luego de una envolvente estrategia nacional que contempló variados niveles de acción, encuentros, negociaciones el movimiento de mujeres logró no solo elaborar un plan concertado sino introducirlo en la agenda nacional.
Las mujeres se integraron a la concertación de Bambito, Encuentro Panamá 2000 y lograron que el gobierno constituyera el Consejo Nacional de la Mujer, que recoge la representación de las más significativas organizaciones de mujeres. El 30 de marzo de 1999, los candidatos presidenciales de las tres alianzas firman el nuevo Pacto Mujer y Desarrollo que afirma lo anterior, y que tiene como eje temático la institucionalización del proceso afirmándose en la transición hacia una política de Estado más que una política de gobierno.
El Plan Nacional Mujer y Desarrollo" 1994-2000,publicado en 1993, abarca tres temas fundamentales para la mujer panameña: Igualdad Jurídica, Desarrollo y Pobreza y Grupos en Situaciones Especiales. Aporta un diagnóstico de la situación de la mujer panameña, sitúa sus necesidades prácticas y estratégicas y señala las acciones prioritarias, añadiendo además propuestas de criterios institucionales que deberían servir para ejecutar dicho Plan. En el Plan se sustenta la importancia de la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre, abarcando temas como las estadísticas de la situación de la mujer en Panamá; el poder y participación de la mujer en la política y en la democracia, proponiendo la sensibilización y capacitación a dirigentas/es políticas/os en la perspectiva de género, en la naturaleza de las relaciones ínter genéricas y en diversos enfoques que permitan variar las concepciones tradicionales que tienden a excluir a la mujer del mundo político.
El Plan Nacional Mujer y Desarrollo toca el tema de la violencia recomendado la confección y puesta en práctica de propuestas para incorporar en los programas de estudios el tema de la educación sin violencia, en particular, las formas más comunes: maltrato físico, violación, incesto. Incentiva el desarrollo investigaciones que permitan conocer el grado de profundidad de las diversas expresiones de la violencia, en especial en los temas menos estudiados: prostitución, incestos, acoso sexual, niñas en la calle, embarazos por incestos, agresión psíquica, condiciones de trabajo en las maquilas, trabajo a domicilio y trabajo doméstico, entre otras.
Dentro de los Grupos de Especial Interés, se destaca la historia y situación actual de la mujer indígena víctima de un alto grado de discriminación y violencia ante lo cual se deben elaborar programas y servicios de capacitación permanente sobre los derechos de la mujer en la sociedad, así como proyectos de generación de empleos productivos. También plantea elaborar programas de sensibilización en las comunidades indígenas, dirigidos a eliminar la discriminación hacia la mujer dentro de los mismos sectores indígenas y fuera de ellos. El cumplimiento profundo e integral del Plan es el mejor aporte para erradicar la violencia doméstica, y la creación de una Ley de Participación Ciudadana -como en Jalisco, permitiría una mayor influencia ciudadana en estos y otros temas claves para nuestro desarrollo humano.

101 años de Panamá América

 
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