No me afecta, pero me importa
Le he dado seguimiento a los acontecimientos de la huelga médica, y aunque algunas personas no compartan mi opinión, yo sí la apoyo; en primer lugar, porque tengo familiares que son doctores y trabajan en el sector salud y sé lo sacrificante que es su profesión.
La huelga médica se venía anunciando con anterioridad a la fecha señalada, por lo que el Gobierno tuvo el tiempo suficiente, pero se hizo de la vista gorda ante las pretensiones de los médicos y evitar que hoy se perdieran miles de citas y operaciones que afectan a miles de ciudadanos humildes de este país. Que los médicos no van ha trabajar, no se puede negar, pero estas acciones se pueden corregir estableciendo sanciones administrativas con quienes no cumplen con sus horarios de trabajo. Pero, de igual forma son responsables de que los médicos cumplan con su jornada, los funcionarios que administran el sector salu. Si ellos no ejercen autoridad, también por omisión son responsables de esta mala praxis.
Da vergüenza que vivamos en un país donde hospitales no tengan insumos médicos, ni con las condiciones mínimas para atender un paciente, como ocurrió con el caso del niño picado por un alacrán. La realidad de los hospitales nos la describe bien Juan Luis Guerra en su canción “El Niágara en Bicicleta”.
La huelga médica nos deja dos mensajes: que es importante hacer una reforma a nuestro sistema de salud, que no implique su privatización; y que debemos hacer una equiparación de salario para todos los profesionales (abogados, economistas, contadores, etc), para que haya justicia salarial. Si un médico inicia ganando de 900 a 1,000 balboas, nosotros, como los médicos, también fuimos a una universidad y nos quemamos pestañas, como se dice en buen panameño. Tenemos el mismo derecho.