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No me busquen, sigan la lucha


Un día como hoy hace treinta nueve años, desaparecieron al padre Héctor Gallego. Entre las cosas que dejó escrito fue esta afirmación: Si desaparezco no me busquen, sigan la lucha. La verdad es que muchos lo desobedecimos pues todavía lo buscamos, pero lo más difícil es seguirlo en la segunda parte, en el seguir la lucha por la que dio su vida en los campos veragüenses de Santa Fe.

¿Cuál era su lucha? Para ello hoy vuelvo a remirar los pedazos de papel en los cuales resumí algunas de las conclusiones de un seminario realizado en las montañas de Veraguas, semanas antes del secuestro. Con tinta azul y letra presurosa anoté algunas de las ideas que los campesinos y el Padre Héctor Gallego dialogaron. Cito: “El objetivo de nuestra lucha es el concientizar a las persona para que reconozcan sus derechos. Debemos ser conscientes para así ayudar a otros también a serlo. Debemos usar el diálogo para concientizar, así cambiar la situación y la mentalidad del hombre y la mujer.”

¿Cual era la razón para proponerse esa concientización? “Porque sentimos la necesidad en que vivimos. Para que haya un cambio en la sociedad, y las personas pueden vivir como seres humanos. Porque hemos considerado los problemas y vemos la necesidad de que se terminen los atropellos, para ayudar a que nos desarrollemos como personas humanas. El hombre y la mujer son personas y no instrumentos, y la sociedad actual no nos permite desarrollarnos plenamente. ¿Para qué cambiar esa mentalidad? Para llegar a una sociedad junta que considere a la persona humana por lo que es y no por lo que tiene. Donde el dinero sea un medio y no un fin. Necesitamos que se reconozcan nuestros derechos y luchar contra las injusticias, que se reconozcan nuestros valores y la igualdad entre los hombres.”

Para los campesinos y Héctor ¿Qué era el dinero en la sociedad de hoy?: “Es un fin, el Dios dinero se usa para esclavizar y humillar, y nos somete. ¿Qué debería ser el dinero? Un medio para desarrollarnos como persona y no para explotarnos, un medio para vivir dignamente.”

¿Cómo concientizar, en que forma?: “Dialogando en todo momento cuando se presentan oportunidades para que se reconozcan nuestros derechos. Conocer y analizar la situación actual y sus causas. Ver como quisiéramos que fuese. Buscar un compromiso. Hacer un plan de acción. Evaluar nuestra acción.”

¿Hay algo de falso en estas ideas? ¿O no son más bien la aplicación el mensaje evangélico, la declaración universal de los derechos humanos, y todos los avances de dignificación humana vigentes en la cruda realidad de los campesinos?

Héctor Gallego, era portador de una propuesta humanizadora de inspiración cristiana, social, humanista e incluyente, no solo viable a través del profundo compromiso con la gente pobre del campo, sino con una pluralidad de actores sociales excluidos. Me tocó acompañarlo en su ultimo viaje a la capital, en la búsqueda de la articulación con los trabajadores, estudiantes, comunidades urbanas.

Su compromiso le costó la vida pues fue visto como un peligro para los grandes intereses creados políticos y económicos. Pero el mensaje que encarnó está vivo en muchas ideas, propuestas y compromisos, pues casi cuarenta años después Panamá sigue siendo un país de enormes desigualdades e injusticias sin fin.

(raulleisr@hotmail.com)

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