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No nos descuidemos


La campaña política puede tirar una cortina espesa de humo y ayudar a que descuidemos algunos asuntos de vital importancia para el país. Mencionaremos a continuación algunos temas que consideramos que ameritan la constante y perseverante atención ciudadana para que no nos cojan desprevenidos.
1. La descontaminación en las áreas canaleras revertidas no debe distraernos de tal forma que olvidemos que existe un número plural de regiones en el país que también deben ser saneadas puesto que no sólo contienen municiones no detonadas sino también agentes químicos y biológicos nocivos. Un ejemplo es la Isla de San José. Estamos violentamente en desacuerdo con que sólo estemos hablando de las estipulaciones de los Tratados Torrijos- Carter y a la vez nos hagamos de la vista gorda de los daños ambientales que ha sufrido Panamá en tantos sectores, más aún cuando esta situación existe porque cooperamos como aliados durante la segunda guerra y porque nuestros "aliados" se aprovecharon de nuestra debilidad. Existen muchas organizaciones con sede en los propios EE.UU. que nos respaldarán. Lo menos que podemos hacer es exigir que EE.UU. acepte en blanco y negro su responsabilidad moral y material en caso de cualquier futuro daño o perjuicio por causa de las contaminaciones señaladas. Nuestra falta de determinación será imperdonable.
2. Al cierre del siglo es imperativo corregir el dominio que del país han ejercido nuestras tradicionales clases dominantes desde los albores de la República. Reiteramos que el presente gobierno, pelechador de la narcodictadura, se ha entregado de lleno a estas clases. A pesar de que no creemos que las primarias del PRD fueron un dechado de virtudes , admitimos que las primarias son un buen comienzo para corregir este mal de vieja data. El pueblo ilustrado, el que votó en contra de la reelección, deberá tener mayor iniciativa y responsabilidad en este empeño. Por supuesto, todos los partidos políticos existentes, es decir, todos los políticos que no gozan de credibilidad, tienen la sagrada obligación de corregir los rumbos equivocados que hemos trillado en nuestros 96 años de existencia republicana.
3. Insistimos en que nuestra democracia está en peligro. Un ejemplo por de más gráfico es la pugna que presenciamos entre el procurador general de la Nación y el director de la PTJ. Son dos digitalizados por un Presidente que ha querido ser más que mandamás y que ha afectado seriamente al Poder Judicial. Estos dos funcionarios nos recuerdan a otros de Chiriquí que el propio Mandatario acusó de "celarlo". A lo sublime se agrega lo ridículo.
4. Algo se debe hacer con el desastre que parece ser el Corredor Sur. Nos acordamos que en varias ocasiones exigimos explicaciones claras sobre el porqué se había concedido el trabajo al consorcio que licitó unos 60 a 80 millones de dólares más que el otro licitante y, además se cedió el Aeropuerto de Paitilla y rellenos en la bahía, sin contar todos los cambios de planes y alineamientos que han ocurrido. No podemos menos que especular que mucha plata se ha sedimentado, además de otras inmundicias.
Los anteriores son algunos temas que nos vienen a la mente. Estamos seguros que muchos podrán y querrán agregar otros. Mientras tanto, es imperativo que busquemos correctivos dentro de un sistema político corrupto, plagado de fraudes electorales, porque no han habido grupos, personas y partidos políticos que hayan luchado denodadamente por enderezar los senderos retorcidos que nos hemos visto obligados a recorrer. Comencemos con las elecciones del 2 de mayo de 1999, no esperemos ninguna más. Todos deberemos estar vigilantes y todos, principalmente los políticos, debemos cumplir con Panamá y con todos los que habitamos en esta tierra tan querida.

101 años de Panamá América

 
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