No rotundo al militarismo
Luego de 21 años de dictadura militar, una invasión, una lucha civilista que no olvidaré porque fui parte importante de ella, logramos deshacernos de los militares que sólo servían para pisarnos y gastar gran parte del presupuesto en armas inútiles y privilegios. Cuando la invasión norteamericana llegó no utilizaron nada de lo que nos enseñaban en señal de intimidación. Por esto, cuando el Presidente Endara, a quien le enviamos el más cariñoso saludo y los deseos para que mejore pronto, propuso el cambio constitucional para eliminar todo vestigio de militarismo, Panamá respiró; nos vino la tranquilidad.
Sin embargo, en aquella época, dije que debíamos mantener los ojos bien abiertos, sobre todo cuando el PRD llegó nuevamente al poder en 1994. Temía yo que guardaran un recelo con el militarismo que algún día nos tirarían encima.
Cuando hace unos años se discutieron los cambios a la ley electoral que luego fueron a la Asamblea para su aprobación, el PRD y el Partido Arnulfista, los dos grandes del momento, se pusieron de acuerdo para aprobar una ley que beneficiara sólo a los partidos grandes en perjuicio de los pequeños. Gracias a esa ley, el PRD tiene hoy una mayoría cómoda en la Asamblea, en los municipios y van camino a tenerla también en la Corte Suprema de Justicia.
Cuando Martín sacó los artículos que buscaba modificar en la Constitución, dije en el Club Rotario que marchábamos camino a una dictadura civil y que ninguna era buena.
Hoy, aprovechando las fiestas patrias que deben ser sagradas, nos han presentado una Fuerza Pública totalmente militarizada haciendo ejercicios y diciéndonos que esto es lo que nos espera en el futuro. No se da cuenta el Presidente Torrijos que ahora él es un civil elegido por mayoría de votos y no su padre que fue dictador castrense. No se da cuenta que si continúa haciendo caso a quienes lo aconsejan, reforzará nuevamente a los militares violando la Constitución y fortaleciendo una fuerza que no lo respetará y terminará dándole un golpe de Estado, funesto para el país. Mejor que abra sus ojos porque camarón que se alela se lo lleva la corriente.
La historia existe, Sr. Presidente; aún está latente aunque los jóvenes que votaron por usted la desconozcan y no quieran saber qué sucedió en el pasado. Ellos mismos reaccionarán cuando esa historia se repita y ellos puedan hacer poco, por desconocimiento. Los panameños conscientes no queremos repetir la experiencia de otro gobierno militar. Cuando usted dijo que el jefe de la Policía debía ser un uniformado, los panameños temblamos. No insista porque los panameños no queremos ni olerlos, mucho menos tenerlos para que transformen la Fuerza Pública en Fuerza de Defensa nuevamente.
Si usted cree que sus copartidarios están disgustados porque no se los ha atendido, existen muchos panameños que no votaron por usted que no estamos ciegos y vemos el rumbo que le está dando a su gobierno. Comprendo que usted se crió en ese ambiente; que eso fue lo que conoció y, tal vez piense que ese es el modelo a seguir. Está equivocado. No sólo no lo queremos sino que debe salir de esto y ser un verdadero Presidente, un estadista, un gobernante que satisfaga las necesidades de su pueblo y déjese de jugar con fuego. Todavía nos dura el rechazo a todo lo que usa uniforme y los panameños no tenemos confianza en la honestidad de la policía; pues no la cambie hacia un camino de irremediable intransitabilidad. No queremos ni sombra de los militares; no los queremos y no trate de imponerlos porque saldrá perjudicado. Gobierne respondiendo a la gran cantidad de votos que obtuvo y gánese la buena voluntad de su pueblo para que no se compruebe que teníamos razón.
Los abusos que cometen los policías nos llevan a rechazarlos y peor será con los militares. Use su mejor criterio, su prudencia, su cautela, su inteligencia, su razón. No nos lleve a caminos no deseados porque encontrará un pueblo que reaccionará para su perjuicio. No se deje presionar; quien se forma como militar, sigue pensando igual y la gente piensa si el actual Jefe está correctamente nombrado por las demostraciones de los desfiles. Escuche a su pueblo que no somos reaccionarios; sólo somos personas que amamos la democracia y la libertad.
Sin embargo, en aquella época, dije que debíamos mantener los ojos bien abiertos, sobre todo cuando el PRD llegó nuevamente al poder en 1994. Temía yo que guardaran un recelo con el militarismo que algún día nos tirarían encima.
Cuando hace unos años se discutieron los cambios a la ley electoral que luego fueron a la Asamblea para su aprobación, el PRD y el Partido Arnulfista, los dos grandes del momento, se pusieron de acuerdo para aprobar una ley que beneficiara sólo a los partidos grandes en perjuicio de los pequeños. Gracias a esa ley, el PRD tiene hoy una mayoría cómoda en la Asamblea, en los municipios y van camino a tenerla también en la Corte Suprema de Justicia.
Cuando Martín sacó los artículos que buscaba modificar en la Constitución, dije en el Club Rotario que marchábamos camino a una dictadura civil y que ninguna era buena.
Hoy, aprovechando las fiestas patrias que deben ser sagradas, nos han presentado una Fuerza Pública totalmente militarizada haciendo ejercicios y diciéndonos que esto es lo que nos espera en el futuro. No se da cuenta el Presidente Torrijos que ahora él es un civil elegido por mayoría de votos y no su padre que fue dictador castrense. No se da cuenta que si continúa haciendo caso a quienes lo aconsejan, reforzará nuevamente a los militares violando la Constitución y fortaleciendo una fuerza que no lo respetará y terminará dándole un golpe de Estado, funesto para el país. Mejor que abra sus ojos porque camarón que se alela se lo lleva la corriente.
La historia existe, Sr. Presidente; aún está latente aunque los jóvenes que votaron por usted la desconozcan y no quieran saber qué sucedió en el pasado. Ellos mismos reaccionarán cuando esa historia se repita y ellos puedan hacer poco, por desconocimiento. Los panameños conscientes no queremos repetir la experiencia de otro gobierno militar. Cuando usted dijo que el jefe de la Policía debía ser un uniformado, los panameños temblamos. No insista porque los panameños no queremos ni olerlos, mucho menos tenerlos para que transformen la Fuerza Pública en Fuerza de Defensa nuevamente.
Si usted cree que sus copartidarios están disgustados porque no se los ha atendido, existen muchos panameños que no votaron por usted que no estamos ciegos y vemos el rumbo que le está dando a su gobierno. Comprendo que usted se crió en ese ambiente; que eso fue lo que conoció y, tal vez piense que ese es el modelo a seguir. Está equivocado. No sólo no lo queremos sino que debe salir de esto y ser un verdadero Presidente, un estadista, un gobernante que satisfaga las necesidades de su pueblo y déjese de jugar con fuego. Todavía nos dura el rechazo a todo lo que usa uniforme y los panameños no tenemos confianza en la honestidad de la policía; pues no la cambie hacia un camino de irremediable intransitabilidad. No queremos ni sombra de los militares; no los queremos y no trate de imponerlos porque saldrá perjudicado. Gobierne respondiendo a la gran cantidad de votos que obtuvo y gánese la buena voluntad de su pueblo para que no se compruebe que teníamos razón.
Los abusos que cometen los policías nos llevan a rechazarlos y peor será con los militares. Use su mejor criterio, su prudencia, su cautela, su inteligencia, su razón. No nos lleve a caminos no deseados porque encontrará un pueblo que reaccionará para su perjuicio. No se deje presionar; quien se forma como militar, sigue pensando igual y la gente piensa si el actual Jefe está correctamente nombrado por las demostraciones de los desfiles. Escuche a su pueblo que no somos reaccionarios; sólo somos personas que amamos la democracia y la libertad.