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No se ama lo que no se conoce


Ese es un aforismo que encierra una de esas verdades de a puño o como dicen, verdades de Pedro Grullo. Siendo eso así, tenemos que aceptar que tratándose de este mes de la Patria y como consecuencia todo lo que podamos decir sobre su historia ora política, ora económica, ora religiosa, ora deportiva e incluso sobre su geografía, tanto de sus ríos como de su orografía, sus habitantes, la conformación de su población, vamos sintiendo que cada vez se va estimando y apreciando más no sólo el folclor, sino sus comidas y manjares. Percibe uno a través de los distintos medios de comunicación, un innegable interés por lo nuestro, por lo hecho en Panamá, por volver a lo de uno, a recordar o a rehacer la historia de distintas comunidades apartadas, por sus celebraciones, por su manera de hacer los bollos, o por el estilo como celebran el santo patrono o cómo tejen o zurcen o cosen o bordan las polleras. En honor a la verdad, no se ama este país porque no se le conoce. No se conoce su historia ni se la quiere conocer pero, desafortunadamente, estamos al día en la vida y milagros de Madona y de Michael Jackson.
Y si no se le conoce, caemos en la ridiculez de embelesarnos frente a lo que no es local sino extranjero. De ahí que o somos malinchistas o el otro extremo, chauvinistas o patrioteros. "In medio stat virtus".
Viví en la primera etapa de mi adiestramiento como religioso muchos años fuera de Panamá. El Panamá que me llevé en la mente por esos 20 años terminaba en calle 46. A duras penas conocía algunas secciones de la antigua Zona del Canal, el Ferry boat, el comisariato de Curundú, y el muelle 18, el estadio de Balboa, el aeropuerto de Albrook y de lo demás nada, ya que todo estaba prohibido "No trespassing", "Stop", "Restricted Area", etc.
Lógicamente, hoy las cosas han cambiado y tenían que cambiar y seguirán cambiando según el "pantarreo" de Heráclito, aun cuando nosotros sigamos siendo los mismos.
El gran anhelo, el gran reto es conocer todos los rincones del país. Antes resultaba difícil, hoy las cosas son más accesibles. Y quiero referirme concretamente a una experiencia fuera de serie que tenía en mi agenda desde hace años y que al fin en el mes de octubre pude llevarla a cabo.
Atravesar el Canal de Panamá en un barco que cruzara del Atlántico al Pacífico; sé que muchos lo habrán hecho, sin embargo, la coyuntura no la había logrado. Pero gracias a Dios y a las amistades, y en el caso concreto, al capitán Abdul R. Méndez F., quien desde hace un trienio me había amenazado que me invitaría etc., y que al fin lo logramos.
Aquí, sin querer glosar a nadie, puedo decir: lo que yo quiero para mí, lo quiero para todos los panameños. Lo que yo disfruté, pensé, y admiré en esa travesía quisiera lo disfrutara la mayoría de los panameños. Son los famosos 80 kilómetros de mar a mar (from sea to sea).
En un barco de bandera israelí de los llamados Panamax, después de cumplidos todos los requisitos con un nombre anodino Zim Japan, nos esperaban mientras surcaban hacia las esclusas de Gatún lentamente más allá del rompeolas de Colón, en mar abierto, cuando viajábamos en una lancha especial con los capitanes o prácticos panameños para abordar el barco mediante una escalera de soga a la cual no está uno acostumbrado, menos yo con los años que llevo a cuestas, arribé a las instalaciones de la nave modernísima y mediante ascensores y otras escaleras quedamos en lo que se llama la cabina del capitán; la tripulación en su mayoría gente joven de oriundez israelita, croatas, rumanos y filipinos. Y allí embobado ante tanta magnitud flotante llena de contenedores con destino a San Francisco, California, me pasé escuchando starboard (estribor), board (babor), dead slow ahead, slow ahead, midship (timón al medio) break, y en las esclusas one, two, three. Es decir todo un micro cursillo sobre los pequeños y múltiples detalles que se tienen que manejar para la inmensa nave, que tiene un acomodo de un hotel de varias estrellas. En las esclusas íbamos a 1 nudo y hasta 3 nudos. En el lago 12 nudos. Me di cuenta que son 270 capitanes que se turnan, que madrugan. Desde esta columna agradezco a la dirección de la ACP y la sección de capitanes por tantas atenciones. Conociendo a Panamá en el mes de la Patria.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América