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No se construye destruyendo


Hasta este momento, sólo por el amor que desde niña siento por la poesía, he coincidido con el insigne poeta perredista, cuyo título he utilizado para iniciar estas líneas.
Decía don Pedro Rivera "que los políticos incapaces no entienden que no se construye un país destruyendo lo que se hizo, sino, haciendo lo que se dejó de hacer".
Totalmente de acuerdo.
El Alcalde de Medellín mostraba su "proyecto estrella" a sus colegas: El Pueblito Paisa, parecido al mío, Macaracas. La plaza, la iglesia, el correo, la alcaldía, la escuela, etc.
En una semana envíe a los arquitectos Manuel Choy y Roberto Montenegro a estudiar la posibilidad de construir algo parecido en Panamá. El alcalde amigo donó copia de sus planos que fueron la base de los nuestros. Y comenzó la lucha: investigaciones por todo el interior del país, estudio de terrenos, cartas, documentos, aprobaciones de cuanto organismo oficial y la difícil tarea de convencer a los malos políticos que no creen en construir, sino en obstaculizar. La iglesia, una reproducción exacta de la histórica Iglesia de Natá; la casa de quincha construida con la tradicional "junta de embarra"; las más de 8,000 tejas que se compraron por todo el país, muchas de ellas hasta de 80 años; las imágenes de la iglesia que se tallaron en varios países; y la localización del mismo lugar donde estaba El Chorrillo de Amelia Denis para simularlo. Fue así como se inauguró, en las áreas revertidas, el primer proyecto de verdadero uso colectivo que exalta la panameñeidad.
Ha sido premiado dos veces como el mejor proyecto turístico por la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos. A través del Internet se conoce en el mundo, y en los últimos años, ha sido escenario de presentaciones del folclore auténtico.
Luego hicimos el Pueblo Afroantillano y el Indígena que conforman el "Monumento a las Tres Etnias". ¡Qué decir de ellos!... Los hicimos con nuestras propias manos, con las de ese grupo de funcionarios municipales orgullosos de lo que hacíamos juntos con cariño y excelencia y con el apoyo de algunos empresarios altruístas como Alberto Motta, que siempre salió a auxiliarnos en nuestro afán de trabajar.
¡Cuántas calamidades!, para trabajar en un país que parece moderno en su apariencia, pero viejo y atrasado en sus estructuras burocráticas que dificultan producir para el bien común... Pero allí están estas obras premiadas y admiradas por todos. Creadas para dar un servicio a los contribuyentes que pagan impuestos y muchas veces cuestionan la retribución de los mismos.
Acostumbro pasar por este bello paraje panameño. El pasado sábado salí con lágrimas en los ojos cuando vi que al lado de El Chorrillo de Amelia Denis, están cuatro burdas paredes de bloques que se convertirán en uno de los cinco quioscos, que según se dice, se alquilarán para hacer más productivo el negocio. La Ley 215 garantiza el Derecho de Autor a los arquitectos, quienes deben autorizar cualquier cambio a sus proyectos. Mi Pueblito Interiorano, es un concepto, no un conjunto de obras para producir dinero. Es un lugar para recordar, para aprender, conocer y amar más lo nuestro, para afianzar nuestra identidad nacional, como dijo el poeta PRD, "no se puede construir destruyendo los que otros hicieron". Hay que producir otras cosas con creatividad e ingenio, con honestidad y sin demagogia.
Que la gente sensata del PRD, muchos del interior, que sí entienden el mensaje de Mi Pueblito y algunos de los nuevos concejales vigilen más lo que se hace, porque de lo contrario, todos serán igualmente responsables.
Yo seguiré vigilante con el derecho que me asiste como ciudadana que he dedicado muchos años de mi vida a trabajar con devoción y cariño por esta Patria entrañable.

101 años de Panamá América

 
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