¡No se muera antes de tiempo!
¿Sabía usted que las emociones lo pueden matar? ¡Es cierto! Cuando las emociones se viven de una manera descontrolada o desordenada, pueden producir hasta la muerte. Desde las primeras crónicas escritas, se habla de personas que fallecieron al experimentar miedo, ira, aflicción, humillación o júbilo. Se dice que en el siglo I de esta era, el emperador romano Nerva murió a causa de un violento acceso de furor y rabia por las injurias que le lanzó un senador.
Un notable magnate británico, obligado a jubilarse prematuramente por una agria disputa con otros dirigentes de la empresa, murió en el aeropuerto cuando estaba a punto de salir del país para disfrutar de un bien merecido descanso.
La viuda de Louis Armstrong sufrió un severo y fatal ataque al corazón cuando, en un concierto que se celebraba en honor a su esposo, la orquesta tocaba "St. Louis Blues". Esta pieza era una de las que hicieron famoso a su marido y al oírla se emocionó tanto que le produjo el desenlace fatal.
Este tema es muy importante, porque queremos evitar que a usted le ocurra algo parecido. Lógicamente, no todas las muertes súbitas se deben a esto. Hay enfermedades que van degenerando el organismo hasta que acaban con la vida de la persona de un solo impacto, aunque ésta no se dé cuenta. No nos referimos a esto, sino a aquellos casos en que la muerte repentina ha sido provocada por el descontrol emocional.
Casi todos los casos de muertes súbitas parecen tener un denominador común. La víctima se enfrenta a un hecho que no puede manejar, sea por inesperado, dramático o intenso o porque no tiene remedio. El individuo afectado pierde, cree haber perdido o teme perder la capacidad de sobreponerse a la situación o al dominio de sí mismo. Algunos en el fondo se convencen de que ya no vale la pena tratar de modificar la situación y en vez de intentarlo se enfrentan serenamente con la muerte.
Ciertamente, pues, la muerte súbita es preocupante, porque de hecho ocurre con cierta frecuencia. Muchas de estas desgracias o muertes repentinas son consecuencia de un exceso de tensión emocional o pueden tener su origen en traumas psíquicos. Se sabe de muchas muertes de personas por traumas psíquicos, o sea, experiencias de emociones no controladas que dañan el organismo, aparte de los casos de enfermedades más o menos graves que desencadenan en la muerte. Como nuestro interés es evitar que usted sea la próxima víctima, lo exhortamos a controlar sus emociones lo más que pueda. En este Mensaje al Corazón queremos ayudarle a lograr una mayor salud mental, porque esto resultará en una mejor y más prolongada salud física. La voluntad de Dios es que usted viva el mayor tiempo posible, pero para esto usted debe amarse a sí mismo y cuidarse.
Entonces vemos que en verdad usted puede prevenir y superar daños a su organismo, si se acostumbra desde ahora a vivir bajo un mayor control emocional, si empieza a convertirse en dueño de sus propias emociones, si empieza a establecer una jerarquía de valores en la que los más importantes estén por encima de los secundarios y que al mantener aquellos lo más alto posible le ayuden a sobreponerse a esos impactos tan fuertes, a esos hechos o situaciones tan dramáticos, dolorosos y lamentables.
Debe equiparse con un sistema de control basado en métodos de relajación que le ayuden a evitar esas sobrecargas emocionales y también conocerse más a sí mismo y prepararse para aquellas cosas que más le puedan afectar.
Es voluntad de Dios que usted conserve su salud y alargue su vida lo más que pueda. Sabiendo que ésa es la voluntad del Señor, deseamos ayudarlo a conservar la salud física y emocional para que junto con una buena salud espiritual, sea usted una persona que pueda dar más y lo mejor de sí mismo a los demás.
Ciertamente, en las manos de Dios está la muerte, pero queremos prevenirlo de una muerte súbita para la cual usted puede no estar preparado. Estudie más a fondo su ser físico haciéndose análisis médicos regulares y periódicos para poder ver el comienzo de alguna enfermedad antes que ésta llegue a dominar todo su organismo.
No se debe dar tanta importancia a una persona, a un negocio, al dinero, a la fama o cualquiera de estas cosas, de tal manera que cuando se pierda se crea que no hay nada más que hacer que morir. Aún la pérdida irreparable de un ser querido nunca debe causar que usted sucumba, sino más bien estimularlo a seguir viviendo plenamente para ganar el cielo y así volver ver a ese ser querido algún día. Además hay que creer firmemente que todo tiene solución en la vida, no importa el problema con que uno se enfrente. Tenga siempre en cuenta que en el fondo lo único importante es Dios, su salvación y el amor al prójimo.
Dios da lo necesario para superar cualquier prueba en la vida. Cuando se encuentre ante una situación difícil, sepa que Dios puede permitir que ocurran ciertas situaciones en la vida, pero también da la fortaleza necesaria a través del Espíritu Santo para superarla. El Señor nunca falla y permanece siempre con usted si acude a Él. Recuerde que usted cuenta con el mejor aliado que es el mismo Señor y con El, usted es. . . ¡Invencible!
Un notable magnate británico, obligado a jubilarse prematuramente por una agria disputa con otros dirigentes de la empresa, murió en el aeropuerto cuando estaba a punto de salir del país para disfrutar de un bien merecido descanso.
La viuda de Louis Armstrong sufrió un severo y fatal ataque al corazón cuando, en un concierto que se celebraba en honor a su esposo, la orquesta tocaba "St. Louis Blues". Esta pieza era una de las que hicieron famoso a su marido y al oírla se emocionó tanto que le produjo el desenlace fatal.
Este tema es muy importante, porque queremos evitar que a usted le ocurra algo parecido. Lógicamente, no todas las muertes súbitas se deben a esto. Hay enfermedades que van degenerando el organismo hasta que acaban con la vida de la persona de un solo impacto, aunque ésta no se dé cuenta. No nos referimos a esto, sino a aquellos casos en que la muerte repentina ha sido provocada por el descontrol emocional.
Casi todos los casos de muertes súbitas parecen tener un denominador común. La víctima se enfrenta a un hecho que no puede manejar, sea por inesperado, dramático o intenso o porque no tiene remedio. El individuo afectado pierde, cree haber perdido o teme perder la capacidad de sobreponerse a la situación o al dominio de sí mismo. Algunos en el fondo se convencen de que ya no vale la pena tratar de modificar la situación y en vez de intentarlo se enfrentan serenamente con la muerte.
Ciertamente, pues, la muerte súbita es preocupante, porque de hecho ocurre con cierta frecuencia. Muchas de estas desgracias o muertes repentinas son consecuencia de un exceso de tensión emocional o pueden tener su origen en traumas psíquicos. Se sabe de muchas muertes de personas por traumas psíquicos, o sea, experiencias de emociones no controladas que dañan el organismo, aparte de los casos de enfermedades más o menos graves que desencadenan en la muerte. Como nuestro interés es evitar que usted sea la próxima víctima, lo exhortamos a controlar sus emociones lo más que pueda. En este Mensaje al Corazón queremos ayudarle a lograr una mayor salud mental, porque esto resultará en una mejor y más prolongada salud física. La voluntad de Dios es que usted viva el mayor tiempo posible, pero para esto usted debe amarse a sí mismo y cuidarse.
Entonces vemos que en verdad usted puede prevenir y superar daños a su organismo, si se acostumbra desde ahora a vivir bajo un mayor control emocional, si empieza a convertirse en dueño de sus propias emociones, si empieza a establecer una jerarquía de valores en la que los más importantes estén por encima de los secundarios y que al mantener aquellos lo más alto posible le ayuden a sobreponerse a esos impactos tan fuertes, a esos hechos o situaciones tan dramáticos, dolorosos y lamentables.
Debe equiparse con un sistema de control basado en métodos de relajación que le ayuden a evitar esas sobrecargas emocionales y también conocerse más a sí mismo y prepararse para aquellas cosas que más le puedan afectar.
Es voluntad de Dios que usted conserve su salud y alargue su vida lo más que pueda. Sabiendo que ésa es la voluntad del Señor, deseamos ayudarlo a conservar la salud física y emocional para que junto con una buena salud espiritual, sea usted una persona que pueda dar más y lo mejor de sí mismo a los demás.
Ciertamente, en las manos de Dios está la muerte, pero queremos prevenirlo de una muerte súbita para la cual usted puede no estar preparado. Estudie más a fondo su ser físico haciéndose análisis médicos regulares y periódicos para poder ver el comienzo de alguna enfermedad antes que ésta llegue a dominar todo su organismo.
No se debe dar tanta importancia a una persona, a un negocio, al dinero, a la fama o cualquiera de estas cosas, de tal manera que cuando se pierda se crea que no hay nada más que hacer que morir. Aún la pérdida irreparable de un ser querido nunca debe causar que usted sucumba, sino más bien estimularlo a seguir viviendo plenamente para ganar el cielo y así volver ver a ese ser querido algún día. Además hay que creer firmemente que todo tiene solución en la vida, no importa el problema con que uno se enfrente. Tenga siempre en cuenta que en el fondo lo único importante es Dios, su salvación y el amor al prójimo.
Dios da lo necesario para superar cualquier prueba en la vida. Cuando se encuentre ante una situación difícil, sepa que Dios puede permitir que ocurran ciertas situaciones en la vida, pero también da la fortaleza necesaria a través del Espíritu Santo para superarla. El Señor nunca falla y permanece siempre con usted si acude a Él. Recuerde que usted cuenta con el mejor aliado que es el mismo Señor y con El, usted es. . . ¡Invencible!