No se puede
LA CAMPAÑA electoral del presidente Martín Torrijos se basó sobre una idea muy sencilla y poderosa: "Sí se puede".
Esta frase invitaba a soñar con todas las posibilidades de mejoramiento y progreso individual y colectivo.
La ambición es sana porque es el resorte del progreso, pero hay veces que puede conducir a errores contraproducentes. Querer hacer de Panamá un país más justo es loable. Querer hacerlo a través de los impuestos y del presupuesto estatal muchas veces ha comprobado ser contraproducente. Los países que han salido de la pobreza y han logrado una buena distribución de la riqueza, lo han hecho sobre un sistema de libertad que ha propiciado en varios lustros, sino décadas, las condiciones deseadas. En estos casos, tal vez ha sido más importante saber lo que "no se puede" para que lo demás sí se pueda.
Si la propuesta del gobierno de la Patria Nueva es hacer una nación más justa y equitativa, sería bueno recordarles algunas frases de la admonición atribuida a Abraham Lincoln, pero que realmente es del pastor William J.H. Boetcker:
No se puede traer la prosperidad inhibiendo el ahorro. No se puede fortalecer al débil debilitando al fuerte. No se puede ayudar al pequeño destruyendo al grande. No se puede ayudar al pobre destruyendo al rico. No se puede elevar al asalariado hundiendo al que paga los salarios. No se puede alejar el peligro gastando más de lo que se gana. No se puede fomentar la fraternidad promoviendo la lucha de clases. No se puede establecer la seguridad sobre dinero prestado. No se puede construir carácter y coraje impidiendo la iniciativa individual. No se puede realmente ayudar a las personas haciendo que el gobierno los grave con impuestos para hacer por ellas lo que ellas deben, y pueden, hacer por sí mismas.
Esta frase invitaba a soñar con todas las posibilidades de mejoramiento y progreso individual y colectivo.
La ambición es sana porque es el resorte del progreso, pero hay veces que puede conducir a errores contraproducentes. Querer hacer de Panamá un país más justo es loable. Querer hacerlo a través de los impuestos y del presupuesto estatal muchas veces ha comprobado ser contraproducente. Los países que han salido de la pobreza y han logrado una buena distribución de la riqueza, lo han hecho sobre un sistema de libertad que ha propiciado en varios lustros, sino décadas, las condiciones deseadas. En estos casos, tal vez ha sido más importante saber lo que "no se puede" para que lo demás sí se pueda.
Si la propuesta del gobierno de la Patria Nueva es hacer una nación más justa y equitativa, sería bueno recordarles algunas frases de la admonición atribuida a Abraham Lincoln, pero que realmente es del pastor William J.H. Boetcker:
No se puede traer la prosperidad inhibiendo el ahorro. No se puede fortalecer al débil debilitando al fuerte. No se puede ayudar al pequeño destruyendo al grande. No se puede ayudar al pobre destruyendo al rico. No se puede elevar al asalariado hundiendo al que paga los salarios. No se puede alejar el peligro gastando más de lo que se gana. No se puede fomentar la fraternidad promoviendo la lucha de clases. No se puede establecer la seguridad sobre dinero prestado. No se puede construir carácter y coraje impidiendo la iniciativa individual. No se puede realmente ayudar a las personas haciendo que el gobierno los grave con impuestos para hacer por ellas lo que ellas deben, y pueden, hacer por sí mismas.