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No se puede gobernar contra la juventud


No se puede gobernar contra la juventud, ni de espaldas a la juventud, no solo por su número, sino porque representan el presente y el futuro inmediato de esta sociedad y de este país.
Correspondiendo a esta idea diversas organizaciones juveniles, reunidas en el Consejo Nacional de la Juventud, promovieron la convocatoria a los tres candidatos presidenciales hace unas semanas, para que firmaran el Pacto por la Juventud. El documento busca ser un objetivo prioritario tanto de una agenda de gobierno como de Estado en función de:
La necesidad de abrir espacios a los y las jóvenes para que participen activamente en el desarrollo nacional.
Resolver las carencias de la juventud y ampliar sus oportunidades a fin de que ellos puedan alcanzar de manera exitosa sus metas profesionales, sociales y personales.
El compromiso de Estado panameño de honrar acuerdos internacionales que nos comprometan a impulsar estrategias coherentes que ayuden a elevar el desarrollo humano de la juventud panameña.
El Pacto por la Juventud busca alcanzar varias metas para el período de gobierno 1999-2004.
La primera es garantizar el acceso y el derecho a la educación de calidad, a través de acciones como el incremento de cobertura de la educación media en un 5% anual; el acceso a la educación superior a través del aumento de carreras en los centros universitarios y la dotación de suficientes fondos para que las universidades funcionen con la calidad necesaria.
La segunda busca garantizar el derecho al empleo de calidad y autogestión, mediante acciones como la promoción de empresas de autogestión juvenil en áreas rurales e indígenas; aumento en un 10% de la participación de la juventud en los programas de capacitación laboral.
La tercera meta garantiza el derecho a la salud y a desarrollar estilos de vida saludables, a través de la ejecución de una estrategia nacional de prevención de uso de drogas, alcohol y tabaco, y la promoción de estilos de vida saludables que beneficien al menos el 50% de la población juvenil de Panamá; dotación de recursos para la ejecución del plan de salud sexual y reproductiva, a fin de contribuir a la reducción del embarazo adolescente en un 5%.
La cuarta apunta hacia garantizar el derecho de los jóvenes al acceso de información para la vida y a facilidades para el uso adecuado del tiempo libre, mediante instalación y apertura de Casas de la Juventud en cada provincia y comarca con el fin de proporcionar a los y las jóvenes espacios físicos para el intercambio, promoción de actividades culturales, recreativas y programas de formación; promoción y apoyo de programas de servicio social voluntario que permita movilizar a los jóvenes en acciones en favor de las comunidades pobres y marginadas.
La quinta meta se orienta a promover la participación de la juventud en la toma de decisiones que les afecten a ellos y a la sociedad civil, a través de acciones como la participación efectiva de representantes estudiantiles escogidos democráticamente en todos los organismos e instancias que estipule la ley para el desarrollo de políticas, planes y programas educativos; reconocimiento del Consejo Nacional de la Juventud y los Consejos provinciales y locales como organismos de representación de la juventud y su fortalecimiento en la asignación de recursos.
La última meta se refiere a la promoción de leyes y programas que garanticen la ciudadanía social de la juventud, por medio de la revisión de todas las leyes, normas y disposiciones que tienen relación con los jóvenes a fin de garantizar los deberes y derechos de éstos mediante la aprobación de una ley marco para la juventud, que garantice una visión holística y coherente; el apoyo para la aprobación de una ley de participación ciudadana que permita la visualización de los deberes y derechos de la juventud.
Se habla mucho de la apatía de la juventud actual (y nos olvidamos de la apatía de los adultos), pero un conjunto de decididos jóvenes prepararon y consultaron ampliamente su propuesta, y lograron convocar a los políticos a firmarla y la sociedad a conocerla. Este pacto es la palabra empeñada de Mireya Moscoso (Unión por Panamá), Martín Torrijos (Nueva Nación) y Alberto Vallarino (Acción Opositora) de que estando en el poder o en la oposición apoyarán este acuerdo por encima de intereses particulares o creados, sino la juventud -estoy seguro- se encargará de recordárselos.

101 años de Panamá América

 
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